Si has pasado más de dos minutos en redes sociales, sabrás que los ayunos están por todas partes. Pero lo que ha hecho el chef José Andrés no tiene nada que ver con el típico ayuno intermitente de 16 horas. El cocinero asturiano ha contado que se sometió a dos periodos de 21 días comiendo solo 300 calorías al día. Sí, has leído bien: la tercera parte de lo que cabría en un menú infantil y prácticamente lo que una persona necesita para sobrevivir en estado de reposo absoluto.
Según explicó en el programa Tom Talks, José Andrés llevó a cabo dos ayunos de 21 días en los últimos seis meses. Su dieta consistía en sopas ligeras y verduras, sin sobrepasar las 300 calorías diarias. Él mismo asegura que el día en que rompía el ayuno no tenía ganas de comer y que no sintió dolor en ninguna parte del cuerpo, una confesión que ha levantado tanto admiración como escepticismo entre los que siguen de cerca la salud y la nutrición.
Un ayuno de 21 días con solo 300 calorías no es un juego. La mayoría de los protocolos de ayuno intermitente más estrictos hablan de ventanas diarias sin comer o, como mucho, un par de días a la semana de restricción severa. El chef ha llevado esto al extremo, y además lo ha hecho dos veces en medio año. Según recoge Trendencias, José Andrés insistía en que durante ese tiempo se sentía lleno de energía. ¿El motivo? La cetosis.
Por qué se sentía con tanta energía (y lo que esconde la cetosis)
Cuando el cuerpo agota sus reservas de glucógeno, cambia de combustible y empieza a quemar grasa para obtener energía. Ese estado metabólico, la cetosis, es el que genera una sensación de claridad mental y energía sostenida, según explican los expertos. El propio José Andrés confirma que esa era su experiencia: no sentía fatiga, ni dolores, y su mente funcionaba con una nitidez inusual.
La cetosis no es un invento moderno. Nuestro cuerpo está diseñado para sobrevivir periodos de escasez utilizando la grasa almacenada como fuente principal de energía. El problema es que, cuando el ayuno se alarga demasiado, el organismo puede entrar en un estado de estrés que afecta a los órganos vitales. De ahí que el propio José Andrés repita hasta la saciedad que él lo hizo siempre bajo supervisión médica y que jamás se le ocurriría hacerlo sin un equipo de nutricionistas detrás.
Esa supervisión marcó la diferencia entre un experimento controlado y un peligro para la salud. Los médicos le pautaron las cantidades exactas y monitorizaron sus constantes. Él mismo confesó que, aunque al principio cuesta, el cuerpo se adapta y llega un punto en que la sensación de hambre desaparece casi por completo.
La cetosis puede hacer que te sientas con energía mientras quemas grasa, pero un ayuno tan largo sin control médico es un riesgo demasiado alto.
Ayunos extremos: ¿moda pasajera o herramienta médica?
Pero si algo deja claro José Andrés es que esto no es para todos. 'Hay que tener un nutricionista detrás', insiste. Y añade que lo suyo fue un reto personal, no una recomendación universal. De hecho, la mayoría de los expertos recomiendan el ayuno intermitente de 16:8 o 5:2 como una opción mucho más llevadera y con beneficios probados.
Cada cierto tiempo aparece un nuevo gurú del bienestar que promociona el ayuno como la panacea. El caso de José Andrés es diferente porque lo cuenta desde la experiencia personal, no desde la venta de un libro. Sin embargo, los médicos advierten de que los ayunos prolongados pueden provocar carencias nutricionales, pérdida de masa muscular y alteraciones metabólicas si no se hacen bajo estricta vigilancia. Además, no todo el mundo reacciona igual: para alguien con un ritmo de vida estresante o con patologías previas, un ayuno así podría ser contraproducente.
Aun así, el chef asturiano defiende que, en su caso, los beneficios fueron claros: perdió peso, ganó energía y, según dice, su cuerpo funcionó como un reloj. Un testimonio que, al menos, nos invita a replantearnos nuestra relación con la comida y a entender que menos, a veces, puede ser más, siempre con cabeza.
💡 El truco del almendruco
Tiempo total: 21 días. Nivel de dificultad: experto (siempre bajo supervisión médica). Un consejo extra: si te pica la curiosidad, empieza con un ayuno intermitente de 12 horas y consulta a tu médico antes de hacer nada extremo.



