A pesar de que se dice que tener hábitos es algo positivo, no siempre son de buen gusto. Existen hábitos que realmente son de mal gusto, aunque al fin y al cabo sean buenos para nosotros o para nuestra salud en general. Es por eso por lo que estos hábitos siempre es mejor tenerlos en privado.
A continuación vamos a hablar de algunos hábitos que son de mal gusto pero que son realmente muy buenos para nosotros. Recuerda que estos hábitos, como hemos comentado ya, es mejor hacerlos en privado, cuando no te vea nadie.
Tirarse un pedo

Tirarse un pedo en público es algo que a todos nos avergüenza. ¿Por qué? Pues porque es un gesto que no está para nada bien visto. Tirarse un pedo delante de otras personas se considera de muy mal gusto, pero es un hábito de lo más sano en realidad.
Hay que tener en cuenta que es necesario expulsar los gases del cuerpo. Estos no se pueden quedar dentro. Y es precisamente por eso por lo que tirarse pedos es un hábito de lo más saludable, aunque sea de mal gusto. Es un hábito para tener en privado.
Quitarse los zapatos en público, uno de los hábitos de mal gusto

En la sociedad tenemos una norma establecida, llevar zapatos. Nadie va a trabajar sin zapatos, por ejemplo, ya que no es de buen gusto y, además, tampoco es demasiado recomendable andar descalzos por el medio de la calle. Pero claro, los zapatos no siempre son cómodos.
Es por eso mismo por lo que muchas personas deciden descalzarse en cualquier sitio. En el bus, en el trabajo e incluso por la calle. La presión o el dolor que provocan algunos zapatos, como los zapatos de tacón femeninos, es a veces insoportable. Claro está que quitarse los zapatos en público no es un hábito de buen gusto, sino todo lo contrario.
Hurgarse la nariz

Otro de los hábitos que debemos procurar no hacer en público es hurgarnos la nariz. Es de muy mal gusto hacerlo frente a otras personas, pero también es cierto que siempre es necesario quitar la mucosidad nasal para poder respirar bien.
En estos casos siempre recomendamos llevar pañuelos de bolsillo para que te puedas limpiar esa mucosidad en público sin necesidad de tener que hurgarte en la nariz. También tienes la opción de usar alguna que otra solución salina para eliminar la mucosidad.
Estar abierto de piernas en público

Estar abierto de piernas en público no es de lo hábitos más graves, pero sí que es cierto que no es un hábito muy recomendable ni de muy buen gusto. Cuando se está frente a otra persona, ya sea en una reunión o en un cita, es importante mantener las piernas bien juntas y la espalda erguida.
Piensa que estar abierto de piernas es una posición 'cómoda' que solemos tener cuando nos sentamos en el sofá de casa, por ejemplo. Y en una reunión no debemos estar igual sentados, ¿No es cierto? Así que deja eso de abrir la piernas en público y déjalo para cuando estés relajado en casa.
Bostezar en medio de una reunión

Bostezar en público tampoco es un hábito de buen gusto. Especialmente si no cubres el bostezo con tus manos. Que sí, que los bostezos no son nada malo, es más, son buenos para el cerebro ya que es una especie de 'pausa' que hace. Pero no es de buen gusto.
Así que intenta evitar los bostezos, aunque a veces es imposible, en la medida de lo posible. Y recuerda ocultar tu boca siempre que vayas a bostezar en público, especialmente si estás en medio de una reunión.
Reír a carcajadas y sin parar

Reír es un hábito muy saludable, pero reír a carcajadas y sin parar en público puede ser de mal gusto. Claro está que, a veces, las risas a carcajadas no se pueden evitar si algo te ha hecho mucha gracia, ¿No es cierto?
Este es uno de esos hábitos que es casi imposible de evitar. Si algo te hace mucha gracia, intenta reírte de forma un poco más silenciosa o retirarse a un lugar un poco más íntimo, como el baño si estás en la oficina, para aliviar tu risa. Eso sí, reír es lo más saludable del mundo, así que nunca dejes de hacerlo.
Hacer preguntas en voz alta

Cuando estamos conociendo a una persona, por norma general, solemos hacerle algunas preguntas para poder descubrir cómo es. Claro está que muchas preguntas no son de muy buen gusto. Hacer preguntas un poco íntimas, por ejemplo, es algo que se considera de muy mal gusto, pero que, en realidad, es algo que siempre se hace.
Para conocer a una persona en profundidad es necesario conocer incluso sus deseos más íntimos o sus hábitos, es así como se forjan las verdaderas relaciones. Así que, en este caso, siempre hay que pasar el mal trago. Claro está que también puedes esperar a que esa persona te cuente por sí misma esos hábitos más íntimos, pero tardarás un poco más.
Beber mucha agua en público

Beber mucha agua en público es de muy mal gusto, además de en algunos países está totalmente prohibido beber algún líquido por la calle. Pero, aún así, este hábito es de los más sanos que existen y de los que no podemos, ni debemos, evitar.
Beber agua es necesario para hidratar el cuerpo, para ayudar al cerebro a pensar y, en definitiva, para que el cuerpo funcione como es debido. Un cuerpo sin agua es un cuerpo que no funciona. Así que, aunque sea un hábito de mal gusto, es necesario. Nunca dejes de hacerlo.
Una siesta a media tarde

Echarse una siesta a media tarde no siempre está bien visto, especialmente si se está en el horario laboral. Esas horas después del almuerzo, aunque sean un poco más pesadas, también tienen que ser productivas, o eso es lo que piensan la mayoría de personas.
No obstante, una siesta a media tarde te puede permitir recuperar algunas horas de sueño que tenías perdidas. Un sueño de 20 minutos, como máximo, te podrá ayudar a aguantar el resto del día, por lo que, al final, aunque sea un hábito que no está bien visto, ya que parece de perezosos, puede resultar bueno para la salud.
Rascarse el oído en público

Otro de esos hábitos de mal gusto pero que son buenos para nosotros es el de rascarse el oído en público. A pesar de que no es de buen gusto, rascarse el oído resulta necesario cuando pica, ¿No es cierto? No es nada bueno aguantar el picor ya que, además, te distraerá del resto de tus tareas diarias.
Estos son algunos de los gestos o hábitos de mal gusto pero que, en realidad, son buenos o necesarios. ¿Suelen hacerlos? ¿Te sientes identificado con ellos? Estos hábitos, al fin y al cabo, son algo que todos hacemos. Eso sí, como hemos comentado, evita algunos y hazlos en privado.