Asha Sharma y Matt Booty, los nuevos capitanes de Xbox tras la marcha de Phil Spencer, han enviado una carta a la plantilla que suena más a amenaza que a hoja de ruta.
Carta bomba: lo que Sharma y Booty le han soltado a la plantilla
El texto, que ya circula por toda la prensa especializada, arranca con una autopsia de sus primeros 100 días al frente: Game Pass vuelve a crecer tras ocho meses de sangría de suscriptores, los esperados Gears of War: E-Day y Clockwork Revolution serán exclusivos, y la división presume de que más de mil millones de jugadores les dedican 72.000 millones de horas al año.
Pero luego llega lo gordo. Hablan de un margen de beneficio del 3% —una miseria para un gigante como Microsoft— y de una caída de ingresos de casi 500 millones en cinco años, pese a haberse inflado con Activision Blizzard King. Y reconocen que los componentes de las consolas se han cuadruplicado de precio desde el otoño pasado. Su receta: un 'reinicio del negocio'.
El diagnóstico es demoledor: Xbox Game Studios es 'demasiado grande', la infraestructura es 'demasiado compleja' y necesitan comprar empresas para arreglar sus carencias en hardware, PC, móvil y streaming. Vamos, que van a seguir comprando tras haberse gastado 20.000 millones de dólares en estudios que ahora sobran.
La parte que se callan: la IA y los centros de datos se comen las consolas
Ahí entra la ironía cósmica. La carta olvida mencionar que la crisis de componentes no es un accidente climático ni un capricho del mercado: la ha provocado la propia Microsoft al volcar recursos en centros de datos de IA para OpenAI, que tiene reservado el 40% de la producción mundial de memoria. El 45% de las obligaciones financieras pendientes de Microsoft provienen de la compañía de Sam Altman. Así que mientras Xbox te pide que confíes en su reinicio, la casa matriz está devorando las fábricas de chips para que ChatGPT te escriba poemas.
Mientras Xbox te pide que confíes en su reinicio, la propia Microsoft está devorando las fábricas de chips para alimentar a OpenAI, dejando a la división de videojuegos sin consolas que vender.
El colmo: esperan que los precios de los componentes sigan subiendo hasta finales de 2027 y reconocen que están fabricando menos consolas de las que desean. El mensaje implícito es claro: ni hay stock ni lo habrá, y el culpable está dentro de casa.
La guillotina de los 1.000: cuarta ronda de despidos desde 2024
Las filtraciones de Bloomberg y The Verge pintan un panorama aún más negro. Trabajadores consultados por ambos medios confirman que el reinicio se traducirá en una nueva oleada de despidos masivos, la cuarta desde enero de 2024. Se habla de en torno a 1.000 empleados afectados, recortes severos en márketing y, potencialmente, el cierre de algún estudio interno.
La ejecución está prevista para después del cierre del año fiscal, el 30 de junio. Hasta entonces, la plantilla rumia la carta de Sharma y Booty mientras ve cómo su sueño de estabilidad se desvanece. Ni rastro de Phil Spencer, ni de aquella promesa de crecimiento sostenible.
Hype-O-Meter
Nivel de hype: 3/10. Un reinicio con despidos no es lo que nadie quiere celebrar y, aunque la promesa de ser el número uno suena a película de motivación, el espectro de la cuarta oleada de recortes convierte el discurso en papel mojado. Si esto es el camino al éxito, prefiero ir andando.
El resumen para vagos (TL;DR)
- 🎯 ¿Qué ha pasado? Los jefes de Xbox anuncian un reinicio del negocio que huele a despidos masivos.
- 🔥 ¿Por qué importa? La propia Microsoft ha encarecido el hardware por su apuesta por la IA, y ahora paga el pato la división de videojuegos.
- 🤔 ¿Nos afecta o es solo un meme? Afecta a 1.000 familias y puede cambiar la cara de Xbox para siempre. Menos Game Pass, más drama laboral.



