Greta Alfaro convierte Matadero Madrid en un templo sacrificial con 'Ofertorio'

La instalación central, una lámpara de cuchillos de carnicero, reflexiona sobre el sacrificio y el consumo. Hasta el 30 de julio en la Nave 0 de Matadero.

Quedan apenas cuatro días para que cierre en Madrid una de las exposiciones más impactantes del verano. La artista navarra Greta Alfaro ha transformado la Nave 0 de Matadero en un templo sacrificial con su instalación 'Ofertorio', una obra que no deja indiferente a quien la visita.

Al cruzar las cortinas de huesos con lazos rojos, el espacio se vuelve ritual. Una imponente lámpara de cuchillos de carnicero gira suspendida en el aire, proyectando destellos rojos y plateados sobre los muros de la antigua nave industrial. Esa luz hipnótica es la metáfora central de la muestra: el espectáculo del consumo que deslumbra para ocultar la explotación.

Un templo sacrificial en el corazón de Matadero

La instalación aprovecha la arquitectura del antiguo matadero para construir una nave ceremonial simétrica. Arcos y columnas enmarcan una videoinstalación de tres canales que funciona como retablo contemporáneo. Frente a las pantallas, una figura femenina de cera del siglo XVIII —la Venus de Médici, cedida por el Museo de Anatomía Javier Puerta— parece observar al visitante en un juego de miradas que incomoda.

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Sobre todo ello, la lámpara de cuchillos “funciona como el elemento que unifica todo el espacio”, explica la propia Greta Alfaro durante el recorrido. La artista ha tratado los huesos que forman las cortinas “como si fueran reliquias”, conectando así la iconografía religiosa con los desechos de la industria cárnica.

Alfaro confiesa que su intención era que la sala pareciera un templo. Y lo consigue. La disposición simétrica y la iluminación dramática envuelven al espectador en una atmósfera casi litúrgica. Pero aquí no se rinde culto a ningún dios: se interroga sobre el sacrificio de los cuerpos en la maquinaria del consumo neoliberal.

El arte de Greta Alfaro no busca complacer: desmonta la ficción del consumo para mostrar la violencia que lo sostiene y la memoria histórica que nos falta.

Greta Alfaro: del folklore a la crítica antropológica

Licenciada en Bellas Artes por la Universidad Politécnica de Valencia y con un máster en Fotografía del Royal College of Art de Londres, Greta Alfaro combina en su trabajo el folklore y el paisaje ancestral con una mirada antropológica muy afinada. En 'Ofertorio', parte de la industria cárnica para desvelar cómo el progreso tecnológico se ha construido sobre la muerte industrializada.

“Me interesa cómo hemos industrializado la muerte”, señala la artista, que recuerda que muchos avances científicos y técnicos proceden de investigaciones militares o de la explotación animal. En la muestra, la carne y el sufrimiento se convierten en una metáfora de la clase trabajadora, la más expuesta a la violencia del sistema. “¿Quién trabaja en un matadero matando miles de reses al día y luego llega a su casa a cenar tranquilamente? La gente más pobre”, reflexiona Alfaro ante sus collages, concebidos como pequeños altares laterales.

arte contemporáneo Madrid

Otro de los ejes de la muestra es la reapropiación crítica de la simbología católica. Para Alfaro, el auge de la estética conservadora entre los jóvenes es peligroso si no se entiende desde la ironía y la memoria. “Me horroriza la fascinación por esta imaginería si no es desde la crítica”, afirma. Y añade: “La gente más joven que se deja seducir por estas ideas no ha vivido en sus carnes los rigores ni los horrores de la religión en España, la parte triste, castradora y de castigo que ejerció la Iglesia durante el franquismo. Falta Memoria Histórica y cultura para entender que la crítica hacia la simbología católica no es gratuita, sino que nace de una realidad muy cruda”.

La artista vincula esta manipulación con el modo en que el capitalismo embellece la violencia. “Si vas al supermercado, te van a vender siempre cerditos felices y cosas dentro de un plástico, de manera que un niño que haya nacido en la ciudad nunca jamás sabrá que ese cerdo no vive en el campo, no se parece al de la foto y vive en una granja hecho mierda”, denuncia. Esa operación de maquillaje es, para Alfaro, la misma que oculta la explotación laboral y la desigualdad.

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Una sacudida necesaria para despertar la conciencia

La propuesta de Alfaro se inserta en una tradición artística que utiliza la instalación inmersiva para desenmascarar las estructuras de poder. Así como el Barroco empleó el arte para propagar la fe a través de los sentidos, el capitalismo contemporáneo seduce con imágenes pulidas que anestesian el juicio crítico. En 'Ofertorio', la propia lámpara de cuchillos, hipnótica y amenazante, es un recordatorio de que vivimos en una “superestructura del espectáculo” que nos impide ver la sangre.

La muestra también dialoga con la fascinación actual por el true crime. Alfaro observa que, al negar la muerte y el sufrimiento en nuestra vida cotidiana, necesitamos consumir ficciones de violencia para experimentar una catarsis segura. “Pensamos siempre que la violencia es algo que les ocurre a otros”, dice. Su trabajo, por el contrario, nos sitúa frente a la realidad incómoda.

En un contexto donde la ultraderecha instrumentaliza los símbolos religiosos para imponer una moral de pureza excluyente, la voz de Alfaro resuena con fuerza. No busca la contemplación estética, sino una sacudida ética que nos mueva a actuar. “A mí me interesa hablar de ética, de empatía y de igualdad, y en ese discurso la ética no existe”, afirma, refutando la noción de pureza como una imposición del poder.

La propuesta de Alfaro se nutre de de esa misma tradición sensorial que utilizó la Iglesia para convencer a través de los sentidos. Su mirada disidente nos obliga a cuestionar el precio invisible que pagamos cada día en los templos del hiperconsumo.

Ficha técnica

  • Título: 'Ofertorio'
  • Autora: Greta Alfaro
  • Qué puedes ver: Instalación con lámpara de cuchillos, videoinstalación, cortinas de huesos, figura anatómica del siglo XVIII y collages. Hasta el 30 de julio de 2026.
  • Recinto y ciudad: Matadero Madrid (Nave 0), Madrid