"No está llamada a actuar como una autoridad": El comportamiento de la reina Letizia ante la visita papal cae bajo la lupa de expertos

Si has seguido de cerca la actualidad de este fin de semana, seguramente no te habrá pasado desapercibida una de las estampas más comentadas de los últimos días.

La madrileña Plaza de Cibeles experimentó una transformación absoluta este domingo, convirtiéndose en un inmenso templo al aire libre para acoger a miles de fieles. Todos ellos se congregaron allí con un único propósito: vivir en primera persona la Santa Misa oficiada por el papa León XIV, el evento que ya se perfila como el más multitudinario de toda su estancia en nuestro país. En este escenario de devoción masiva, la presencia de la Familia Real era indispensable y las miradas se centraron en la reina Letizia.

Aunque el protagonismo recaía en el pontífice, las miradas también se dirigieron hacia el palco de honor. Allí se encontraban las hijas de los monarcas, Leonor y Sofía, y por supuesto, la consorte. Resulta innegable que la figura de la reina Letizia acaparó buena parte de la atención mediática y ciudadana durante toda la liturgia. Sabemos que, a nivel personal, ella no es una persona creyente y siempre ha mantenido una evidente distancia respecto a todo lo que envuelve a la fe religiosa, a pesar de haberse casado por la iglesia y haber bautizado a sus dos hijas. Sin embargo, su presencia en este multitudinario evento se ha caracterizado por una solemnidad y un respeto admirables.

El papel institucional de la reina Letizia frente al papa León XIV

El polémico desplante protocolario que le han hecho a la reina Letizia frente al papa León XIV
El papel institucional de la reina Letizia frente al papa León XIV | Fuente: Casa de S.M el Rey

Durante estos días, los reyes Felipe y su esposa han ejercido como unos anfitriones de excepción para el Pontífice en su amplio recorrido apostólico, el cual abarca paradas estratégicas en Madrid, Barcelona, Gran Canaria y Tenerife. Es en este contexto diplomático donde la reina Letizia ha demostrado un rigor absoluto. Incluso, nos ha sorprendido protagonizando una vistosa reverencia ante el líder católico, un gesto de deferencia y protocolo que no presenciábamos en ella desde hacía décadas.

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Además, hemos podido verla haciendo uso del conocido 'privilège du blanc', esa concesión tradicional que permite a las soberanas católicas vestir de blanco ante el Papa. La revista Lecturas ha analizado la situación junto a María José Gómez Verdú, una reconocida experta en protocolo y etiqueta. Ella es la autora de obras de éxito como 'Protocolo POP' y 'Tu mejor versión para triunfar en el trabajo', y cuenta con el respaldo de más de 900.000 seguidores en su perfil de Instagram, lo que avala su conocimiento sobre la imagen pública y el comportamiento institucional.

La frontera entre la representación de la reina Letizia y la devoción

La reina Letizia y la intensa agenda oficial del papa León XIV
La frontera entre la representación de la reina Letizia y la devoción | Fuente: Casa de S.M el Rey

Lo primero que la experta nos invita a comprender es la clara diferencia que existe entre participar en un acto religioso por motivos de Estado y profesar públicamente una fe concreta. La reina Letizia se sitúa indudablemente en el primer escenario. Su presencia allí no responde a una motivación espiritual, sino a su deber como representante de la Corona española.

La experta consultada es muy clara al respecto al señalar que la soberana "debe mantener una actitud de máximo respeto hacia la ceremonia, pero eso no obliga necesariamente a exteriorizar gestos de devoción personal como santiguarse, responder a las oraciones o seguir determinados ritos litúrgicos". De esta forma, nos ayuda a entender que la contención de la consorte no es una falta de cortesía, sino una muestra de coherencia personal dentro del estricto marco institucional que le exige su posición.

Cuando hablamos de eventos donde la fe es el eje central, la naturalidad se convierte en el mejor aliado del protocolo. Gómez Verdú recomienda mantener cierta distancia si eso es lo que realmente dicta la conciencia de la persona, especialmente cuando se ostenta un cargo público de tal magnitud. En sus propias palabras, advierte que: "Fingir una práctica religiosa que no forma parte de la conducta habitual de una persona puede percibirse como impostado y generar más atención que una actitud discreta, respetuosa e institucional".

Bajo esta premisa, la actitud mantenida por la reina Letizia durante toda la Santa Misa ha sido sumamente acertada. No intentó sobreactuar ni mimetizarse con los fieles de una manera artificial, sino que optó por una presencia sobria y elegante. La especialista alaba este comportamiento y subraya que: "Lo importante para la Reina es mantener la solemnidad, el respeto por el ceremonial y la correcta representación de la institución que encarna".

El mundo cambia y, con él, las normas que rigen las altas instituciones. El protocolo no es una disciplina estática; se transforma con el paso de los años para adaptarse a la nueva realidad social. Hoy en día, la diversidad de pensamiento es un valor al alza, y esto también aplica a quienes nos representan. Gómez Verdú explica que: "Se entiende perfectamente que en autoridades civiles puedan convivir distintas sensibilidades religiosas o incluso posiciones no confesionales".

Este fenómeno es visible en toda Europa. Las monarquías del viejo continente, aunque tradicionalmente han estado fuertemente ligadas a la iglesia, están inmersas en un proceso de modernización. Según indica María José, las casas reales han logrado "separar cada vez más la esfera de la fe privada de la representación pública".

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La experta en etiqueta ofrece una reflexión que resume a la perfección lo vivido en la madrileña Plaza de Cibeles. Tal y como recalca: "Doña Letizia no está llamada a actuar como una autoridad religiosa, sino como reina consorte en un acto de enorme relevancia diplomática, institucional y simbólica como ha sido el de este domingo". Precisamente por todo lo expuesto, su comportamiento sobrio, coherente y respetuoso se consolida como "la opción más acertada desde el punto de vista protocolario". La reina Letizia ha superado con creces uno de los compromisos más observados de su agenda oficial.