Enrique Riquelme ha entrado en la carrera electoral por la presidencia del Real Madrid con un mensaje que va más allá de los fichajes, los avales y el relevo generacional. El empresario alicantino, socio del club desde hace más de dos décadas e hijo de un antiguo directivo de la entidad, ha situado el debate en la gobernanza del club y en la forma en la que la entidad madridista se relaciona con el resto del fútbol español. Su candidatura se presenta como la alternativa a los enfrentamientos institucionales que ha cosechado en todos estos años Florentino Pérez.
Riquelme, que ya amagó con dar el paso en 2021 y entonces se quedó fuera de unas elecciones en las que Florentino fue proclamado sin oposición, ha decidido ahora concurrir a los comicios con un discurso centrado en impedir lo que define como un riesgo de privatización. En una entrevista concedida a ABC, aseguró que el Real Madrid necesita construir un proyecto a medio y largo plazo y que él tiene la obligación ética y moral de hacer otras propuestas. "El Madrid está en un riesgo mayor que si ganamos o no ganamos: la privatización. Estas pueden ser sus últimas elecciones", dice.
El empresario entiende que la propuesta sugerida por Florentino Pérez sobre el valor económico de la participación de cada socio abre la puerta a un cambio de modelo. Riquelme reclama un debate entre dos proyectos y asume que, si los socios desean ese camino, deberán votarlo con toda la información encima de la mesa. "Que traiga su proyecto de privatización y yo podré debatir lo que nos parece y el porqué sí o el porqué no. Y a partir de ahí, el socio podrá decidir", afirmó.

Riquelme abraza una línea de "nacionalización" del Real Madrid, entendida como una defensa del club en manos de sus socios y con una mayor presencia de identidad española en el proyecto. Sabemos de primera mano que pretende limar asperezas con Javier Tebas, Rafael Louzán y el CTA, tres focos de tensión permanente durante la presidencia de Florentino. Según el propio Riquelme, no busca que al Real Madrid "le teman", sino que "le respeten", y al mismo tiempo considera imprescindible que el club también respete a las instituciones.
Riquelme propone mejorar las relaciones institucionales
La posición de Riquelme sobre Javier Tebas marca una diferencia de tono con la etapa actual. Preguntado públicamente por si es posible tener una buena relación con el presidente de LaLiga, el empresario optó por el máximo talante. Asegura que no le conoce mucho como para poder profundizar, pero dejó una declaración clave: "Tendremos que sentarnos con él en un futuro, si ganamos las elecciones, para ver cómo mejorar las condiciones del club que más genera e ingresa".
Riquelme plantea una interlocución cordial, formal y constructiva con todas las instituciones. En sus propias palabras, se trata de "empezar a crear valor entre las partes". De hecho, dejó una crítica implícita al modelo de confrontación actual: "Ya no se trata de quién tiene razón, sino de conseguir lo que quieres. Una vez que los problemas institucionales pasan a lo personal, se pierde la razón por todas las partes".
Evidentemente, este mensaje llega en medio de la guerra dialéctica entre Florentino Pérez y Javier Tebas. El presidente de LaLiga ha reconocido públicamente que sus diferencias con el presidente del Real Madrid no son personales, sino de visión sobre el fútbol, pero el enfrentamiento se ha intensificado por la Superliga, los derechos audiovisuales, el modelo de competición y las acusaciones del club blanco hacia el arbitraje.
Una vez que los problemas institucionales pasan a lo personal, se pierde la razón por todas las partes
Enrique Riquelme sobre los enemigos de Florentino Pérez
Tebas llegó a ironizar sobre su relación con el empresario alicantino: "Si digo que conozco a Riquelme estará mal, así que prefiero no decir nada sobre qué me parece". Defendió que Riquelme tiene derecho a presentarse y que corresponde a los socios decidir. Tebas ha celebrado que el Real Madrid pueda vivir un proceso electoral con alternativas reales.
Durante años, Florentino ha acumulado enemigos institucionales en el fútbol español y ahora algunos de esos actores observan con interés la aparición de un candidato que promete sentarse a negociar y rebajar la tensión. Y eso pone tensa a la cúpula actual del Real Madrid, por mucho que su posición todavía sea de liderazgo en la carrera hacia las elecciones del próximo 7 de junio.
La RFEF, el CTA y el caso Negreira entran en campaña
El giro que propone Riquelme también afectaría a la relación del Real Madrid con la Federación y el estamento arbitral. Rafael Louzán, presidente de la RFEF, se ha mostrado partidario de no entrar en una escalada verbal con Florentino Pérez. "La RFEF no va a entrar en polémicas", sentenció, al tiempo que defendió el trabajo de los árbitros y dejó en manos de los servicios jurídicos la valoración de posibles actuaciones tras las críticas del presidente madridista. Hace solo unos días, el sindicato arbitral denunció a Florentino Pérez y al Real Madrid ante la Comisión Antiviolencia.

En ese clima se sitúa también el CTA, señalado de forma recurrente por Real Madrid TV y por la narrativa institucional del club. Tebas sí ha sido muy duro con esa línea, al considerar que hace daño al fútbol, al propio Comité Técnico de Árbitros y al Real Madrid. Además, tras las palabras de Florentino sobre el caso Negreira y la supuesta pérdida de siete Ligas, el presidente de LaLiga respondió tajantemente que "no es verdad que le han robado siete Ligas al Real Madrid".
En este sentido, Riquelme no suaviza el fondo del caso Negreira, pero sí critica la gestión estratégica del Real Madrid. Ha recordado que en la Asamblea de socios compromisarios de 2024 se defendía la necesidad de un Barça fuerte cuando el escándalo ya era conocido. Recuerda que mientras el Barcelona fue socio de la Superliga existían intereses para que el asunto no avanzara y, cuando dejó de serlo, "ahí es cuando empezó a interesar el caso Negreira". Para el candidato, el hecho de que al club azulgrana "no le haya pasado absolutamente nada" responde en parte a que el Real Madrid no actuó desde el principio con una buena gestión en contra.
Galán y Pedro Sánchez
Riquelme también ha hecho esfuerzos para negar las sospechas sobre otros supuestos apoyos externos. Primero desmintió que Ignacio Sánchez Galán esté detrás de su candidatura, asegurando que el presidente de Iberdrola le parece un gran empresario, igual que Florentino, pero que está totalmente fuera del radar de su proyecto.
También rechazó que su candidatura tenga vínculo con Pedro Sánchez o con el PSOE. "Esto es totalmente falso", espetó antes de subrayar que no tiene ninguna relación con ningún partido político y que el aval lo ha puesto él solo para no depender de "peces gordos" ni de presiones en la Junta Directiva.
La campaña de Riquelme, por tanto, está basada en dos vías:
- La vía interna, en la que Riquelme acusa al actual modelo de falta de transparencia en cuestiones sensibles para el socio, como la reventa de entradas, la recolocación de abonados o la venta de asientos VIP para cuadrar ingresos extraordinarios.
- En el plano externo, el candidato ofrece una relación distinta con los poderes del fútbol español. No promete docilidad ante Tebas, Louzán o el CTA, pero sí una política menos conflictiva y más negociadora.
Con todo, Florentino sigue contando con el peso de dos décadas de títulos, liderazgo y transformación económica del club. Riquelme intentará en los próximos días abrir una grieta en los puntos más sensibles para el socio: la propiedad del Real Madrid y la capacidad del club para defender sus intereses sin aislarse de quienes gobiernan el fútbol español.




