Mientras Pedro Sánchez negocia con Argelia para recibir más gas, su Gobierno respalda en Bruselas una norma europea que puede encarecer el recibo de la luz y poner en jaque la seguridad del suministro. La contradicción tiene en alerta al sector energético y amenaza con llegar a tu factura.
Indignómetro
Nivel de impacto social: 8/10. El reglamento comunitario afecta directamente a los precios del gas y, por tanto, al bolsillo de los hogares. Si los proveedores como Argelia no pueden cumplirlo, el gas se encarecerá para millones de consumidores.
El doble juego de Moncloa con el gas argelino
El viaje de Sánchez a Argel ha dejado más dudas que certezas. El presidente pidió a Argelia un aumento de hasta el 15 % del suministro a través del gasoducto Medgaz, la única conexión por tubería que garantiza un precio estable. Pero al mismo tiempo, la vicepresidenta tercera, Sara Aagesen, ha sido una de las mayores defensoras en Bruselas del Reglamento de la UE 2024/1787 sobre emisiones de metano, que el ministro argelino de Energía, Mohamed Arkab, califica de perjudicial para sus exportaciones.
Arkab ya ha advertido por carta a la presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen, que, sin cambios, la norma provocará “efectos negativos significativos sobre el suministro y los precios”. Y no está solo: Estados Unidos, Catar y Nigeria han firmado la misma queja. Alemania e Italia también presionan para flexibilizar la exigencia mientras Europa intenta reducir su dependencia de Rusia.
Por qué esto te toca el bolsillo (aunque no estés pensando en gas)
El reglamento europeo, que entrará en vigor en enero de 2027, obliga a controlar las emisiones de metano en toda la cadena de producción de hidrocarburos. El problema es que los principales exportadores no pueden adaptarse a tiempo y amenazan con cortar el grifo. Según el presidente de Fuels Europe, Luis Cabra, la normativa pone en riesgo el 43 % de las compras europeas de gas y el 87 % de las de petróleo. Para España, la dependencia es mayor: apenas un 3 % del crudo importado en 2025 cumpliría los requisitos hasta 2029.
Traducido: si Argelia u otros productores dejan de vender o suben los precios para costear el cumplimiento, el consumidor español sentirá el impacto en la tarifa regulada del gas y en la electricidad, porque el gas marca el precio de la luz en los momentos de mayor demanda. Es una factura silenciosa que se colaría cada mes.
La contradicción entre pedir más gas y aplicar una norma que lo encarece inquieta incluso a los propios argelinos.
Una relación que viene de lejos y que ahora se tensa por Bruselas
No es la primera vez que Argelia mira de reojo las decisiones de la UE que afectan a su negocio. En 2022, el giro de Sánchez en favor de Marruecos por el Sáhara congeló durante cuatro años las visitas oficiales. Ahora, el reglamento del metano es el nuevo escollo, y se suma al plan de electrificación presentado en Bruselas por la exministra Teresa Ribera, que busca reducir el consumo de gas.
Mientras tanto, Alemania e Italia han aprovechado el enfado argelino para atar nuevos contratos de suministro. De hecho, un día antes del viaje de Sánchez, la estatal Sonatrach firmó un acuerdo con la alemana VNG. Argelia quiere vender su gas, pero no necesariamente a España si las condiciones no le cuadran. Y con un precio de amigo, ni soñarlo.
La Comisión Europea ha empezado a mostrar cierta flexibilidad al anunciar que los Estados no estarán obligados a sancionar a las empresas que incumplan, pero el sector lo considera un parche lleno de inseguridad jurídica. El verdadero desenlace se jugará cuando el reglamento sea de aplicación y los productores decidan si cortan el flujo o lo encarecen. De eso dependerá que la factura de los hogares suba o no.
📌 En claves: lo que debes saber
- Qué ha pasado: Sánchez pidió a Argelia un 15 % más de gas mientras España apoya en la UE un reglamento que puede encarecerlo.
- Por qué te importa: Si los proveedores no cumplen la norma, el precio del gas y de la electricidad subirá para los consumidores.
- A quién afecta: A todos los hogares con tarifa regulada de gas o que paguen la luz indexada al gas, además de la industria.
- Hacia dónde vamos: El reglamento entra en vigor en enero de 2027; mientras, la Comisión ofrece flexibilidad limitada y los productores presionan para cambiarlo.



