Récord de leyes bloqueadas en el Congreso: 77 proyectos paralizados por la falta de apoyos

El cierre de la Cámara por vacaciones deja en evidencia la parálisis legislativa más grave desde 1978. La Mesa del Congreso, con el respaldo del Gobierno, utiliza el 'congelador legislativo' para evitar votar proyectos que no controla.

Que el Congreso no aprueba leyes ya lo sabías. Pero que haya 77 proyectos paralizados a las puertas del verano es un récord histórico que afecta a tu día a día más de lo que imaginas.

El motivo no es la falta de ideas, sino una maniobra política deliberada: el Gobierno, con la ayuda de la presidenta de la Cámara, Francina Armengol, está usando el llamado 'congelador legislativo' para que las normas que no controla no se voten. Y esta semana, al irse de vacaciones, el tapón se ha hecho más visible que nunca.

El dato que lo dice todo

Según los datos recabados por ABC, el Ejecutivo de Pedro Sánchez mantiene bloqueados de forma deliberada 77 proyectos de ley. Es una cifra que no tiene precedentes en la democracia. Hasta el cierre del periodo de sesiones, el atasco solo crecía: cada ampliación de plazos de enmienda dilataba la tramitación y sumaba más normas al congelador.

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La mayoría de esos textos llevan meses, incluso años, esperando un debate que nunca llega. Entre ellos hay reformas de calado que tocan la vivienda, la administración, la ciencia o las reglas de la inteligencia artificial. Pero el Gobierno prefiere esquivar el riesgo de una derrota en el hemiciclo: sin una mayoría estable, cada votación es una moneda al aire.

Setenta y siete proyectos durmiendo el sueño de los justos mientras el Ejecutivo evita exponerse a una derrota parlamentaria.

La llave del atasco la tiene la Mesa del Congreso

¿Cómo se congela una ley sin que parezca un bloqueo? La herramienta es la Mesa del Congreso, el órgano que ordena los trabajos de la Cámara. Su presidenta, Francina Armengol, junto a una mayoría de miembros del PSOE y Sumar, puede ampliar una y otra vez los plazos de presentación de enmiendas. Así, el texto nunca llega a la fase de ponencia ni, por supuesto, al pleno. El 'congelador legislativo' es legal, pero su uso masivo resulta inédito.

Este mecanismo no requiere votación pública y apenas deja rastro en el diario de sesiones. La oposición lo denuncia como un secuestro de la iniciativa parlamentaria, mientras que el Gobierno defiende que es la consecuencia natural de una legislatura con múltiples socios y sin acuerdos estables. Puedes consultar más detalles sobre el funcionamiento de este órgano en la entrada de Wikipedia sobre la Mesa del Congreso.

Las leyes que se quedan en el limbo (y que te importan)

Entre los 77 proyectos hay normas que afectan directamente al bolsillo o a los derechos de millones de ciudadanos. La reforma de la ley de vivienda, por ejemplo, lleva meses varada; sin ella, las medidas de contención de alquileres se aplican con parches temporales. Lo mismo sucede con la ley de familias, que ampliaría los permisos de paternidad y crearía nuevas ayudas.

También están congeladas la ley de función pública (que cambiaría las oposiciones y la carrera de los empleados públicos), la ley de mecenazgo científico y la esperada regulación de la inteligencia artificial. Algunos textos acumulan más de dos años de retraso, y su parálisis tiene un coste añadido: España puede quedarse sin los fondos europeos vinculados a reformas que Bruselas exige aprobar antes de determinados plazos.

La legislatura más frágil de la historia

El atasco no es solo un problema de imagen. Refleja un bloqueo político profundo. Con el Gobierno dependiendo de los votos de ERC, Junts, Bildu o el BNG, cualquier diferencia mínima tira abajo una ley. Esta debilidad se ha agravado respecto a otras legislaturas en minoría, como la de Mariano Rajoy en 2016-2018, que al menos logró sacar adelante los presupuestos pactando con Ciudadanos o el PNV.

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Ahora, ni siquiera los presupuestos generales tienen garantizada la luz verde. El uso masivo del congelador legislativo se ha convertido en un síntoma crónico: el Gobierno prefiere no votar que perder, y eso aboca a la inacción. Fuentes parlamentarias reconocen que, tras el verano, la situación no mejorará porque las fuerzas políticas ya están pensando en clave electoral.

Mientras, las reformas necesarias esperan turno en un cajón que parece no tener fondo. Y quien paga la factura de la parálisis es el ciudadano, que ve cómo las leyes diseñadas para mejorar su vida nunca llegan a ver la luz.

📌 En claves: lo que debes saber

  • Qué ha pasado: El Congreso cierra por vacaciones con 77 proyectos de ley bloqueados, la mayor cifra desde el inicio de la democracia.
  • Por qué te importa: Entre esas normas hay reformas de vivienda, familias, empleo público e inteligencia artificial que afectan directamente a tu día a día y a posibles ayudas económicas.
  • A quién afecta: Inquilinos, opositores, familias con hijos, investigadores y cualquier ciudadano que espere cambios legislativos en servicios o derechos.
  • Hacia dónde vamos: El Gobierno carece de apoyos para desbloquear las leyes; el atasco puede cronificarse y poner en riesgo los fondos europeos condicionados a reformas.