Spencer Tunick triunfa en Gran Canaria: 500 cuerpos desnudos pintados con los colores LGTBIQ+

La instalación 'Gran Spectrum' tiñó la plaza de Santa Ana con voluntarios pintados de once colores. El fotógrafo neoyorquino busca apoyar a la comunidad LGTBIQ+ con sus creadoras imágenes.

Si te perdiste la mañana del domingo en Las Palmas de Gran Canaria, te contamos lo que ocurrió: el fotógrafo Spencer Tunick volvió a hacer de las suyas. Reunió a 500 personas desnudas y las pintó como un arcoíris gigante en pleno casco histórico.

Fue en la plaza de Santa Ana, frente a la catedral, donde el artista neoyorquino materializó su instalación Gran Spectrum, una escultura humana efímera que tiñó de colores LGTBIQ+ el corazón de Vegueta.

Un arcoíris humano en la plaza de Santa Ana

Con las primeras luces del día, Spencer Tunick ya daba instrucciones desde la azotea de las Casas Consistoriales. Los voluntarios habían llegado alrededor de las cinco de la madrugada dispuestos a cubrirse de pintura en crema: negro, marrón, turquesa, rosa, blanco, rojo, naranja, amarillo, verde, añil y violeta.

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A eso de las siete y cuarenta y siete, desnudos y con los brazos pegados al cuerpo, comenzaron a formar filas monocolores en la plaza, separándose entre sí con los brazos extendidos. La bandera arcoíris humana tomó forma ante una catedral que, poco después, se preparaba para acoger a los fieles de la misa dominical.

Tunick pidió a sus colaboradores que primero miraran hacia él —de espaldas al templo— y luego de frente. En ese instante, la plaza se convirtió en un lienzo vivo que, como explicó el propio artista, busca "un paso adelante hacia el futuro" para la comunidad LGTBIQ+.

El arte de Tunick convierte el cuerpo desnudo en un pincel colectivo que reivindica la diversidad, y ayer lo volvió a demostrar.

Tras la sesión principal, la acción se trasladó a la plaza del Pilar Nuevo y a las escalinatas de la Casa de Colón, aunque esa parte se realizó ya sin presencia de medios.

La euforia era palpable. Los voluntarios se tomaban selfies entre colores, y el artista, exhausto pero satisfecho, confesó sentirse "muy afortunado" por la entrega de los participantes.

Para entender la dimensión de lo ocurrido conviene recordar que Spencer Tunick lleva más de dos décadas desafiando tabúes con sus instalaciones masivas. Lo ha hecho en la Ópera de Sídney, en el glaciar Aletsch o en Ciudad de México, pero esta vez el escenario fue la intimidad de Vegueta, un enclave que mezcla historia, religiosidad y vida cotidiana. Cada una de sus convocatorias es un experimento de confianza colectiva que desafía prejuicios y expone la belleza de la diversidad humana sin filtros.

Spencer Tunick: el arte de los cuerpos unidos por una causa

Este no es el primer acto masivo de este fotógrafo conocido por sus multitudes desnudas en lugares emblemáticos. Desde finales de los noventa, Tunick ha reunido a miles de personas en ciudades de todo el mundo, siempre con un mensaje de aceptación y unidad. Pero aquí, la muestra en la plaza de Santa Ana adquirió un matiz especialmente reivindicativo.

La elección de la bandera arcoíris no fue casual. En un momento en que ciertos discursos parecen cuestionar los avances sociales, Tunick decidió teñir Las Palmas de Gran Canaria con los once colores del espectro visible para recordar que la diversidad es un valor que hay que defender. "Donde quiera que los cuerpos sean aceptados, desnudos, al unísono, y no separados, es un paso adelante hacia el futuro", declaró.

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Por qué 'Gran Spectrum' es un grito necesario en 2026

En un contexto global donde los derechos LGTBIQ+ enfrentan presiones en distintos puntos del planeta, Spencer Tunick vuelve a poner el foco sobre la importancia de la visibilidad. No se trata solo de una performance: es un gesto político a través del arte que, al ocupar un espacio tan cargado de historia como la plaza de Santa Ana, cuestiona los límites entre lo sagrado y lo profano.

La acción de este domingo se suma a otras instalaciones similares en las que el artista estadounidense ha desnudado —literalmente— la fragilidad y la fortaleza del cuerpo humano como símbolo de igualdad. Y lo más interesante es que no habla solo a quienes ya comparten su visión: al situar su obra en un lugar de tránsito cotidiano, interpela también a quienes acudían a misa, a los vecinos que paseaban y a cualquiera que ese día pasara por Vegueta.

Los testimonios de los voluntarios reflejan esa mezcla de pudor y convicción: "venir y quitarse la ropa con desconocidos te hace entender que todos somos iguales", comentaba una de las participantes. Otro añadía: "es una forma de hablar, con el cuerpo, de una realidad que parece estar yendo para atrás". Palabras que, puestas en contexto, convierten esta instalación en una llamada de atención urgente.

Quizá lo más significativo es que Tunick logró que una plaza que tradicionalmente acoge actos religiosos se convirtiera durante unas horas en un espacio de celebración laica y diversa. El propio obispo de Canarias, José Mazuelos, tuvo que pedir un pasillo para que los fieles pudieran acceder a la misa mientras la performance seguía en las calles aledañas. Esa tensión entre lo sagrado y lo reivindicativo es precisamente lo que da fuerza al trabajo del neoyorquino: sacudir conciencias a través del arte.

Ficha técnica

  • Título: Gran Spectrum
  • Autor o autora: Spencer Tunick
  • Qué puedes ver: Instalación efímera con 500 voluntarios desnudos pintados con los colores del arcoíris
  • Recinto y ciudad: Plaza de Santa Ana (Vegueta), Las Palmas de Gran Canaria