El Gran Premio de Bélgica de Fórmula 1, que tuvo lugar el pasado domingo en el trazado mítico de Spa Francorchamps, dejó su historia a un lado. Al menos durante la jornada. Porque no; ni fue ni una carrera, ni fue un espectáculo... ni mucho menos ha sido la celebración de un evento tan importante. De ahí que todo amante de la categoría y de los coches señalen como 'bochornoso' lo ocurrido este pasado fin de semana.
En esas, todo se puede resumir en que la 'carrera', como tal, (que no fue así), duró apenas una vuelta. No, no es ninguna exageración. Es tal y como lo ha registrado la propia FIA y la Fórmula 1 después de más de tres horas y media para decidir si se corría o no, y sobre todo después de discusiones erróneas y decisiones cuanto menos polémicas. Sin embargo, la de Bélgica no es la primera carrera de la Fórmula 1 que ofrece un fiasco de este calibre. Las repasamos.
Un 'show' esperpéntico en el Gran Premio de Bélgica de Fórmula 1

El Gran Premio de Bélgica de F1 2021, celebrado en el circuito de Spa Francorchamps, ya está, por derecho propio, junto a Indianápolis 2005, entre los mayores fiascos de la historia reciente de la categoría reina del automovilismo. En Estados Unidos los equipos Michelin se retiraron en masa por seguridad, pero los Bridgestone siguieron y Ferrari sumó una victoria incomprensible a su palmarés.
Pero lo visto en lo que pasó sobre el agua de las Árdenas en Bélgica fue del todo un show esperpéntico que nadie mereció ver. Ni los pilotos, que fueron los últimos que tuvieron que decir algo a favor del mismo, ni los propios aficionados, tanto los que estaban en sus casas como, sobre todo, los que habían viajado hasta el circuito para ver un acto que de satisfacción no tuvo nada.
Pero, ¿qué pasó realmente? La situación es que, debido a las precipitaciones que cayeron en la zona del trazado que complicaron el estado de la pista, la carrera fue retrasada. Una vez, y otra, y otra... esto hizo que se llegara a la conclusión de dar una vuelta previa, pero luego los motores se apagaron.
Hubo muchas deliberaciones, y luego de más de tres horas sin acción ninguna en pista, Dirección de Carrera, a cargo de Michael Massi, decidió que los coches salgan a la pista para cumplir con el reglamento y dar solo tres giros, el mínimo requerido por el reglamento.
En Bélgica se inició y se completó una farsa que ya queda grabada en la historia de la Fórmula 1

Es cierto que las condiciones en Bélgica eran dantescas y que la seguridad de los pilotos es hoy el único baremo que cuenta en la Fórmula 1 a la hora de iniciar una carrera. Pero lo visto en Spa ha escenificado lo que representa la F1 moderna, en una pista que no tenía más agua que la de Barcelona en 1996 cuando ganó Schumacher su primera carrera con Ferrari y acabaron sólo seis coches.
Tampoco en Estoril 1985, cuando Ayrton Senna deslumbró al mundo con su primera victoria a bordo de un Lotus, cuando había 10 cm de agua sobre al asfalto. Las dos se corrieron de principio a fin.
Esta vez no se pueden aplicar aquellos estándares de seguridad, en lo que algunos consideran lo racional y otros el timo del 'toco mocho', pues este deporte vive de aquella mística labrada por otros que se jugaron la vida y muchas veces la entregaron sin queja alguna. El público de Spa, acostumbrado al caviar, aguardó impertérrito por si había finalmente una carrera que nunca llegó.
Tres horas y 17 minutos después de la hora prevista, a la 18.17, se inició una farsa para completar dos vueltas detrás del 'safety car', lo que les permitía cerrar una clasificación final y entregar los trofeos con la mitad de puntos para los 10 primeros. Así, llegaron como salieron 6 minutos antes: Verstappen ganador, Russell segundo y Hamilton tercero. A Carlos Sainz le sumaron medio punto (0,5) y Fernando Alonso 11º, sin ningún motín. Finalmente, para hacer más bochornoso lo ocurrido, habría un podio.
El GP de EEUU le sigue a Bélgica como la carrera de Fórmula 1 más escandalosa

Pero, aunque la de Bélgica fuera la peor de las peores carreras de la Fórmula 1, no podemos decir que no haya más. Porque si las hay. Una de ellas, y quizás la que más se recuerda por su cercanía, es la de Estados Unidos, en el año 2005.
Allí, el GP de Estados Unidos de 2005 se vistió de belga porque recuerda como la carrera que solo comenzaron seis coches después de que el suministrador Michelin, entonces había dos con Bridgestone, tuviera problemas y todos sus equipos se retiraron tras la vuelta de formación.
La saga comenzó el viernes por la mañana cuando el tercer piloto de Toyota, Ricardo Zonta, hizo un trompo en la parte mixta del circuito después de que se rompiera su neumático Michelin trasero izquierdo. Eso no llamó mucho la atención, y sólo cuando Ralf Schumacher se despistó fuertemente en la segunda práctica al salir de la curva 13, empezaron a sonar las alarmas.
A la mañana siguiente las noticias desde la fábrica de Michelín, no eran positivas, precisamente. "Si tienes una carga vertical al mismo tiempo con esa frecuencia, el neumático es muy frágil, debido a la onda armónica". Era difícil para Michelin estar absolutamente seguro, pero se creía que la frecuencia natural del chasis y el diseño de la suspensión de Toyota probablemente acentuaba esta onda, y por lo tanto éramos más vulnerables. Parecía que los coches que montaban Michelin (todos salvo Ferrari, Minardi y Jordan), tenían más carga aerodinámica que nadie.
Michelin no podía garantizar la seguridad en EEUU 2005

Una vez disputada la sesión de clasificación del sábado, en la que Jarno Trulli hizo la pole position seguido de Kimi Räikkönen y Jenson Button, con Fernando Alonso sexto, crecieron aún más las dudas sobre si la prueba se celebraría al día siguiente. Michelin no podía garantizar la seguridad de los monoplazas y los equipos sabían que sus pilotos podían sufrir un fuerte accidente.
En nuevas reuniones en la mañana del domingo se pusieron sobre la mesa distintas opciones para poder competir. Una de ellas fue hacer una chicane en la curva 13 para que los equipos Michelin evitaran la alta velocidad en el peralte. Otra, el ya citado pit-stop cada 10 vueltas, y la tercera un límite de velocidad en ese punto.
Ninguna de las propuestas progresó, especialmente porque Ferrari se mantuvo al margen y no apoyó la moción, poco menos que asegurando que sus neumáticos (Bridgestone) estaban en perfectas condiciones y que por tanto ellos podían correr sin problemas. También se valoró la posibilidad de hacer una carrera no puntuable, puesto que no todos los equipos estaban en las mismas condiciones para correr, pero tampoco hubo acuerdo.
Australia 1994, un duelo entre Schumacher y Hill... que acabó contra el muro

En Australia 1994, Michael Schumacher competía para Benetton y en la última carrera de la temporada vivió la polémica con Damon Hill. Schumacher, entonces, tenía solo un punto de ventaja sobre el británico y en la vuelta 36 de la carrera Michael tuvo un despiste al impactar contra el muro.
El germano logró reincorporarse en la pista, pero cuando Hill lo atacó, Schumacher dejó ir el coche y ambos se chocaron.
Michael estuvo cerca de volcarse y terminó contra el muro, mientras que Hill avanzaba en el circuito, pero muy golpeado. Al momento de entrar a pits se percataron del daño que sufrió y tuvo que abandonar la competencia. El alemán ganaba el primero de sus siete campeonatos.
Austria 2002, la victoria que Barrichello le regaló a Schumacher

Rubens Barrichello y Michael Schumacher fueron los protagonistas de la carrera de Austria celebrada hace 19 años. Los dos pilotos marchaban en las dos primeras posiciones, teniendo a Rubens a lo largo de la carrera en la primera posición.
Mientras, por detrás marchaba Schumacher, quien peleaba el título. En la última vuelta, y a pocos metros de la línea de meta, el brasileño soltó el acelerador y ‘Schumi’ pasó en primer lugar. La orden de equipo estaba dada, Schumacher debía ganar.
Este acontecimiento provocó la molestia de aficionados, prensa y del propio Schumacher, que señalaba no necesitar ese tipo de ayudas de parte de la Scuderia. La afición pitó a todo pulmón el himno de Italia en una muestra de reclamo por dicha acción. Al final de la temporada Schumacher ganó su quinto campeonato.