El Defensor del Pueblo ha recibido cerca de 400 quejas por las elevadas temperaturas en los colegios en los primeros meses de 2026, lo que supone multiplicar por 13 la treintena de reclamaciones registradas en todo 2025. La mayoría de estas denuncias proceden de la Comunidad de Madrid, en plena ola de calor, y coinciden con un curso escolar que termina esta misma semana.
Un incremento de quejas sin precedentes
Según los datos del Defensor del Pueblo, las 400 quejas contabilizadas en lo que va de año contrastan de forma llamativa con las apenas 30 que llegaron a la institución durante el ejercicio anterior. La temporada de calor, que en gran parte de España arrancó ya en abril, ha convertido las aulas en espacios difícilmente compatibles con la enseñanza.
Las asociaciones de familias han alzado la voz en las últimas semanas con concentraciones ante los centros educativos. La mayoría de las denuncias provienen de la Comunidad de Madrid aunque el Defensor no ha precisado la cifra exacta. Las familias describen las clases como auténticos hornos, con temperaturas que superan con frecuencia los 30 grados en el interior.
Cómo afecta el calor al alumnado y a la enseñanza
El impacto va más allá de la incomodidad. Según han reportado madres, padres y docentes, se están registrando casos de sangrados de nariz, mareos y una notable falta de concentración entre los estudiantes, especialmente en las horas centrales del día. La situación obliga a muchos maestros a improvisar y sacar a los niños a patios o jardines para terminar las jornadas, una alternativa que tampoco resulta viable en en días de calor extremo.
La Asociación Española de Pediatría ha recordado que, a partir de los 26 grados, se produce un deterioro del aprendizaje. Superados los 30, el aula deja de ser un espacio adecuado para cualquier actividad educativa. “No es solo una cuestión de confort, sino de salud y de derechos del alumnado”, subrayan fuentes pediátricas.
A pocos días de que termine el curso, los episodios de calor intenso han obligado a muchos centros a modificar horarios o actividades. Las familias insisten en que el problema se repite año tras año y que urge una solución estructural que no dependa de parches improvisados.
Superados los 26 grados, el rendimiento escolar cae; a partir de 30, las condiciones en clase se vuelven insostenibles para los menores.
La intervención del Defensor y los antecedentes
El Defensor del Pueblo, Ángel Gabilondo, ha anunciado en el Senado la reapertura de actuaciones ante la cascada de quejas. El organismo quiere conocer de primera mano las medidas que están adoptando los colegios y tiene prevista una reunión esta misma semana con la federación de asociaciones de padres y madres FAPA Giner de los Ríos de Madrid para recoger su testimonio.
No es la primera vez que la institución se pronuncia sobre la falta de acondicionamiento de los centros. En 2025 ya emitió una recomendación a la Consejería de Desarrollo Educativo de Andalucía, tras la queja de un instituto malagueño por la ausencia de sombras en los patios. En aquella ocasión, el Defensor instó a que la instalación de zonas de sombra no se dilatara más de un año, con el fin de que los centros estuvieran preparados para las altas temperaturas.
La reapertura de las diligencias en 2026 amplía ahora el foco a todo el territorio y podría traducirse en nuevas recomendaciones a las administraciones autonómicas. Con el cambio climático como telón de fondo, los expertos advierten de que las olas de calor serán cada vez más frecuentes e intensas, lo que convierte la climatización escolar en una asignatura pendiente de primer orden.
📌 El foco social: las claves
- 🔎 Qué es lo importante: Las quejas por calor en colegios se han multiplicado por 13 en un año, alcanzando las 400 en 2026.
- 👥 Quiénes son los afectados: Alumnado, docentes y familias, especialmente en centros sin climatización adecuada.
- ➡️ Qué consecuencias puede traer: Riesgos para la salud, pérdida de aprendizaje y presión para que las administraciones actúen con urgencia.



