El Sol lleva semanas lanzando advertencias. Esta semana, una tormenta solar de clase X —la categoría más intensa de la escala solar— ha eyectado una nube de plasma magnetizado directamente hacia la Tierra. La NOAA ha emitido alerta de tormenta geomagnética de nivel severo para el período del 12 al 14 de junio, con pronóstico de índice Kp superior a 7. Para España, eso tiene una consecuencia muy concreta: el cielo podría teñirse esta noche de verde, rosa y violeta.
No es la primera vez en 2026 que el astro rey nos sorprende. El pasado enero, una tormenta histórica catalogada como la más intensa desde 2003 dejó auroras boreales visibles en toda Europa. Ahora el ciclo solar 25 vuelve a acercarse a su pico de actividad y el espectáculo podría repetirse, esta vez con la Península Ibérica en primera fila.
Qué es esta tormenta solar y por qué es diferente a otras
Las llamaradas de clase X son las explosiones más potentes que produce el Sol. Cuando van acompañadas de una eyección de masa coronal —una gigantesca burbuja de plasma que puede lanzar miles de millones de toneladas de material al espacio— y apuntan directamente a la Tierra, el resultado es una tormenta geomagnética de alto impacto. El evento actual combina ambos factores, lo que eleva significativamente las probabilidades de que el fenómeno sea visible en latitudes medias.
La clave está en el índice Kp, una escala del 0 al 9 que mide la perturbación del campo magnético terrestre. Con valores por encima de 6 o 7, el óvalo auroral se expande hacia el sur y alcanza zonas como Galicia, Asturias, el País Vasco y el norte de Cataluña. Si la tormenta escala hasta nivel G4 —como ya ocurrió en enero de 2026—, incluso Andalucía y Extremadura entran en el mapa de la aurora.
La tormenta solar y la aurora boreal que puede verse en España
La tormenta solar que llega este fin de semana tiene el potencial de desencadenar una aurora boreal visible desde puntos de España donde este fenómeno es prácticamente desconocido. Las partículas cargadas de la eyección solar interactúan con el oxígeno y el nitrógeno de la atmósfera, provocando esas características cortinas de luz coloreada que pueblan las fotografías de los países nórdicos.
Lo que muchos no saben es que el color de la aurora no es aleatorio. El verde aparece cuando el oxígeno excitado está a unos 100 kilómetros de altitud; el rojo, cuando se encuentran partículas a mayor altura; el violeta y el azul, cuando es el nitrógeno el que entra en juego. Esta noche, dependiendo de la intensidad de la tormenta, podrían verse todos a la vez.
Cómo disfrutar del espectáculo desde la Península
Para ver la aurora boreal en España no hace falta viajar a Noruega. Basta con alejarse de las ciudades y buscar un horizonte norte despejado. La contaminación lumínica es el mayor enemigo de este espectáculo, por lo que zonas rurales elevadas —sierras, páramos, costas atlánticas— ofrecen las mejores condiciones.
Los expertos recomiendan salir entre las 22:00 y las 02:00 horas, cuando la actividad auroral tiende a ser más intensa. Tener instalada en el móvil una app de seguimiento del índice Kp en tiempo real permite saber exactamente cuándo merece la pena salir al campo, sin pasarse la noche mirando al cielo con las manos en los bolsillos.
Dónde mirar y qué necesitas para fotografiarla
Los mejores puntos de observación en España
El norte y el noroeste peninsular lideran la lista por su menor contaminación lumínica y mayor latitud. Galicia, Asturias, Cantabria y los Pirineos son las zonas con más probabilidades de éxito. En eventos de intensidad extrema, como el G5 de mayo de 2024, las auroras llegaron incluso a Canarias desde los picos del Teide y el Roque de los Muchachos.
Qué equipo necesitas
No hace falta ser fotógrafo profesional. Un smartphone moderno con modo nocturno o una cámara básica con ajuste manual de velocidad de obturación son suficientes. La aurora boreal emite más luz de la que percibe el ojo humano, así que en muchas ocasiones la cámara ve lo que el ojo no distingue.
Los riesgos reales de una tormenta solar de esta magnitud
Una tormenta geomagnética severa no es solo un espectáculo visual. Las corrientes inducidas pueden afectar a redes eléctricas de alta latitud, interrumpir comunicaciones por radio de alta frecuencia y provocar errores temporales en sistemas GPS y de navegación por satélite. La Agencia Espacial Española ya activó protocolos de monitorización durante la tormenta de junio pasado con valores similares de Kp 8.
Para la mayoría de los ciudadanos, los efectos sobre la vida cotidiana serán inapreciables. No obstante, operadores de satélites, aerolíneas y gestores de redes eléctricas mantienen equipos de guardia durante estos eventos, siguiendo los avisos del Centro de Predicción del Clima Espacial de la NOAA y de la ESA. La tormenta solar es, en este sentido, también una prueba de resiliencia para las infraestructuras tecnológicas modernas.
El futuro: más tormentas, más auroras y más ciencia para anticiparlas
El ciclo solar 25 está demostrando ser más activo de lo previsto por los modelos iniciales de la NASA y la NOAA. Lo que parecía un ciclo moderado ha acumulado ya varios eventos G4 y G5, con auroras boreales registradas en latitudes tan bajas como la Península Ibérica y el norte de África. Los científicos han revisado al alza sus estimaciones de actividad para los próximos 18 meses.
La buena noticia es que la capacidad de predicción ha mejorado notablemente. Los modelos actuales permiten anticipar con hasta 48 horas de margen si una eyección de masa coronal impactará la Tierra y con qué intensidad. Eso significa que, ante la próxima tormenta solar, habrá tiempo suficiente para preparar el coche, cargar la batería de la cámara y encontrar el rincón oscuro perfecto desde el que ver el Sol bailar en el cielo español.






