¿Con quién coqueteaba Felipe VI? Expertos en Casa Real exponen al Rey: "Se nota que sigue perdidamente enamorado"

La reciente visita del Papa León XIV a nuestro país no ha sido la excepción y ha dejado una gran cantidad de detalles para el recuerdo. Para entender a fondo lo que realmente ocurrió detrás de las sonrisas oficiales, la reconocida periodista y escritora Pilar Eyre ha compartido un análisis exclusivo a través de su columna en la revista Lecturas. Sus palabras ofrecen una perspectiva privilegiada sobre la actitud de Felipe VI, su núcleo directo y el resto de la familia Borbón ante este importante acontecimiento religioso e institucional.

Pilar Eyre es considerada hoy en día como la voz más autorizada a nivel nacional cuando se trata de detallar los secretos de las Casas Reales. En esta ocasión, la experta ha puesto el foco en la actitud que mantuvo Felipe VI durante los distintos actos programados. La agenda oficial contempló dos grandes encuentros institucionales donde los monarcas y sus hijas compartieron espacio con el sumo pontífice. Sin embargo, en paralelo, también se desarrolló una importante reunión de carácter estrictamente privado que involucró a la reina emérita Sofía, sus dos hijas y varios de sus nietos en las instalaciones de la Nunciatura.

La presencia de Felipe VI y su entorno más cercano se ha volcado por completo para garantizar el éxito de la visita. Desde el ámbito más institucional hasta la esfera más personal, todos los miembros han participado de alguna manera. Resultó especialmente llamativo ver a las infantas Elena y Cristina acudiendo como ciudadanas a la multitudinaria misa celebrada en la plaza de Cibeles junto a sus hijos, confirmando así su perfil profundamente católico.

Sobre este fervor religioso, la periodista nos ofrece un detalle muy cercano al citar textualmente sus impresiones: “Me imagino la gran alegría que se habrán llevado Cristina y Elena porque ambas son muy católicas y practicantes. He visto a Cristina varias veces en la iglesia de San Odón en Barcelona. La enorme fe con la que rezaba y comulgaba”.

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Las miradas que delatan el sólido matrimonio de Felipe VI

Las miradas que delatan el sólido matrimonio de Felipe VI
Las miradas que delatan el sólido matrimonio de Felipe VI | Fuente: Casa de S.M el Rey

A pesar de la enorme presión que supone ejercer de anfitriones frente a una figura internacional de este calibre, el comportamiento de los reyes ha dejado claro en qué punto se encuentra su relación sentimental. Si prestaste atención a las retransmisiones televisivas, seguramente notaste los gestos de cariño entre la pareja. Eyre no pasó por alto este aspecto y destacó de forma muy positiva la sintonía que existe actualmente en el matrimonio de Felipe VI.

La experta en realeza ofreció su visión más romántica sobre la pareja gobernante: “Me gustó, eso sí, la complicidad de Felipe y Letizia y las miradas de Felipe a su mujer, se nota que sigue perdidamente enamorado de ella. Y me parece muy simpático el detalle de Sofía pidiendo rosarios para sus nietos… Estaba no como reina sino en modo abuela”. Esta certera observación confirma que, lejos de los rumores de crisis, Felipe VI mantiene un vínculo afectivo inquebrantable y evidente con la reina Letizia.

La evidente fractura familiar expuesta ante Felipe VI y el mundo

La evidente fractura familiar expuesta ante Felipe VI y el mundo
La evidente fractura familiar expuesta ante Felipe VI y el mundo | Fuente: Casa de S.M el Rey

Sin embargo, no todo han sido buenas noticias ni una imagen de unidad perfecta. El desarrollo de los acontecimientos ha dejado al descubierto la división existente en el seno de la familia de Felipe VI. Los expertos y la prensa internacional han tomado buena nota de cómo cada sector de los Borbones ha operado de forma totalmente independiente durante estos días clave.

Pilar Eyre es tajante al valorar esta situación de distanciamiento público: “Aunque también creo que con este gesto ha quedado en evidencia delante de todo el mundo la extraña separación de la Familia Real… La reina Sofía, sus hijas y nietos por un lado y Letizia, Felipe y sus hijas por otro. Me acaba de llamar un colega inglés para preguntarme justamente por eso”.

Las infantas y sus familias se mantuvieron de pie entre los ciudadanos durante la misa, sin compartir ningún tipo de trato preferencial ni acercamiento visible con Felipe VI o sus hijas, Leonor y Sofía. La brecha familiar es un hecho innegable y cada miembro parece haber asumido su propio rol distanciado del resto.

El papel relegado de la madre de Felipe VI en los grandes actos

El papel relegado de la madre de Felipe VI en los grandes actos
El papel relegado de la madre de Felipe VI en los grandes actos | Fuente: Casa de S.M el Rey

Otro de los puntos que mayor debate ha generado ha sido el tratamiento que ha recibido la reina emérita. Se organizó un espacio exclusivo para que acudiera en solitario a acompañar al Papa dentro de la Catedral de la Almudena, pero muchos consideran que su figura histórica merecía una mayor relevancia institucional junto a Felipe VI.

La propia Eyre se lamenta de esta gestión y explica su postura de manera muy clara frente a la marginación de la emérita: “También me hubiera gustado ver a la reina Sofía siendo anfitriona del Papa en sus grandes actos. Ella no entiende que tuviera que ver la misa de Corpus el domingo desde su casa. Cuarenta años de sacrificio y de vida ejemplar también merecen una recompensa y qué mejor que estar al lado de su hijo y sus nietas".

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Respecto a las herederas de Felipe VI, la periodista también echó en falta una mayor cercanía con el pueblo en un evento de estas características. “A mí me hubiera gustado que Leonor y Sofía se mezclaran más con la gente”, apuntó la escritora, señalando que las jóvenes fueron unas grandes protagonistas de forma casi involuntaria, pero mantuvieron demasiada distancia.

La Casa Real se encargó de que la visita papal funcionara con precisión quirúrgica. No existió margen para el error desde el primer minuto, cuando Felipe VI y Letizia recibieron al pontífice a pie de escalerilla en el aeropuerto. La organización ha sido un éxito rotundo, pero algunas decisiones estéticas han levantado dudas entre los especialistas del sector.

Eyre cuestionó abiertamente las directrices de vestimenta aplicadas a las hijas de Felipe VI durante las jornadas religiosas: “Además de que no se entendió por qué tenían que ir vestidas de negro las princesas. Dicen que por protocolo… ¿El protocolo del día siguiente en que iban de claro ya no existía? ¿Un día protocolo y otro no? No se entiende”.