A día de hoy, en los supermercados podemos encontrar cientos de productos bajo la etiqueta de 'light' o sin azúcar, pero la OCU, la Organización de Consumidores y Usuarios ha salido al paso. Y es que no; no todos los que vienen bajo esta premisa son realmente así, a lo que se ha demostrado que hay productos que son falsamente denominados como 'sin azúcar'.
Los expertos, asimismo, alertan que la legislación permite la proliferación de los 'falsos alimentos libres de azúcar', que utilizan en su elaboración endulzantes industriales, entre otros varios, que les permiten enmascarar la palabra 'azúcar' en los etiquetados. ¿Quieres conocer cuáles son estos 'sin azúcar' que nos muestra la OCU? Lo repasamos.
La OCU desmonta productos que sí tienen azúcar aunque digan lo contrario

Las evidencias de que la ingesta excesiva de azúcares libres y de asimilación rápida está relacionada con la obesidad y el riesgo de problemas de salud asociados a ella son cada vez más contundentes.
Por ello, la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha establecido la firme recomendación de limitar su consumo para que no representen más del 10% del aporte calórico diario a nuestra dieta y recomienda que no sobrepase el 5%.
Sin embargo, para los consumidores no resulta sencillo aplicar esta medida. Las deficiencias en el etiquetado, el arraigo cultural de lo dulce, y sobre todo una serie de falsos mitos que rodean al azúcar no permiten a los consumidores distinguir de forma clara los azúcares que están presentes en los alimentos de forma natural de los añadidos de forma artificial durante el procesado de algunos alimentos. Eso es lo que ha hecho la OCU: demostrar los productos que sí tienen azúcar aunque parezca lo contrario.
El porcentaje de fructuosa, la referencia que ha hecho la OCU

Según la Administración de Medicamentos y Alimentos (FDA), los estadounidenses consumen tres veces más azúcar de lo que deberían. Ya hemos visto en muchas ocasiones cómo la obesidad infantil es un problema que de mayores acarrea otros.
Diabetes, cáncer, alzheimer, ataques al corazón… hay autores que ya relacionan todas estas enfermedades con un consumo excesivo del azúcar. Por eso, la OCU se ha puesto firme y aclara que nos pueden estar 'engañando' cuando nos dicen que no tienen contienen azúcar.
En concreto la OCU ha hecho referencia al porcentaje de fructosa que llevan los productos, ya que muchos etiquetados aseguran que los productos con un 10% de este ingredientes son productos "sin azúcar añadido". Algo que la Organización ha desmentido
La OCU recuerda que el jengibre sí tiene fructuosa, por lo que no es 'sin' azúcar

De hecho, el organismo ha recordado que actualmente no existe ninguna normativa que obligue a los fabricantes a vincular la palabra 'Zero' que aparece en las etiquetas de sus productos con un valor concreto de azúcar. Sino más bien que la normativa sobre declaraciones nutricionales y propiedades saludables de los alimentos, únicamente algunas expresiones como 'sin', bajo contenido en', 'bajo valor en' o 'valor reducido en' están permitidas a la hora de referirse al azúcar, las grasas, el aporte energético o la sal.
"No debería estar permitido que los fabricantes utilicen en sus etiquetas una tipografía cuatro o cinco veces más grande para la cualidad que buscan destacar y un tamaño mucho menor para la sustancia a la que se refiere esta alegación, o bien utilizar esta misma técnica, jugando con colores de tonalidades muy similares en lugar de con el tamaño", ha señalado la OCU.
Así, la OCU ha valorado en productos como el jengibre deshidratado envasado, que se vende como producto sin azúcar, cuando la realidad es otra muy distinta. Y es que el jengibre al ser un vegetal contiene fructosa, por lo que no se puede decir que es un alimento 'sin' azúcar.
Las salsas de tomate o el tomate frito: más azúcar del que indica, dice la OCU

A menudo los consumidores reciben mensajes sobre la conveniencia de eliminar todos los azúcares de la dieta sin matices, lo que puede conducir a eliminar no solo los alimentos con azúcares añadidos.
Sino aquellos otros que tienen azúcar de forma natural en su composición (como la fruta y verdura sin licuar, triturar o exprimir, o la leche). En este sentido, la OCU recuerda que se considera probado científicamente que "los azúcares simples que se encuentran en estos alimentos no tienen efectos adversos para la salud y que no hay motivo alguno, más bien al contrario, para dejar de consumirlos".
A ese respecto, la OCU señala que "todos estos azúcares contienen la misma sustancia, la sacarosa, y por tanto, todos tienen las mismas calorías. Lo vemos, por ejemplo, con productos como el tomate frito. Y es que las salsas de tomate frito que tanto empleamos con la pasta es una fuente de azúcar añadido importante. Se suele agregar para enmascarar el sabor ácido de los tomates y mantener frescas las salsas en frascos por más tiempo. En los ingredientes a veces viene señalado como jarabe de maíz o melazas.
Las barritas de cereales: saludables, pero no mucho

Para que nuestro cuerpo no sufra los efectos adversos derivados del excesivo consumo de azúcar, debemos prestar especial atención al etiquetado de los productos que compremos.
Más, sobre todo, con los denominados bajos en azúcar, sin azúcar o sin azúcares añadidos, porque en ocasiones pueden llevar a engaño a los consumidores. Como dicer la OCU, en algunos casos esos productos pueden contener azúcar a través de los diferentes componentes utilizados para su elaboración y que enmascaran la presencia de la misma.
La presencia de zumos, jarabes de remolacha o pasta de dátiles, por ejemplo, provoca que la afirmación 'sin azúcar añadido' sea cierta, pero ni por asomo el producto está libre de azúcar. Es lo que ocurre con las conocidas como barritas de cereales porque, a pesar de su apariencia de productos saludables, ocurre como con muchos cereales del desayuno: su contenido en azúcar es altísimo, algunas hasta 11 gramos de azúcar por barrita, a lo que habría que añadir la harina blanca en la lista de ingredientes.
Los yogures de frutas suelen tener una gran cantidad

Los azúcares naturales, los que se encuentran en los alimentos integrales sin procesar, incluida la fructosa en la fruta o la lactosa en los lácteos, suministran al cuerpo la energía necesaria en cantidades adecuadas y, a menudo, están presentes con nutrientes como fibra o proteína.
Sin embargo, los azúcares agregados se digieren rápidamente y provocan un rápido aumento del azúcar en la sangre, lo que crea una cascada de reacciones metabólicamente dañinas.
Otro caso concreto, y del que la OCU presta a su atención, son los yogures de frutas. Estos, en su caso, suelen tener una gran cantidad de azúcar añadido. Un buen consejo es echar un vistazo a la lista de ingredientes. Si el azúcar está entre los tres ingredientes principales, es mejor no comprarlos. Y también hay que tener en cuenta que el azúcar puede tener más de 60 nombres, incluido el jugo de caña y el jarabe de maíz. Lo mejor es optar por el yogur natural.
Cuidado con las salsas para ensaladas

A nivel general, la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda reducir la ingesta de azúcares libres -aquellos que no están intrínsicamente presentes en frutas y verduras- a menos del 10% de la ingesta calórica total tanto en adultos como en niños.
"Una reducción por debajo del 5% de la ingesta calórica total produciría beneficios adicionales para la salud", añade. En cantidad, no se deberían sobrepasar los 50 gramos de consumo diarios.
Por ello, y visto también como uno de los más que posibles productos falsos 'sin azúcar' que nos presentan desde la OCU, tenemos las siempre presentes salsas para ensaladas. Este es otro de los productos que a primera vista no parece que vaya a tener un alto contenido en azúcar, pero luego no es así. Algunos contienen hasta 6 gramos por ración. Y resulta que las versiones ligeras y sin grasa tienden a ser las más altas en azúcares añadidos.
Solo pueden llevar la distinción aquellos que no lleven ningún monosacárido

Además, y sobre el azúcar de los mismos productos, la OCU ha explicado que si en la lista de ingredientes aparece la fructosa quiere decir que se ha añadido una cantidad extra que no forma parte de la fruta o planta de manera natural.
De esta forma, todos los productos en cuyo etiquetado aparezca 'sin azúcar', pero contengan fructosa están incumpliendo la normativa.
Solo pueden llevar esta distinción aquellos que no lleven ningún monosacárido (glucosa, fructosa, etc.), disacárido (sacarosa, lactosa, etc.) o alimento con función edulcorante (como la miel, la melaza, el jarabe de arce, etc.).