El Barça acaricia el alirón en El Sadar y mira de reojo a Madrid

Lewandowski y Ferran sentencian en El Sadar (1-2) y dejan el título a un solo punto. Si el Madrid no gana esta noche al Espanyol en el Bernabéu, fiesta culé sin saltar al campo. Tarde de móviles ardiendo.

El Barça se ha plantado en El Sadar, ha ganado 1-2 con un Lewandowski mortal y un Ferran enchufado, y ya tiene el alirón a un palmo de la mano. Solo falta que el Madrid pinche contra el Espanyol.

Salseo-O-Meter

Nivel de salseo: 8/10. Liga decidiéndose en una tarde de mayo, alirón en el aire y un Madrid obligado a ganar para que la fiesta culé no estalle esta misma noche. Tela marinera.

Cómo se ha resuelto la tarde en Pamplona

Partido bronco, de los que en El Sadar ya son marca registrada. Osasuna salió a morder y al Barça le costó coger el ritmo en los primeros minutos. Pero apareció Lewandowski, claro. El polaco volvió a aparecer en el momento exacto en el que el equipo lo necesitaba, con un cabezazo que silenció el estadio rojillo y desbloqueó un partido que olía a trampa.

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Ferran Torres firmó el segundo poco después con una acción de manual: control, recorte y al palo largo. El valenciano lleva semanas en estado de gracia y este gol vale mucho más que tres puntos. Vale una Liga, casi.

Osasuna recortó distancias en la recta final y los últimos veinte minutos fueron de infarto puro. Pero el Barça aguantó, sufrió, y se llevó los tres puntos que dejan el campeonato a un solo punto. Literal: si el Madrid no gana al Espanyol esta noche, hay alirón en el vestuario visitante de El Sadar antes de cenar.

Por qué el Madrid-Espanyol se ha convertido en la final del Bernabéu

Aquí viene lo bueno. El Madrid juega contra un Espanyol que pelea por no descender, así que en el papel es trámite. En el césped, ya veremos. Cualquier tropiezo blanco corona al Barça sin que los azulgranas tengan que volver a saltar al campo, y ese escenario tiene a media plantilla pegada a la tele del hotel.

Flick, según se ha visto en la rueda de prensa, no quiere ni nombrar la palabra campeón. Pero la cara del alemán al pitido final lo decía todo. La clasificación oficial de LaLiga ya refleja la diferencia mínima que separa al Barça del título matemático, y bastaría con un empate del Madrid para que se acabe la historia.

El detalle que todo el mundo se ha saltado: el Barça ha encadenado victoria fuera de casa en uno de los campos más complicados del año, sin Pedri al cien por cien y con una semana de Champions todavía pesando en las piernas. Mérito doble.

El precedente que nadie en Can Barça quiere recordar

Cuidado con cantar el alirón antes de tiempo. El Barça ya vivió en 2014 un final liguero parecido y se quedó sin título en el último suspiro, con aquel Atleti de Simeone que empató en el Camp Nou y se llevó la fiesta a Madrid. La memoria culé tiene cicatrices y conviene no olvidarlo.

La diferencia con aquella temporada es el margen. Hace doce años todo dependía de un solo partido propio. Ahora depende de un Madrid que llega tocado, con una temporada irregular y con un Bernabéu que ha estado más cerca del pitido al equipo que del aliento. Si Ancelotti no encuentra la tecla en los primeros 25 minutos contra el Espanyol, el ambiente se le viene encima.

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El otro factor a vigilar es el calendario. Al Barça le quedan partidos cómodos sobre el papel, mientras que el Madrid tiene que visitar todavía algún campo incómodo. Es decir: si esta noche no cae el alirón, caerá pronto. Lo raro sería lo contrario.

Toca esperar al Bernabéu, abrir el grupo de WhatsApp y prepararse para una de esas noches que se cuentan durante años. O fiesta gorda en Barcelona, o partidazo aplazado al fin de semana que viene. Caos del bueno.

El chisme en 3 claves (TL;DR)

  • 👀 ¿Quiénes son los protagonistas? El Barça de Flick, Lewandowski enchufado y un Madrid que esta noche se juega muchísimo en casa.
  • 🔥 ¿Cuál es el drama? Si el Madrid no gana al Espanyol, los azulgranas son campeones de Liga sin saltar al campo.
  • 📲 ¿Por qué todo internet habla de esto? Alirón en el aire, dos goles culés en El Sadar y un Bernabéu que se ha convertido en la final improvisada de la jornada.