Reconócelo, a ti también te ronda la duda cada mañana. La cafeína es esa amiga que te despierta y te mantiene alerta, pero ¿cuántas tazas son demasiadas? La Asociación Americana del Corazón acaba de publicar una declaración científica en 'Circulation' que lo deja clarinete: consumir hasta 400 miligramos al día, lo que equivale a unas cinco tazas de café de 237 mililitros, es seguro y no aumenta el riesgo cardiovascular. Incluso más, se asocia con un menor riesgo de enfermedades del corazón, diabetes tipo 2 y accidentes cerebrovasculares.
La cifra mágica: 400 mg al día, que son unas 5 tazas de café negro
Para que te hagas una idea, una taza de café preparado en cafetera tradicional tiene entre 9,4 y 20,6 mg de cafeína por cada 30 ml. Así que con un par de tazas grandes ya vas sobrado, pero sin pasarte. Eso sí, el café debe ser negro, sin azúcares ni cremas, para notar los beneficios. Los estudios más rigurosos, los ensayos aleatorios, confirman que el café con cafeína se relaciona con menos fibrilación auricular, aunque también con más contracciones ventriculares prematuras en algunos casos, pero nada grave con un consumo moderado.
Además, el café negro se ha vinculado con un descenso en el riesgo de diabetes tipo 2, insuficiencia cardíaca y accidentes cerebrovasculares. Eso sí, los efectos no son mágicos: dependen de que no le añadas azúcar, crema ni jarabes, porque entonces los beneficios se esfuman. La clave está en tomarlo solo y sin prisas.
¿Y las bebidas energéticas? Malas noticias
Aquí está el truco que muchos pasan por alto: no todas las fuentes de cafeína son iguales. Las bebidas energéticas, incluidas las versiones concentradas, pueden tener entre 40 y 69 mg de cafeína por onza líquida (30 ml), de tres a cuatro veces más que el café normal. Y no solo eso: suelen venir con otros ingredientes que aceleran la absorción y aumentan los efectos adversos, como subidones de presión arterial y arritmias. De hecho, la AHA advierte que las dosis altas de cafeína de estos productos se han relacionado con daños cardiovasculares incluso en adultos jóvenes sanos. Si tienes menos de 30 años y te enchufas un bote de Monster a diario, quizá quieras reconsiderarlo.
Además, la genética juega un papel: algunas personas metabolizan la cafeína mucho más lento y pueden notar palpitaciones, ansiedad o insomnio con la misma cantidad que a otro le sienta de maravilla. El cuerpo de cada uno es un mundo, y la cafeína no es ninguna broma si te pasas de la raya. Así que mejor conocer tus límites.
El café, sin azúcar y con moderación, no te va a matar: al revés, puede proteger tu corazón. Pero las bebidas energéticas son otro cantar.
El café con leche y azúcar, mejor para las visitas
Los beneficios del café se van por el desagüe en cuanto le echas un chorrito de leche, azúcar o jarabes. La ciencia es clara: añadir estos complementos reduce los efectos positivos y puede contrarrestar las propiedades cardioprotectoras. Además, si eres de los que prefiere el espresso, la prensa francesa o el café turco, ten en cuenta que el cafestol, una sustancia presente en el café sin filtrar, puede elevar el colesterol malo (LDL). Para evitarlo, basta con usar filtros de papel o café instantáneo. Pequeños cambios que marcan la diferencia.
💡 El truco del almendruco
Tiempo total: 5 minutos (lo que tardas en preparar un café). Nivel de dificultad: fácil. Un consejo extra: si quieres reducir el colesterol malo, usa siempre filtro de papel; el café de prensa francesa tiene más cafestol.




