Muere el primer jugador de la NBA abiertamente gay: adiós a Jason Collins

El exjugador de los Nets y los Hawks, que en 2013 se convirtió en el primer deportista en activo de las grandes ligas estadounidenses en declarar su homosexualidad, ha fallecido a los 47 años víctima de un cáncer cerebral. Su legado, tan importante como discreto, cambió el deport

Hoy es uno de esos días en los que el deporte se queda sin una de esas figuras que trascienden las canchas. Jason Collins, el primer jugador de la NBA que se declaró abiertamente gay mientras estaba en activo, ha fallecido a los 47 años. Un cáncer cerebral se lo ha llevado, según ha confirmado la BBC, y con él se va un pionero silencioso que cambió las reglas del juego sin hacer ruido.

El pionero que el deporte nunca esperó

En 2013, Collins —entonces pívot de los Brooklyn Nets— escribió un artículo para Sports Illustrated que dio la vuelta al mundo. Cinco palabras bastaron: "Soy un jugador de baloncesto gay". Era la primera vez que un deportista en activo de las grandes ligas estadounidenses daba un paso así. Sin aspavientos, con una naturalidad que desarmó a propios y extraños. La NBA reaccionó con un apoyo unánime: desde LeBron James hasta el comisionado Adam Silver, todos aplaudieron su valentía. Pero él siempre insistió en que no era un héroe, solo alguien que dejaba de esconderse.

Una carrera de récords silenciosos

Collins no era una superestrella. Sus números —promedios de 3.6 puntos y 3.7 rebotes por partido— nunca llenaron titulares, pero su presencia en la cancha era de las que hacen equipo. Jugó para los Nets, los Hawks, los Grizzlies, los Timberwolves... siempre cumpliendo, siempre profesional. Lo suyo eran los bloqueos, las ayudas, el trabajo oscuro. Quizá por eso su salida del armario fue aún más potente: demostró que no necesitas ser una megaestrella para cambiar el mundo del deporte. Una carrera de 13 temporadas que, sin ruido, se convirtió en historia.

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Tras su retirada, Collins se alejó de los focos. Su legado lo fue construyendo sin prisas, en conferencias, charlas universitarias y encuentros discretos. Y cuando el cáncer llamó a su puerta, lo afrontó con la misma entereza. Para la historia queda ese 23 de febrero de 2014 en el que pisó la cancha de los Nets con la camiseta número 98 —en homenaje al año en que Matthew Shepard fue asesinado— y demostró que un partido de baloncesto podía ser, también, un acto político.

El impacto más allá de la cancha

Lo de Collins abrió una puerta que ya nadie ha vuelto a cerrar. Después de él llegaron Michael Sam en la NFL, Robbie Rogers en la MLS, Gus Kenworthy en los deportes de invierno. Cada vez hay menos primeras veces porque gente como él ya hizo el trabajo más difícil. En 2026, la NBA tiene una política de inclusión que en 2013 parecía ciencia ficción. Y todo empezó con un pívot de 2,13 metros que decidió ser él mismo.

En la redacción todavía estamos repasando los mensajes de despedida que le han dedicado esta mañana. Kevin Love ha escrito en X: "Gracias por tu coraje, Jason. Tu legado vive en cada deportista que ya no tiene que esconderse". Y Pau Gasol, otro gigante discreto, ha recordado aquellos partidos de mediados de los 2000 en los que se enfrentaron y cómo Collins ya era entonces "un tipo que inspiraba respeto en el vestuario". Eso es lo que queda: un legado construido a base de normalizar lo que antes era un tabú.

El contexto que da la perspectiva

Hace trece años, cuando Collins se sinceró, el debate alrededor del deporte y la homosexualidad era otro. Aún coleaban casos de jugadores que se retiraban para no enfrentarse al qué dirán. El propio Collins contó que tardó años en dar el paso por miedo a perder contratos. Hoy, la conversación ha cambiado —aunque no tanto como nos gustaría— y nombres como Carl Nassib en la NFL o Josh Cavallo en el fútbol han seguido su estela. El valor de Collins fue elegir el momento justo: en activo, en la élite, sin red. Su muerte no es solo una pérdida para el baloncesto, sino para todos los que creen que el deporte puede ser un espejo de la sociedad que queremos.

El chisme en 3 claves (TL;DR)

  • 👀 ¿De qué va exactamente? Jason Collins, el primer jugador NBA abiertamente gay, fallece a los 47 años por un cáncer cerebral.
  • 🔥 ¿Por qué importa? Su anuncio en 2013 abrió la puerta a la diversidad en el deporte de élite.
  • 📲 ¿Por qué está en todos los móviles? Porque su silencio tras aquel gesto y su legado de normalización siguen inspirando a deportistas de todo el mundo.