Cuando ya se cumple un año desde que el Covid-19 llegó a nuestras vidas, la concepción de usar mascarilla sigue siendo obligatoria. Impensable sería que las mismas no sea utilizadas, con todo y que le han sacado muchos efectos en su contra. Pero, ¿Qué más adverso que un virus por demás inquietante que le ha cegado la vida a más de 72.000 españoles? Cada vez más, los casos notificados por las comunidades autónomas se intensifican, a pesar de que las jornadas de vacunación están en pleno desarrollo.
Entre tantos avances que han ido logrando los profesionales y científicos de la medicina durante los últimos meses, la idea es continuar reforzando los mecanismos de bioseguridad, con el fin de no darle un espacio a que el SARS-CoV-2 siga haciendo de la suyas.
Un panorama que en España nos devuelve al confinamiento, y a que el mismo Ministerio de Sanidad tenga que sumar mayores estrategias para mitigar el impacto tan salvaje de esta enfermedad. Quitar la mascarilla, no es una opción, sería un soga al cuello que acabaría por llevar a un desastre más lóbrego de lo que ya hemos sufrido como sociedad.
El uso de la mascarilla frente a la Covid-19

Por fortuna, la gente se ha adaptado a llevar la mascarilla como la principal medida de protección contra la Covid-19 que no da tregua. Ha representado ser un gran escollo para la ciudadanía, y para los mismos científicos, quienes han tenido que evaluar la transformación de este virus que se ha posicionado como el enemigo invencible. Por más análisis, no ha demostrado un punto de debilidad por el que pueda ser atacado.
Este 2021, la vertiente es resistir y combatir su accionar con las vacunas, algo que desde nuestro territorio ha continuado de manera favorable, en conjunto con las ordenanzas de la Unión Europea. En tal sentido, sería un error profundo, considerar que las mascarillas pueden quedar lejos de nuestros hábitos, si más bien el mal sigue imperando y más fuerte con sus diversas variantes.
Los grandes peligros si no usas la mascarilla

Puede que estés cansado de tener la mascarilla en tu rostro. Sin embargo, desde hace algunos meses que estamos en pandemia, ha sido la mayor prueba de protección para la población. No llevarla trae consigo directamente el contagio, es algo ineludible que todos debemos estar conscientes, aunque existen personas que todavía no creen en que de verdad protegen.
Si bienes cierto que los contagios están a la orden del día, existen mayores posibilidades de llegar un caso positivo si no tienes puesto el famoso cubrebocas. A estas alturas no debe verse como una mera imposición, sino como un acto de responsabilidad para que vayas protegido, y con menos riesgos de acabar enfermo de este mal que ha desafiado a la comunidad internacional y no se detiene.
El miedo que acecha: Las mutaciones del Covid-19

Pudimos haber pensado que el coronavirus no podía mutar, con los meses nos hemos dado cuenta de que sí. Sus variantes llegan a significar una vez más que no es es el momento de bajar la guardia. Tras le llegada de la cepa en el Reino Unido, Europa se vio en la necesidad de aumentar considerablemente las medidas de seguridad; la cuarentena ha sido la constante en medio de una dura batalla que ha puesto en jaque a todo el continente.
Dentro de sus especificaciones, se tiene en consideración su alto nivel de contagio, y su transmisión llega a ser mucho más fácil, a como cuando se desató el caos y fuese declarado el Estado de Alarma. Es así, como en una variante tan contagiosa en análisis tiende a ser más de un 70% transmisible si se relaciona con las primeros casos del Covid-19. Por tal motivo, decir que un mascarilla se quedaría fuera de juego es algo que no se tiene previsto, ni estará quién sabe hasta cuándo.
La cepa sudafricana en España

El Covid-19 nos ha cogido a todos de manera desprevenida. En este panorama lleno de incertidumbre y bastante oscuro, viene a estar concatenado también con la nueva cepa sudafricana. De acuerdo a los hallazgos que se han podido recabar sobre esta peligrosa y temible mutación, es que ha arribado con ese factor desequilibrante, para poner en entredicho de que las vacunas que se están aplicando en gran parte del mundo sean efectivas para controlar su expansión.
No conforme con esto, los tratamientos han sido otro de los grandes clamores, sobre el cual tenemos que sumarle una mayor preocupación de que ya está en tierras españolas, luego de que recientemente fuera detectado en Andalucía un paciente que había estado en tierras africanas, específicamente en Guinea Ecuatorial.
Vale referir, que uno de los dilemas más arraigados de esta cepa, recae en el hecho de la presencia de una proteína por nombre espiga, la cual se adhiere a las células humanas, logra penetrar en la misma, hasta que desencadena la infección. Su mayor afectación se ve en la multiplicación del virus en las células, pudiendo repercutir de una forma abrupta el cuerpo del infortunado. ¿Alguna duda de que si quitan la mascarilla todo lo que se ha hecho se puede ser ir al vacío?
La incontrolable variante de Covid brasileña

No debemos dejar un lado a la variante brasileña, otra de las mutaciones que se ha logrado detectar en medio de la evolución que ha ido tomando el Covid-19. Estamos haciendo referencia a una cepa de coronavirus que tiene la particularidad de ser transmisible de una forma más sencilla. Aunque, el factor de riesgo sigue siendo todavía más desafiante. Se presenta como difícil de controlar de acuerdo a los dictámenes de los expertos.
A sabiendas de que Sudamérica no está pasando tampoco por un buen moento, y que países vecinos a Brasil buscan la forma de no caer en el abismo, se une un nuevo argumento para desvelar de que las mascarillas son y seguirán siendo el artículo que por ahora reinará en los rostros de los ciudadanos.
La lucha por darle un adiós definitivo a esta mal no será tarea sencilla, la mística de que las vacunas no funcionan según la percepción de los ciudadanos ha sido una limitante para la inmunización, y esta falta de credibilidad hacia el sistema de salud global es lo que puede pasar factura a corto plazo. La Organización Mundial de la Salud (OMS), ha tratado de alzar su voz para que las naciones unan fuerzas. Sin embargo, la pandemia está demostrando las verdaderas falencias que aqueja a la humanidad y se mantenían acalladas.
La efectividad de las vacunas

En España, el proceso de vacunación se ha estado realizando por diversos grupos, de acuerdo a la prioridad y vulnerabilidad determinada por Sanidad en consonancia con las diversas comunidades autónomas. La Pfizer, Moderna y AstraZeneca son las que se han ido aplicando. Asimismo, se prevé que para abril el ritmo siga creciendo de una forma notoria, tras ser aprobado un aproximado de 30 millones de dosis luego de los anuncios ofrecidos por los miembros de la Comisión Europea.
Probablemente, la vacuna Janssen tenga cabida dentro de este cúmulo de insumos. Pero, esto no ha sido impedimento para que la efectividad de las vacunas sean puestas en teja de juicio con el descubrimiento de las nuevas cepas. Según los propios expertos en virología y epidemias, el virus Covid-19 es muy parecido al agua, de alguna manera busca la forma de escaparse por cualquier rejilla, por lo que la respuesta del organismo ante un pinchazo puede significar tan solo una leve protección, muy compleja de entender y descifrar en los actuales momentos.
Sobre todo, por el comportamiento tan contradictorio que ha tenido esta enfermedad, que habiendo tantas vacunas, las cepas han sido analizadas y son más letales de lo que las personas imaginan. En definitiva, la acción sigue siendo apelar por protección diaria, no olvidar la mascarilla, y salir lo menos que se pueda. El enemigo se ha fortalecido y no hay que darle lugar para que logre su cometido. De esta forma, podríamos llegar en la tan ansiada inmunización de la población y que culmine pronto esta pesadilla que pareciera interminable.
























































































































































Pamela Anderson





























