Cada grado que bajas el aire acondicionado supone un 7 % más en tu factura de luz

El experto en energía Jorge Morales Labra explica que la diferencia entre ponerlo a 24 o a 21 grados puede ser de hasta 60 euros al mes. Ajustar la temperatura y otros gestos sencillos reducen la factura este verano sin pasar calor.

Arranca el calor y con él la misma duda de cada año: ¿a qué temperatura pongo el maldito aire acondicionado para no dejarme medio sueldo en la factura? El experto en energía Jorge Morales Labra lo resume con una cifra que deberías grabarte a fuego: cada grado que bajas el termostato dispara el consumo eléctrico un 7%. Así de claro.

No es una exageración. Si programas el split a 21 grados en lugar de a 24, estás asumiendo un sobrecoste del 21% en esa factura mensual. Para un hogar medio con un recibo de verano en torno a los 80 o 90 euros, hablamos de hasta 60 euros extra al mes solo por esos tres grados de diferencia. Y eso, multiplicado por los cuatro meses largos de calor en buena parte de España, suma más de 200 euros al año. Vamos, la mitad de la cesta de la compra de un mes.

El 7% que lo cambia todo: traducido a tu cartera

Detrás de ese porcentaje hay un principio básico de física que no necesita máster: cuanta más diferencia hay entre la temperatura exterior y la que marca el aparato, más trabaja el compresor y más electricidad chupa. El 7% del que habla Morales Labra se aplica sobre el consumo base del equipo en cada ciclo, no sobre el total de la factura, pero el efecto acumulado es bestial.

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Pongamos números reales sobre la mesa. Un aire acondicionado tipo split de 2,5 kW funcionando ocho horas al día a 24 grados consume unos 10 kWh diarios, lo que se traduce en unos 45 euros al mes con las tarifas actuales del mercado regulado. Si lo bajas a 22 grados, el consumo salta a 11,4 kWh —un 14% más— y la cuota mensual se va por encima de los 51 euros. En plena ola de calor, con el aparato encendido doce horas, la brecha se amplía todavía más rápido. El dato, en bruto, lo tienes aquí; lo que hagas con el mando ya es cosa tuya.

Ahora bien: si alguien en casa insiste en que solo se está bien a 19 grados, esa persona te está costando dinero. Dilo sin drama, pero dilo.

A qué temperatura deberías poner el aire sin fundirte la tarjeta

El eterno debate veraniego. Las recomendaciones oficiales —desde el IDAE, el Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía— sitúan la temperatura óptima de confort en 25 grados durante el día. Sí, 25. No 22, no 23. Y desde luego no 19. Por cada grado que te acercas a esa cifra recomendada, el ahorro se acumula sin que el cuerpo lo acuse tanto como crees.

El truco está en la sensación térmica. A 25 grados con una humedad controlada y el ventilador del split al mínimo, la percepción real ronda los 23. Si además mantienes las persianas bajadas en las horas centrales y ventilas la casa a primera hora de la mañana, puedes retrasar una hora o dos el momento de encender el aparato. Son pequeñas batallas que, sumadas, ganan la guerra a la factura.

factura luz verano

Y aquí va otro detalle que suele pasarse por alto: el modo 'eco' o 'energy save' de los splits modernos no es un botón decorativo. Reduce ligeramente la potencia del compresor y el caudal del ventilador interior. El enfriamiento es un pelín más lento, de acuerdo, pero el ahorro en consumo ronda entre el 10% y el 20% según el modelo. Si estás en casa, esperas esos diez minutos extra y te ahorras un pico cada mes.

El aire acondicionado no es el enemigo de tu bolsillo: lo es el termostato puesto a lo loco.

Lo que hace la gente de verdad (y lo que dice la factura a final de mes)

Conviene recordar de dónde venimos. Hace apenas dos veranos, en 2024, varias zonas de Andalucía y Extremadura sufrieron cortes de suministro puntuales porque la red no aguantaba el pico de demanda de los aires acondicionados enchufados a la vez durante la siesta. Aquello fue una anomalía, pero enseñó una lección: el parque español de equipos de aire acondicionado no ha dejado de crecer, y la eficiencia de los aparatos nuevos mitiga parte del problema, pero no todo. El despilfarro sigue estando en cómo los usamos, no en cuántos tenemos.

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El planteamiento es sencillo. Si en una comunidad de vecinos media cada hogar sube un grado el termostato, la demanda eléctrica del bloque cae entre un 5% y un 15% de media, según estimaciones del propio IDAE recogidas en sus campañas de verano. A nivel de país, eso libera tensión en la red justo en los momentos críticos —las dos o tres horas posteriores a comer— y, de rebote, evita que los precios mayoristas se disparen. ¿La traducción? Un gesto pequeño en casa puede ayudarte a ti y al sistema entero.

Hay quien defiende el ventilador de techo como alternativa heroica. Y tiene su punto: consume diez veces menos que un split medio y, si la temperatura exterior no supera los 32 grados, puede ser suficiente para mantener la sensación de confort. Pero en noches tropicales, con mínimas por encima de 25, el ventilador solo remueve aire caliente. Ahí el aire acondicionado se vuelve necesario, y la clave pasa a ser usarlo con cabeza: programarlo para que se apague de madrugada, limpiar los filtros una vez al mes y cerrar las puertas de las habitaciones que no estés usando.

No se trata de pasar calor ni de sentirte culpable cada vez que aprietas el botón del mando. Se trata de entender que tres grados de diferencia no se notan tanto en la piel pero sí, y mucho, en la factura de la luz.

En resumen (para tu bolsillo y tu salud mental)

  • 💸 ¿Qué ha cambiado? Cada grado menos en el termostato suma un 7% de consumo eléctrico extra.
  • 👥 ¿A quién afecta exactamente? A cualquier persona que use aire acondicionado tipo split en casa este verano.
  • ¿Qué puedes hacer al respecto? Sube el termostato a 24-25 grados, activa el modo eco y limpia los filtros una vez al mes.