Pepa Flores, la mujer que fue Marisol y que lleva cuatro décadas esquivando los focos, ha vuelto a ser noticia por lo que nadie quiere: su salud. La artista malagueña no levanta cabeza desde que murió su pareja, Massimo Stecchini, en septiembre de 2023, y el bajón ha sido tal que sus tres hijas —María Esteve, Tamara Esteve y Celia Flores— han tenido que reorganizar su vida entera para cuidarla.
El detonante fue un ingreso hospitalario hace cuatro meses, del que salió con una pérdida de peso alarmante. Según contó Jorge Borrajo en El tiempo justo, las hermanas se reunieron para tomar decisiones: “Han reorganizado algunos aspectos personales y económicos de Pepa para tenerla bien atendida”. Traducción: toca vender el ático de lujo frente al Muelle Uno (1,5 millones de euros pedían en marzo de 2025) y mudarse con la pequeña, Celia, que ahora la cuida a diario.
La sombra de Massimo y el bajón emocional
Stecchini no era solo la pareja de Pepa Flores; era el tipo que lo dejó todo por ella, según su biógrafo José Aguilar. La muerte del empresario italiano sumió a la familia en una tristeza profunda. “Pasó de la máxima felicidad a un estado de ánimo bastante bajo que no termina de levantar”, relató Borrajo. Y ojo, que hablamos de una mujer que ya había pagado un peaje emocional bestia: la explotación infantil, los abusos, y el mito Marisol que se comió a la persona. Ahora, con 77 años, la fragilidad física y el duelo se han mezclado en un cóctel difícil de digerir.
Las hijas, que siempre han protegido su intimidad a capa y espada, han dado un paso al frente sin hacer ruido. Ni ruedas de prensa, ni exclusivas lacrimógenas. Celia publicó un mensaje en redes tras la muerte de Stecchini que resume el vínculo: “Fuiste más que un padre para nosotras y para tus nietos”. Ahora, con la madre en casa, esa devoción se ha convertido en logística: turnos, decisiones económicas, y la sensación de que el tiempo apremia.
Un ático en venta y una vida reorganizada
El ático de 150 metros en la planta 16, frente al Muelle Uno, es el símbolo de esta nueva etapa. Ponerlo a la venta no es un capricho; es parte de la reorganización financiera para cubrir los cuidados que Flores necesita ahora. La intérprete de Un rayo de luz ya no vive sola. Se ha mudado con Celia, y las tres hermanas se turnan para que la atención no falle. Es un movimiento que, sin aspavientos, habla de cómo la familia ha cerrado filas en torno a una figura que siempre quiso desaparecer.
La Pepa Flores de 2026 no es el mito inalcanzable, sino una señora mayor con achaques y una familia que se desvive —literal— por ella.
Y mientras tanto, el mito sigue. Pepa Flores no fue a recoger el Goya de Honor en 2020 porque su retiro es total. No hay declaraciones, no hay fotos robadas, no hay tour mediático. Solo el runrún de los platós de televisión y la certeza de que, en Málaga, una leyenda del cine español se enfrenta a lo más humano que existe: envejecer, perder, y ser cuidada por quienes más la quieren.
El legado de una niña que no pidió ser mito
Conviene recordar que Marisol fue un producto de la España franquista: niña prodigio, cara del régimen, explotada hasta la extenuación. Cuando Pepa Flores se quitó la careta, el precio fue alto. Hoy, su historia conecta con un debate más amplio: ¿cómo cuidamos a nuestros mayores, especialmente a aquellos que fueron devorados por la fama? Sus hijas han elegido la intimidad y los hechos, lejos del espectáculo. Y eso, en los tiempos que corren, es casi un acto contracultural.
La pregunta que queda en el aire no es si venderá el ático ni si Celia es la mejor cuidadora. Es cómo se gestiona la dependencia cuando el patrimonio no es solo económico, sino simbólico. Pepa Flores es un icono, pero ahora también es una paciente. Y su familia ha decidido que lo primero está por encima de lo segundo. Quizá sea la lección más valiosa de toda esta historia.
El resumen para vagos (TL;DR)
- 🎯 ¿Qué ha pasado? Pepa Flores, Marisol, ha sufrido un deterioro físico y anímico tras la muerte de su pareja.
- 🔥 ¿Por qué importa? Sus tres hijas han reorganizado su vida económica y personal para cuidarla, vendiendo su ático y mudándose con Celia.
- 🤔 ¿Nos afecta o es solo un meme? Nos recuerda que hasta los mitos necesitan cuidados, y que la familia a veces es el único refugio real.



