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Beneficios del ajo

El ajo es uno de eso alimentos que no pueden faltar en nuestra dieta por su gran cantidad de propiedades saludables. Su consumo regular funciona como un antibiótico natural que combate las bacterias en nuestro organismo. La alicina, el compuesto natural protagonista, puede proteger también frente a numerosos virus.También contiene gran cantidad de azufre, además de calcio, fósforo, hierro, sodio, potasio y vitaminas A, B y C.

La gastronomía española cuenta con esta planta como base de muchos platos tradicionales, como en todos en los que incorporan un sofrito. No obstante, es importante recordar que sus beneficios se ven incrementados si se consume en crudo. Piensa que se puede emplear de este modo para aderezar verduras, ensaladas, o con champiñones o setas.

A la hora de hablar de enfermedades y dolencias concretas, el ajo está recomendado para mejorar el sistema de circulación y, especialmente para combatir la presión arterial alta y el colesterol. También es un buen antiinflamatorio y disminuye la glucosa en sangre, por lo que muy recomendable para los diabéticos.Sus beneficios para el sistema circulatorio lo convierten también en un potente estimulante sexual.

El ajo proporciona una gran cantidad de energía al combatir el agotamiento físico y ayuda a mantener a raya las enfermedades nerviosas. Se sabe, por ejemplo, que es un antidepresivo natural.

Como desintoxicante, se recomienda comerlo en ayunas: aunque cueste un poco, lo cierto es que funciona como un antioxidante natural que deberíamos incluir en nuestra dieta diaria. 

El picor del ajo produce calor y sequedad, por lo que resulta de gran ayuda cuando sufrimos catarros o reumatismos. En general todas las dolencias en las que el frío y la humedad están presentes.

También se ha probado su eficacia en dolencias estomacales y para controlar la diarrea.

Asimismo, cuenta con propiedades antisépticas, lo que permite su uso en el tratamiento de verrugas o algunas picaduras de insectos. Ayuda a cerrar las heridas. De hecho, en la Primera Guerra Mundial se empleaba como antiséptico para curar las heridas.

Con estas propiedades no es de extrañar que el ajo cuente con una larga tradición de uso en la medicina tradicional. Ya Hipócrates recomendaba su consumo y, a lo largo de la historia, se ha empleado incluso para combatir epidemias como el cólera o tuberculosis.

Hoy día se investigan su eficacia a la hora de combatir distintos tipos de cáncer. un estudio de la Universidad de Carolina del norte demostró en el año 2000 que ayudaba a prevenir el cáncer de estómago o de colon.