Freddy Mercury es un icono de la música. Un mito que todavía vive en las canciones de Queen. Sin embargo, este cantante tiene una apasionante vida más allá de los escenarios. En sus 45 años de vida le dio tiempo a pasar por muchas adversidades, pero también por muchos triunfos. Hizo grandes amistades, conoció el amor, conoció la amistad, pero también conoció la cara de la enfermedad.
La historia del compositor de Bohemian Rhapsody, de Somebody to Love y de muchos otros himnos del rock de los 70-80 fue una continua aventura hasta que llegó su trágico final. Vamos a hacer un repaso de lo que vivió esta leyenda más allá de los escenarios.
Farrokh Bulsara

El nombre de nacimiento de Mercury era Farrokh Bulsara. Nació en el año 46 en la isla de Zanzíbar, actual Tanzania y protectorado británico por aquella época. Sus padres fueron Bomy y Jer Bulsara, de religión parsi. Su padre era Tesorero del Tribunal Supremo de Zanzíbar. Mercury tenía una hermana menor llamada Kashmira. Tras acudir en sus primeros años a un colegio misionero de la isla Tanganica, a los 7 años se mudó.
Se fue a un colegio británico para niños cerca de Bombay, en la India y aquí empezó a ser conocido como Freddie. En este colegio comenzó a tocar el piano y a formarse musicalmente. A los 18 años acabó su educación en Bombay y regresó a Zanzíbar.
Llegada a Inglaterra

Tuvo que salir de Zanzíbar huyendo hacia Inglaterra debido a la revolución iniciada en Zanzíbar en el 64. Se estableció en Heltham, a las afueras de Londres. Freddie siguió sus estudios y comenzó a trabajar en un servicio de catering cerca del aeropuerto de Heathrow. Estudió en la escuela politécnica de Isleworth y esto le abrió el camino para entrar en la escuela de Arte Ealing de Londres.
Aquí estudio diseño gráfico y arte y se estableció en el barrio de Kensington. Aquí creó una línea de ropa e incluso llegó a escribir artículos breves para periódicos londinenses. También vendió su ropa en el mercadillo de Kensington.
Mary Austin

En Kensington, además de conocer a Bryan May, guitarrista de Queen, conoció a Mary Austin, su primera pareja. Ella se fijó en él cuando vio como convencía a sus amigos, con una inusitada pasión, de llamar Queen a su grupo de música. Ahí empezaron a salir.
E incluso ella pensó que iban a casarse cuando Freddie le regaló una caja, que dentro tenía otra caja, con un anillo dentro. Sin embargo, el regalo cayó en saco roto, porque o bien el cantante no quería casarse o bien se había olvidado del regalo. La relación no fue a más.
El bigote

El bigote de Freddie que tan famoso le hizo fue porque el cantante odiaba sus dientes. Y es que fue la única alternativa que tuvo para disimular su característica dentadura. Sus amigos le dijeron que se operase.
Él nunca quiso atreverse a pasar por el quirófano por varias razones. Tenía terror a que el procedimiento médico saliera mal. Además, no quería que el cambio de su dentadura pudiera afectar a su timbre de voz. Dejarse crecer el bigote fue la única opción que contempló para disimular sus prominentes piezas dentales.
Coleccionista de obras de arte

Al margen de la música, Freddie tuvo otras dos pasiones. Una fueron las obras de arte. Freddie había estudiado arte y diseño gráfico y era muy dado, cuando tenía dinero, a adquirir cuadros de afamados pintores.
Entre su colección se podían encontrar autores por los que Freddie sentía especial predilección como los españoles Dalí y Miró. También tenía en gran estima las muestras de arte japonés. Todas las antigüedades de todos los rincones del planeta tenían un hueco en algún lugar de su casa.
Coleccionista de coches

La otra gran pasión de Mercury fueron los coches. Si bien, no tenía muchos coches, tenía buenos coches. El no sabía conducir, el no disfrutaba los coches al volante si no que tenía a un equipo de chóferes que conducían por él sus 4 grandes coches.
Sus coches eran un Studebaker, mítico de los años 50. Un Rolls-Royce Silver Shadow del 74. Un Mercedes Benz 420 SEL, que era su preferido y que se encontró abandonado en un terreno de Reino Unido. El último coche de su flota era un todoterreno Range Rover del 81 convertible y de dos puertas.
Homenaje de Lotus

El fabricante británico Lotus hizo un homenaje a Freddie Mercury en el 65 aniversario de su nacimiento. Un homenaje póstumo y altruista que consistió en una edición especial de su modelo Evora S Freddie Mercury Edition. Un solo coche que se subastó con fines benéficos.
Lo recaudado se donó a una ONG que investigaba acerca del VIH. Este Lotus tenía un diseño deportivo con colores blancos y líneas rojas y amarillas al estilo del vestuario de Mercury en su famoso concierto de Wembley 86. Completaban el diseño dos autógrafos de Freddie en el interior y en el exterior del vehículo.
Sexualidad

Este es un tema muy polémico acerca del cantante de Queen. Él se definía bisexual y de hecho había tenido relaciones tanto con hombres como con mujeres. Sin embargo, los medios fueron los que le catalogaron de homosexual.
También se dice que Mercury ocultó al público su verdadera orientación sexual. Lo que está claro es que sus grandes amores fueron un hombre, Jim Hutton, con quien estuvo entre el 85 y el 91 y Mary Austin, de la que anteriormente hablamos.
Freddie y los gatos

El animal preferido de Freddie Mercury eran los gatos. Se estima que llegó a adoptar hasta 12 gatos a lo largo de su vida. Los recogía de la calle, los compraba de razas caras y exclusivas e incluso se los quedaba tras una ruptura con alguna pareja esporádica.
Era un hecho que cuando Freddie estaba de gira, les llamaba por teléfono. E incluso alguna vez bromeó con dejarles de herederos de su fortuna tras su muerte. Incluso algunas canciones de éxito de la banda fueron inspiradas por los felinos.
Sus padres

Para Freddie, proteger a sus padres de las partes más oscuras de su vida era una de sus máximas. Tras su muerte, ellos confesaron que su hijo jamás les reveló que padecía de Sida. Él nunca se abrió ante ellos.
Tampoco les confesó su sexualidad. Freddie no quería que hubiera malestar entre una familia tan conservadora y religiosa como eran sus padres. Sin embargo, tras su muerte, ambos progenitores confesaron que hubieran respetado todos sus sentimientos.
























































































