Lo habitual es pensar que una ensalada es, por definición, un plato bajo en calorías, fácil de preparar y que ofrece la oportunidad de aumentar el consumo de verduras y hortalizas. Sin embargo, los 'extras' que a menudo completan las distintas versiones de la receta de una ensalada pueden llegar a revertir sus propiedades positivas.
Ello hace, en su misma dirección, que podamos cometer diversos errores con este plato, convirtiendo una ensalada saludable y equilibrada... en poco recomendable por los nutricionistas. Pero, ¿sabes cuáles son los errores que cometemos con ella? ¿Hay algo que busques cambiar? Lo repasamos.
Los extras en la ensalada pueden hacer porque cojamos algunos kilos de más

Como tal, la ensalada es un plato muy nutritivo con bajo contenido calórico y muy refrescante, lo que las hace ideales para perder peso y para soportar las altas temperaturas del verano. No obstante, muchas veces cometemos errores que hacen que, en lugar de adelgazar, cojamos algunos kilos.
Los expertos hacen hincapié en que debemos consumir ensaladas de forma correcta pero, sobre todo por desconocimiento, tendemos en ciertas ocasiones de añadirles algunos extras que hacen porque se conviertan más bien en preparaciones y recetas no recomendables. Sigue leyendo, los conocemos.
La diferencia de tu ensalada la marcará lo que añadas

Comes ensalada muchos días con el objetivo de cuidarte por dentro y por fuera, pero no lo consigues, ni una cosa ni la otra. Aunque este combinado de vegetales es de las opciones más sanas que puedes tomar a la hora del almuerzo, la diferencia la marcará lo que añadas.
No es lo que parece, sino lo que es. Por eso debes tener mucho cuidado con lo que le echas a tu menú hipersano, porque puede que lo estés convirtiendo en una bomba calórica sin precedentes. Pasa las flechas de la derecha para descubrir por qué tu ensalada, a pesar de ser sana, te está haciendo engordar sin que te des cuenta.
Siempre hay que vigilar la calidad nutricional de lo que comemos, también en nuestra ensalada

¿Realmente puede una ensalada engordar más que una hamburguesa? Por supuesto, pues ni todas las hamburguesas son una bomba, ni todas las ensaladas son sinónimo de comer ligero.
Y entramos en otra cuestión importante: no hay que confundir el concepto de comida sana con dieta. Siempre hay que vigilar la calidad nutricional de lo que comemos, y en nuestra ensalada, también. Pero incluso con más atención si tenemos el objetivo de alcanzar un peso saludable.
El error de añadir mucha o demasiada proteína a la ensalada

Con todo, la ensalada es el plato más representativo, con sus hojas de lechuga y tus rodajas de tomate. Sin embargo hay algunos errores que podemos cometer a menudo... y que hacen que la ensalada nos engorde.
Un caso concreto, por ejemplo, se da con meter mucha proteína. O lo que es lo mismo: a la hora de realizar la ensalada no se trata de poner un par de hojas de lechuga para acompañar grandes cantidades de pollo, huevo o atún, ni tampoco de prepararlas únicamente con hojas y brotes verdes.
Las proteínas ocupan un lugar muy importante dentro de las ensaladas ya que nos ayudarán a saciarnos antes, aceleran el metabolismo y suman nutrientes necesarios para mantener en perfecto estado la masa muscular, la piel y el cabello. El exceso de proteínas no ayudará a adelgazar, ya que se acumulará en forma de grasa.
Las salsas para nuestra ensalada son engañosas

Uno llega a uno de estos magníficos restaurantes que se han puesto tan de moda para los amantes de las ensaladas y comienza a diseñar su ensalada frente al mostrador. Primero, unas espinacas en la base; luego, un poco de rúcula; después atún, huevo, queso feta y unos tomatitos. "¿Quiere alguna salsa? Tenemos mostaza con miel, salsa césar...", nos preguntan. "Por supuesto", decimos. Y ese es otro error.
La salsa que acompaña a las ensaladas es el ingrediente que habitualmente pervierte estas preparaciones culinarias. Así lo advirtió recientemente la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) cuando analizó 22 marcas distintas que podemos encontrar en los supermercados.
Si acudimos a la etiqueta de una de estas preparaciones industriales que incorporan salsa de mostaza podemos comprobar que precisamente la mostaza brilla por su ausencia. En cambio, sí incluyen ingredientes tan poco recomendables como el azúcar, aceites vegetales, almidones modificados.... Ello, en su lugar, hace porque podamos notar esos kilos de más, aunque a priori no sean tan dañinas.
Precaución con el tipo y la cantidad de queso

Para muchos, el queso es la parte favorita de su ensalada, esa que les hace disfrutar de este plato saludable como si se estuvieran comiendo una pizza. Lo malo es que si elegimos mal la variedad y no controlas la cantidad, será mejor que disfrutes directamente de tu plato italiano favorito.
El queso fresco o los duros como el cheddar o el parmesano tienen fama de saludables por su aporte de calcio, los microorganismos que mejoran la flora intestinal y su riqueza en minerales. Sin embargo, unos 100 gramos de parmesano o de cheddar sumarían más de 400 calorías al plato, al contrario que el fresco, que aporta 300 y que también puede encontrarse en versión light.
Ojo con los frutos secos: puedes estar inflándote a calorías sin saberlo

Es habitual comer ensalada con frutos secos o frutos deshidratados. Son muy sabrosos, son saciantes y son ricos desde el punto de vista nutricional, pero si estás tratando de perder peso has de tener cuidado con ellos.
En concreto, con la cantidad. Estando a dieta no deberías tomar más de un puñadito de frutos secos en total al día. Como ocurre con los hidratos, no debes eliminarlos de tu dieta por completo, pero sí tener cuidado, ya que puedes estar hinchándote a calorías sin saberlo.
La recomendación, con todo, es guiarse por la regla de la palma de la mano: en cada plato come solo lo que quepa sin que se caiga. La misma cantidad vale para semillas y pipas. Lo mismo ocurre con los frutos rojos deshidratados, como los arándanos, tan de moda en las dietas para adelgazar. Aunque son buenos, tienes que mirar bien la etiqueta, porque a veces llevan gran cantidad de azúcar y conservantes.
Procura no echar demasiado aceite de oliva

Igual que con los frutos secos, por ejemplo, añadir demasiado aceite de oliva a tu ensalada es un error, ya que la estarás convirtiendo en una bomba calórica de grasa buena, pero grasa al fin y al cabo.
Las grasas monoinsaturadas, como la del oro verde español, pueden ayudar a reducir el colesterol en sangre y protegernos de enfermedades cardíacas, pero no hay que olvidar que también agregan calorías a nuestra comida.
Una sola cucharada de aceite de oliva contiene 120 calorías y 14 gramos de grasa. Y si inundas tu ensalada de este líquido, o añades unas tres al filete de pollo, ya estás sumando, mínimo, 400 calorías.