"Usan vaporizadores": Los padres claman al cielo por el calvario de los colegios de Madrid

Familias y docentes denuncian golpes de calor, clases a más de 30 grados y soluciones improvisadas mientras crecen las críticas a la gestión de la Comunidad de Madrid.

La sucesión de jornadas de calor extremo en Madrid ha trasladado a las aulas de los colegios una crisis bastante seria. En plena recta final del curso, familias, docentes y centros educativos denuncian temperaturas superiores a los 30 grados dentro de clase, golpes de calor, niños pequeños en espacios mal ventilados y una respuesta institucional que consideran insuficiente.

La situación afecta a colegios públicos, concertados y privados, aunque con realidades distintas según el municipio, la titularidad del centro y la capacidad económica de cada comunidad educativa para comprar ventiladores, instalar toldos o reorganizar la jornada escolar.

El episodio ha cobrado dimensión política después de las declaraciones del consejero de Cultura de la Comunidad de Madrid, Mariano de Paco, que en la Asamblea regional afirmó que el calor "a lo mejor es fuente también de inspiración", tras recordar que cursó la EGB en Murcia "con muchísimo calor". Evidentemente, las palabras han resultado en una oleada de críticas de familias y grupos de la oposición, que acusan al Consistorio de minimizar un problema que consideran de salud pública.

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La consejera de Educación, Mercedes Zarzalejo, ya había defendido días antes que el Ejecutivo regional estaba haciendo todo lo posible, aunque añadió una frase que también generó malestar: "Cuando hace calor, hace calor, no nos pueden pedir que tapemos el sol con un dedo".

Aulas por encima de 30 grados y colegios para otro clima

Si echamos un vistazo a las cifras, la estación de Madrid-Retiro registró en mayo una temperatura máxima absoluta para ese mes de 35,5 grados y también la noche más cálida de mayo desde al menos 1920, con una mínima que no bajó de 20,9 grados. Un adelanto del calor intenso que ha continuado en junio y que está impactando directamente en edificios escolares que, en muchos casos, fueron construidos para un clima distinto.

Hay que decir que la legislación sobre condiciones de seguridad y salud en los lugares de trabajo sitúa la temperatura de los espacios sedentarios entre 17 y 27 grados, y la Agencia Europea de Medio Ambiente advierte de que el calor en las aulas puede afectar a la concentración, al aprendizaje y a la salud del alumnado y profesorado.

Un aula de un colegio
Un aula de un colegio | Fuente: Agencias

Las condiciones son peores cuando vemos en la capital clases trasladadas a pasillos, persianas bajadas durante horas, patios inutilizables en las horas centrales del día y menores que acuden con botellas de agua, vaporizadores o ropa más ligera.

Profesores consultados por este diario hablan de aulas a más de 32 grados desde primera hora de la mañana y episodios de golpes de calor entre alumnos y docentes. Además, el problema es especialmente sensible en escuelas infantiles y guarderías, donde la calidad del aire, la estabilidad térmica y la ventilación adecuada son factores esenciales para el bienestar, la concentración, el descanso y la rutina de los más pequeños. En niños de 0 a 3 años, cualquier alteración ambiental tiene efectos inmediatos, lo que convierte la falta de climatización en un asunto que va más allá de la incomodidad.

Este es precisamente el caso denunciado por familias de la Escuela Infantil Juan Sin Miedo, en el municipio de Torrejón de Ardoz. En un comunicado remitido por las familias, acusan a la empresa privada que gestiona el centro y al Ayuntamiento de "mirar hacia otro lado" mientras sus hijos sufren "un calor sofocante" en las aulas. "Si ellos trabajan frescos, nuestros hijos también tienen derecho a estar en un entorno digno y seguro", señalan.

"Sufren un calor sofocante. Nuestros hijos también tienen derecho a estar en un entorno digno y seguro

Familias de la Escuela Infantil Juan Sin Miedo (Torrejón de Ardoz)

El caso resulta llamativo porque se presenta al mismo tiempo como un municipio pionero en climatización escolar pública. El de Torrejón de Ardoz es el primer ayuntamiento de España en instalar aire acondicionado en todos sus colegios públicos.

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La medida ha sido impulsada entre 2025 y 2026, alcanza a 21 centros y contempla hasta 1.630 aparatos de climatización de bajo consumo, con una inversión de 7 millones de euros.

Instalación de aire acondicionado en el colegio público La Zarzuela, de Torrejón de Ardoz, en 2025
Instalación de aire acondicionado en el colegio público La Zarzuela, de Torrejón de Ardoz, en 2025 | Fuente: Ayuntamiento de Torrejón de Ardoz

Mientras, los centros privados y concertados de la localidad siguen afrontando problemas de altas temperaturas.

La reacción de los ayuntamientos y centros, insuficiente

Ante este panorama, otros ayuntamientos madrileños han comenzado a actuar por su cuenta ante lo que califican como falta de medidas contundentes del Gobierno regional. Rivas ha aprobado un contrato de 14 millones de euros para climatizar con aerotermia cinco escuelas infantiles municipales y cuatro colegios públicos. Galapagar ha climatizado sus dos escuelas infantiles con una inversión de 40.000 euros. Alcorcón ha actuado en la escuela de música y en cuatro escuelas infantiles, mientras que Móstoles trabaja en ventiladores y toldos en las fachadas más expuestas.

Donde no hay presupuesto o competencias claras, las comunidades educativas se ven obligadas a recurrir a medidas de emergencia. Y no es cuestión solo de clase social o rango económico porque, por ejemplo, tenemos el caso del colegio privado concertado Decroly, ubicado en la calle Guzmán el Bueno.

En un comunicado enviado a las familias y al que ha tenido acceso el diario Qué!, las medidas del centro se basan en dejar ventanas abiertas por las tardes y noches para ventilar el edificio, regar con más frecuencia los patios, usar zonas comunes y espacios de sombra como aulas improvisadas, modificar la Educación Física y permitir botellas de agua, vaporizadores y salidas al baño para refrescarse. También ha anunciado la colocación de ventiladores en los lugares más expuestos.

Son medidas razonables en una situación de urgencia, pero evidencian la precariedad de la respuesta ante un problema de mayor escala. Por ello, la FAPA Francisco Giner de los Ríos ha impulsado una campaña para recopilar temperaturas en aulas madrileñas y llevar la situación al Defensor del Pueblo. La federación ya promovió una iniciativa legislativa popular para climatizar y adaptar los centros educativos públicos, respaldada por 72.000 firmas, que fue rechazada en la Asamblea de Madrid con los votos de PP y Vox.

Familias con niños saliendo de un colegio de la Comunidad de Madrid
Familias con niños saliendo de un colegio de la Comunidad de Madrid | Fuente: Agencias

Mientras, la Comunidad de Madrid defiende que ha reservado 17,8 millones de euros este curso para mejorar la climatización y reducir los efectos de las altas temperaturas en centros públicos. También cuenta con un Plan de Actuación ante altas temperaturas que recomienda adaptar horarios, modificar actividades físicas y ajustar la organización de cada centro. Sin embargo, el Ejecutivo regional insiste en que cada colegio debe aplicar las medidas según sus instalaciones y alumnado, una posición que familias y docentes interpretan como una forma de trasladar la responsabilidad a los equipos directivos.

Partidos como PACMA han propuesto convertir colegios, bibliotecas y otros edificios públicos en refugios climáticos durante las olas de calor, además de ampliar el arbolado urbano y avanzar hacia "ciudades esponja" con pavimentos permeables y sistemas de drenaje sostenible.

Con todo, hay que recordar que los profesores también llevan tiempo en huelga y llevando a cabo protestas para denunciar la falta de financiación, la masificación de las aulas y la creciente privatización del sistema educativo madrileño.

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