Nazareth Castellanos habla sobre la ansiedad: claves de la neurocientífica para entender el malestar emocional

La neurocientífica explica en RTVE que el autoconocimiento y la respiración son herramientas clave para gestionar la ansiedad. Su propia experiencia con el analfabetismo emocional le hizo cambiar de enfoque. Aquí, sus consejos prácticos.

Saber mucho y no saber de una misma. Esa es la frase con la que Nazareth Castellanos, una de las neurocientíficas más reconocidas del país, resume su propia experiencia con la ansiedad. En una entrevista reciente en RTVE, explicó algo que suena a paradoja: dedicó años a investigar el Alzheimer, el daño cerebral traumático y el daño en neonatos, pero se dio cuenta de que sabía hacer ecuaciones cuánticas y era una «analfabeta en inteligencia emocional» (la capacidad de reconocer y gestionar nuestras propias emociones).

Ese choque entre el conocimiento académico y el vacío interior es lo que la llevó a cambiar el foco de su trabajo. «: qué significa estar bien, cómo influyen el cuerpo y la respiración en el cerebro y por qué la meditación no es pseudociencia.

Lo que la ciencia no te enseña sobre tus emociones

Castellanos admitió sin rodeos que el sistema educativo la había preparado para muchas cosas, menos para identificar lo que sentía. «Sé hacer ecuaciones de campos electromagnéticos y no tengo ni idea de mí misma», soltó. El analfabetismo emocional no entiende de títulos ni de currículum, y esa brecha genera una ansiedad que a menudo se trata solo con fármacos y no con herramientas cotidianas. La neurocientífica defendió que aprendemos matemáticas o historia pero nadie nos enseña a leer nuestras emociones ni a usar la respiración como un regulador natural del sistema nervioso.

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La respiración, de hecho, fue una de las claves más prácticas que desgranó. Cuando hay tristeza o ansiedad, la respiración se altera; si conseguimos hacerla regular, el cerebro se calma porque sabe cuándo llegará la siguiente inhalación.

Respiración, silencio y ruido mental: tres herramientas prácticas

Más allá de la teoría, Castellanos compartió técnicas muy concretas. Explicó que la forma en la que respiramos le da pistas al cerebro sobre nuestro estado emocional, en especial a las zonas del cerebro relacionadas con la emoción. Por eso, dedicar unos minutos al día a una respiración pausada y regular activa el sistema nervioso parasimpático y reduce la sensación de alerta constante. No hace falta ser un experto, basta con sentarse y respirar de manera consciente.

La entrevista también recogió la experiencia de José María Márquez, «Gopala», maestro de yoga que ha enseñado meditación y silencio a unos 3.000 jueces y fiscales en España. Un dato que sirvió para desmontar la idea de que la meditación es algo esotérico: si funciona para profesionales sometidos a un estrés altísimo, igual también funciona para alguien que llega el lunes a la oficina con el pecho encogido.

salud mental

La divulgadora también respondió a las críticas que recibió cuando empezó a investigar los efectos de la meditación en el cerebro. Algunos sectores la tacharon de pseudocientífica. Su respuesta fue clara: llamar pseudociencia a algo sin mirar los estudios publicados tampoco es muy científico.

Pero quizá el aviso más actual que dejó fue sobre el ruido ambiental y digital. Vivimos rodeados de estímulos —pantallas, notificaciones, tráfico— que el cerebro procesa aunque no les prestemos atención, y ese cansancio acumulado se traduce en fatiga, desconcentración y desmotivación. En los niños, con cerebros aún en desarrollo, el impacto puede ser aún mayor.

Detrás de mucha ansiedad hay ruido mental no escuchado, y la llave para calmarlo está en el cuerpo, no solo en la cabeza.

Por qué escucharte antes de que el cuerpo grite es una decisión radical

Hay un mensaje que recorre toda la entrevista y que conecta directamente con la realidad de los jóvenes que hoy intentan sobrevivir a la precariedad, las pantallas y las exigencias constantes: el bienestar no es solo la ausencia de enfermedad, es una práctica diaria. Castellanos pasó de estudiar cerebros dañados a investigar cómo la gente sana puede estar aún mejor, y eso choca con una cultura que solo se acuerda de la salud mental cuando aparece el dolor.

El sistema educativo sigue sin incorporar la inteligencia emocional de forma efectiva, y mientras, las listas de espera para psicología pública en muchas comunidades superan los seis meses. La neurocientífica no propone una solución mágica, pero sí un cambio de mirada: aprender a escucharnos antes de que el cuerpo y la cabeza tengan que gritar puede ser la herramienta más barata y más efectiva que tenemos. En un mundo que nos exige rendir sin parar, parar a respirar es casi un acto contracultural.

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En resumen (para tu bolsillo y tu salud mental)

  • 🧠 ¿Qué dice la neurocientífica? Que el conocimiento académico no protege contra la ansiedad: necesitamos autoconocimiento y herramientas como la respiración consciente.
  • 👥 ¿A quién afecta esto especialmente? A jóvenes y adultos atrapados en entornos urbanos y digitales llenos de estímulos constantes que generan fatiga y desmotivación.
  • ¿Qué puedes hacer hoy? Introduce pausas de respiración regular, reduce el ruido digital y pregúntate si estás escuchando a tu cuerpo o solo a tu agenda.