Nuestro cuerpo y nuestros movimientos nos traicionan. Dicen mucho más de nosotros de lo que nos gustaría que dijesen. Un espectador agudo, o un estudioso de la conducta humana, puede ser capaz de sacar muchas conclusiones sobre nosotros a partir de comportamientos o movimientos que pensábamos insignificantes e intrascendentes. Todo lo hacemos de una manera determinada, y lo hacemos así por algún motivo. Precisamente a eso se dedican los psicólogos y los científicos de la conducta, a tratar de explicarse qué motivos nos llevan a actuar de una u otra forma.
Un reciente experimento, por ejemplo, ha concluido que la forma en la que movemos el ratón por la pantalla del ordenador dice mucho acerca de nuestro carácter. Y es que no todas las personas usan del mismo modo el ratón del ordenador: unas son más impulsivas, otras reflexionan más, algunas mueven la flecha a toda velocidad y pinchan sin pensar mucho en lo que hacen...Una ventana fascinante desde la que asomarse a la mente y a la conducta humana.
La personalidad online

El experimento en cuestión ha sido publicado en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences bajo el título “Using dynamic monitoring of choices to predict and understand risk preferences”. Lo que han descubierto estos científicos es que es posible descubrir la inclinación de una persona a las conductas de riesgo a través de la forma que tiene de mover el cursor por la pantalla del ordenador.
En una situación controlada de laboratorio, monitoreando en todo momento la actividad de los participantes, se les daba a los sujetos la opción de hacer clic en una opción “segura” o en una más “arriesgada”, ambas orientadas a conseguir una recompensa económica. El estudio se llevó a cabo en Estados Unidos con sujetos de dicho país.
Mover el ratón

Según los investigadores, los sujetos que tendían a hacer clic sobre la opción segura en la pantalla del ordenador son menos propensos a tener conductas de riesgo. Hay otro grupo de sujetos que, aunque finalmente se decanta por la opción arriesgada, duda y está cerca de clicar en la segura. Estos, siendo algo más propensos al riesgo, no lo son tanto como el grupo de individuos que más llamó la atención de los investigadores.
Los sujetos que, en el último momento, pulsaban la opción segura tienen menos posibilidades de llevar a cabo conductas de riesgo que los que se decantan por la opción más arriesgada. No obstante, los investigadores no solo estudiaron la decisión final, sino también el movimiento del ratón, que puede ocultar impulsos internos. Las aplicaciones de este estudio son múltiples. Por ejemplo, para evaluar las conductas y decisiones de los agentes de bolsa o de los jugadores de azar.
Agentes de bolsa y jugadores de azar

Precisamente sobre los jugadores de azar o de otros juegos en línea tiene mucho que decir esta investigación. Aquellos que registran muchos movimientos de ratón, erráticos todos, en el momento que deben tomar una decisión importante seguramente estén enfrentándose a un conflicto interno. Dudas e incertidumbre acerca del riesgo que deberían correr en esa jugada en concreto.
Medir sus movimientos de ratón, así como los de agentes de bolsa u otros agentes económicos, permite “detectar los conflictos y las dudas que tienen sobre las diferentes opciones”. Y ese conflicto, según como sea la virulencia con la que se manifieste, puede predecir si la preferencia por el riesgo es mayor o menor. “Fuimos capaces de ver el conflicto y el desgarro que estaban sintiendo al tomar una decisión, y todo por el movimiento de sus manos con el ratón”, explica Paul Stillman, de la Universidad de Ohio.
Tomar una decisión en el ordenador

Y es que los investigadores han encontrado un vínculo evidente entre “cuanto se mueve la mano al tomar una decisión y lo difícil que ha sido tomar una decisión”. Esta técnica de monitorización del ratón, aseguran, no se agota solo en el estudio de los jugadores de azar o de inversores. Según aseguran los expertos, este método puede ser de gran ayuda para estudiar los procesos de compra online y que las vendedores conozcan mejor las preferencias y las dudas de sus clientes.
Y es que los movimientos del ratón no dejan de ser un reflejo de la actividad motora de la mano, que también provee información sobre el proceso de toma de decisiones. “Por ejemplo”, dice el psicólogo Ian Krajbich, también de la Universidad de Ohio, “la forma en la que hacemos scroll con nuestro teléfono nos puede dar mucha información sobre cómo la gente toma una decisión”. Al fin y al cabo, concluye, “lo que estamos haciendo es medir una manifestación física de vacilación y de duda. Y el scroll es precisamente eso, una forma en la que se expresa ese conflicto interno”.
Hagan sus apuestas

Para llevar a cabo el experimento, los investigadores midieron los movimiento del ratón de un total de 652 personas en hasta 215 juegos de decisión y azar. Los concursantes apostaban X dinero, y luego, al jugar, podían elegir entre pinchar en la opción “segura” o en la opción “arriesgada”. La partida empezaba siempre con el cursor del ratón en el centro exacto de la pantalla.
Una de las opciones consistía en una probabilidad del 50-50: 50% de posibilidades de ganar 10 dólares y 50% de posibilidades de perder 5 dólares. La otra opción incluía una posibilidad más segura, pero que generalmente era igual a 0: ni se gana ni se pierde. Por la estrategia que seguían los sujetos y los movimientos del cursor en la pantalla, los psicólogos fueron capaces de extraer una serie de conclusiones sobre la personalidad y el carácter de los participantes.










































































































