Uno de los alimentos más consumidos en España cuando la familia y los amigos se reúnen para celebrar son langostinos y las gambas cocidas. Aunque en muchas pescaderías y supermercados los venden ya cocidos, cocerlos en casa es algo sencillo que te ahorrará unos euros a la hora de hacer la compra y te permitirá elegir los ejemplares de mejor calidad.
Cocer este tipo de marisco típico en nuestro país no tiene ninguna ciencia, pero hay que saber hacerlo bien. Solo necesitarás dos recipientes, mucha agua, mucha sal y mucho hielo. Lo demás es cuestión de controlar el tiempo para no pasarte de cocción y en pocos minutos tendrás listos un marisco cocido en casa de auténtico escándalo. Seguro que tus comensales de esta Navidad tan atípica lo van a notar.
¿Mejor gambas frescas o congeladas?

Los langostinos y gambas frescos están más ricos, pero también cuestan más. Comprarlos congelados te puede salir más económico, pero te recomendamos como siempre no decantarte por los más baratos. Hay langostinos y gambas congelados de muy buena calidad, opta por ellos que, al fin y al cabo, no los comes todos los días y ya que te damos un homenaje, pues hazlo bien.
En el caso de los langostinos y gambas congeladas, previo a su cocción es necesario descongelarlos. Para ello, tendrás que colocarlo sobre un escurridor y dejarlo descongelar lentamente dentro de la nevera durante 24 horas. Seguro que soltarán mucha agua, que tendrás que desechar, así que mejor coloca el escurridor sobre un plato hondo si no quieres ensuciar la nevera.
Forma de cocción

Parece fácil y realmente lo es pero solo si lo haces de una manera correcta y no te pasas ni te quedas corto con el tiempo de cocción. Si calculas bien la cantidad de agua y si sigues las pautas adecuadas, seguro que te quedan unas gambas perfectas.
El recipiente es muy importante, especialmente su tamaño. Usa una olla grande para que los langostinos y gambas tengan espacio en el que moverse durante la cocción. La llenas con tres litros de agua y le añades 100 gramos de sal. Coloca la olla al fuego y llévalo a ebullición.
Mientras esto ocurre, prepara un recipiente amplio con otros tres litros de agua y 100 gramos de sal. Remueve para disolver la sal en la mayor medida posible y le añades una buena cantidad de hielos. La idea es obtener un agua salada helada en la que cortar rápidamente la cocción del marisco así que no escatimes en cubos de hielo.
Sigue con la cocción de las gambas

Cuando el agua de la olla esté hirviendo, introduce el marisco, apaga el fuego, tápalo y calcula unos dos minutos y medio para los langostinos y entre un minuto y uno y medio para las gambas. La cantidad de tiempo exacta dependerá del tamaño de las piezas, pero estas indicaciones suelen funcionar para la mayoría.
Tras esto, lo que vas a tener que hacer es retirar los langostinos o gambas inmediatamente con una espumadera y sumergirlos en el recipiente con agua salada helada. Después de cinco minutos de enfriado, los puedes retirar y trasladar a a un colador o plato con papel de cocina para que se sequen.
Un apunte importante es no cocer cantidades grandes de langostinos o gambas a la vez, no conviene apelotonar este tipo de marisco ni bajar demasiado la temperatura del agua. Tendrás que dejarlo en un fuego alto, eso sería lo adecuado. Si tienes mucha cantidad que cocer, lo tendrás que hacer por tandas y esperar siempre a que el agua esté hirviendo antes de agregar la siguiente.
Otras formas

Se pone a calentar agua sin sal y se sigue la receta anterior, las gambas se retira en el segundo punto de ebullición. Aparte se prepara una salmuera para sumergir las gambas o langostinos después de hervirlos. Esta salmuera tendrá la concentración justa para que flote un huevo dentro de ella. No te dé miedo poner sal, la gamba solo absorberá la justa.
Los mantendrás en la salmuera durante no más de un minuto o minuto y medio, dependiendo de lo salados que te gusten. La salmuera debe estar muy fría. Hay que hacerla con agua muy fría de la nevera o usar cubitos de hielo.
Realiza el proceso

En este caso, tendrás que lavar muy bien las gambas bajo el grifo en un colador para eliminar impurezas. Después, pon al fuego el agua con la sal y espera a que rompa la ebullición y el agua burbujee constantemente por la superficie.
Solo entonces en ese momento, tendrás que añadir las gambas. El agua debe cubrirlas con holgura para que no estén apelmazadas. Al añadir las gambas, se cortará la ebullición. No hay que bajar el fuego y solo tienes que esperar que el agua comience de nuevo a hervir. En cuanto veas que aparecen las primeras burbujas por la superficie, ya puedes retirar del fuego.
Al momento las sumergimos en agua helada, con abundantes cubitos de hielo si es necesario, con la misma proporción de sal. Aquí permanecerán un par de minutos mientras se enfrían. La diferencia de temperatura contrae la carne de las gambas y hace que esté más firme, además de pelarse mucho mejor y adquirir brillo.
























































































































































































































