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Cómo echar un mal de ojo

Todos conocemos a una persona que nos ha fastidiado o sacado de quicio que hasta se nos ha ocurrido que si pudiéramos, les echaríamos un mal de ojo. Es que hay individuos que nos colman la paciencia, porque actúan en contra de nosotros por pura maldad, o al menos así lo sentimos y no vamos a estar tranquilos hasta que podamos hacer algo al respecto, y hoy queremos enseñarte como se echa un mal de ojo.

Pero debemos advertirte que esta práctica la vas a hacer por tu propia cuenta y riesgo y recordar que según la metafísica, todo lo que hacemos se nos devuelve, bien sea bueno o malo, aunque es probable que tú seas el que debe devolverle algo a esa persona, así que toma nota de lo que te vamos a explicar.

Las energías negativas y la metafísica

Las energías negativas y la metafísica

Hay personas que, aunque tengan muchas ganas de echarle un mal de ojo a alguien, no sepan cómo hacerlo, o que sabiendo cómo, no se atreven a hacerlo por el temor a las repercusiones que las malas energías pueden ocasionar, o el ridículo en el que puedes quedar si tu mal de ojo no funciona, pero lo cierto es que hacerlo no resultan una actividad muy difícil, siempre que emplees una adecuada técnica.

¿Cuáles son las posibles consecuencias de echar un mal de ojo?

Lo primero es que debes prepararte para tener una confrontación con ese individuo y aceptar las consecuencias, porque para que produzca el efecto deseado, tiene que hacerse evidente que estás echándole el mal de ojo a otro, y si lo hacemos bien, ese individuo se va a sentir incómodo y hasta culpable.

Hay situaciones en las que no será posible evitar una confrontación, porque cuando el destinatario de nuestro mal de ojo se dé cuenta de lo que estamos haciendo, seguramente nos va a preguntar qué es lo que pasa, pero si estás enojado con este individuo, seguramente no vas a querer tener ningún tipo de contacto con él, ni siquiera dirigirle la palabra y puede ser que el destinatario del mal de ojo que quieres echar se lo tome como un desafío y quiera empezar un conflicto.

Por eso debes prepararte u tener pensada alguna respuesta cuando ese individuo te hable. Puedes responderse sencillamente con un “no me pasa nada”. Con eso vas a evitar que ese individuo te siga dirigiendo la palabra, aunque si tiene un poco de conciencia, es probable que se quede pensando en lo que hizo para que tú te molestaras con él.

Debes tener un objetivo, así como un motivo en la mente

Echarle a otro un mal de ojo es un asunto bastante personal. Además, resulta ser un ejercicio que requiere tanto un esfuerzo mental como un esfuerzo físico. Además no va a funcionar si se lo echas a un individuo que no te haya hecho nada para merecerlo, así que no funciona al azar, de modo que se requiere tener un objetivo específico, que debe ser una persona determinada que ha provocado que le tengas inquina, porque te ha hecho algún daño. Una razón común para echar n mal de ojo son los celos.

Pero también, es posible que el objetivo del mal de ojo sea un individuo que no conoces, pero que ha llevado a cabo alguna acción o que se ha abstenido de hacerla y eso te ha molestado en demasía, como comprar la última barra del pan que querías, hablar muy alto o no aquietar a su niño que es gritón e hiperactivo dentro de un avión, que viaja a tu lado, sin embargo en estos casos no es común que funcione.

Es necesario que la persona que es nuestro objetivo sea alguien a quien hayas conocido por bastante tiempo, por el cual sientas una especial animadversión, ya sea por su personalidad o por su apariencia, o por la forma de comportarse, que para ti es particularmente molesta.

Hay que escoger un momento que sea adecuado

Por supuesto, esto va a depender de la persona que sea tu objetivo y de que es necesario que éste se dé cuenta de que le estás echando el mal de ojo, y esperar a que ese individuo realice algo que realmente te moleste.

Mientras le eches el mal de ojo debes estar pensando insistentemente en las ofensas que te ha hecho

Debes estar pensando en ese momento en las molestias que tu objetivo te ha provocado, tanto pasadas como actuales, porque con esos pensamientos podrás dirigir tu energía. Cuando vas a echar un mal de ojo no sólo tendrás que mirar al otro de determinada manera y es necesario que tu objetivo sienta como el odio y la cólera sale de tu persona.

Construir esa energía necesaria para echar el mal de ojo se hace pensando en aquellas actividades o actitudes de tu objetivo que te molestan o que te han molestado en el pasado, pero si no puedes pensar en hecho concretos, puedes pensar en temas que te incomoden o te enojen, como puede ser el abuso, la política, la discriminación, entre otros.

Debes sostener la energía y tus pensamientos mientras echas el mal de ojo

Debes sostener la energía y tus pensamientos mientras echas el mal de ojo

Cuando logres acumular los pensamientos negativos tienes que ser capaz de mantenerlos, sin distraerte y sigue haciéndolo hasta el momento en que termines de echar tu mal de ojo. Una estrategia para mantener esa energía es pensar que a tu objetivo le ocurre algo malo.

Hay que mantener el rostro relajado y la expresión tranquila

Sentir ira mientras podemos mantenernos en calma resulta bastante intimidante, más que cuando la ira hace que nos descontrolemos. No se te ocurra arquear las cejas, mostrar los dientes o gruñir, porque eso le restará seriedad a tu expresión. Lo que sí puedes hacer es entornar los ojos o abrirlos más o poner tus labios haciendo una línea recta, como si hubieras probado algo que está amargo.

Hay que mirar al objetivo hasta que haga contacto visual contigo

Esto probablemente no sucederá inmediatamente, pero no debes rendirte, tienes que seguir mirando a tu objetivo, evitando que tu mirada se pierda, ya que con el paso de los minutos tu objetivo va a sentir que lo estamos mirando y hará contacto visual contigo.

Tienes que mantener tu contacto visual por unos segundos y luego puedes mirar a otro lado

Ten en cuenta que mientras más conozcas a tu objetivo, más tiempo debes mantener el contacto visual, pero considera que mientras más lo mires, eso puede contribuir a que tu objetivo te dirija la palabra y cuando hayas cumplido tu objetivo, desvía tu mirada volteando los ojos y luego deja que tu cara se relaje y tome la expresión que habitualmente tienes.

Es posible que tengas que repetir la actividad

Es posible que una sola mirada no sea suficiente para echar bien un mal de ojo, por lo que vas a tener que repetir todo el procedimiento más de una vez. Además, eso hará que te vayas acostumbrado a emplear esta práctica, y eso haga que tu objetivo se dé cuenta de que ha hecho algo que te haya molestado o que no sea correcto.

Ya tienes los pasos que debes dar para echar un mal de ojo, pero recuerda, si lo pones en práctica lo vas a hacer bajo tu propia responsabilidad.