Condenado a 57 años un informático que robó fotos íntimas a 14 clientes

La Audiencia de Baleares impone casi 58 años de prisión a un informático que grabó sin permiso imágenes íntimas de al menos 14 clientes. La investigación revela más de 300 carpetas con material de una década de actividad delictiva.

La Audiencia Provincial de Baleares ha dictado una sentencia que roza los 58 años de prisión contra un informático que durante una década robó imágenes íntimas de clientes a los que accedía con la excusa de reparar sus ordenadores. La condena, que suma 57 años y 10 meses, reconoce a 14 víctimas, aunque la investigación apunta a que podrían existir muchas más.

¿Qué ha pasado exactamente?

El fallo judicial, hecho público este 11 de junio de 2026, considera probado que Yago F. aprovechó su relación de confianza como técnico para instalar software espía y acceder de forma remota a los dispositivos de sus clientes. Durante una década, el acusado obtuvo fotografías y vídeos de contenido sexual sin el consentimiento de las personas afectadas.

La Guardia Civil, tras una larga investigación, localizó 314 carpetas con material íntimo clasificado por víctima. El caso se destapó cuando una de las afectadas sospechó de comportamientos extraños en su ordenador y presentó una denuncia. A partir de ahí, los agentes fueron tirando del hilo hasta dar con un entramado de vigilancia digital sistemática.

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El impacto en las víctimas y el 'modus operandi'

Una de las víctimas, identificada como Guadalupe N., ha relatado cómo el suceso transformó por completo su vida cotidiana. Tras descubrir el robo, retiró todos los sistemas de videovigilancia de su hogar y cubrió las cámaras de sus ordenadores personales y de trabajo, según ha podido saber este medio. Una década después del primer ataque contra su intimidad, sigue tomando medidas extremas para sentirse segura.

El esquema utilizado por el condenado era sencillo pero devastador. Mientras reparaba los equipos, instalaba programas que le permitían encender las cámaras y micrófonos a distancia, grabar sesiones privadas y acceder a archivos personales. La sustracción de imágenes se prolongó desde al menos 2012 hasta que las investigaciones cristalizaron en la operación policial.

El acusado guardó carpetas individualizadas con contenido íntimo de al menos 14 clientes, un archivo que la Guardia Civil califica como una de las mayores bases de material robado de este tipo en el archipiélago.

La sentencia reconoce 14 víctimas, pero los investigadores no descartan que la cifra real sea superior. Las imágenes incautadas ilustran la magnitud del espionaje, que afectó a hombres y mujeres de distintas edades que acudían al informático para reparaciones domésticas o profesionales.

Una condena ejemplar bajo los límites legales

La pena de 57 años y 10 meses se ha construido sumando las condenas por cada delito de descubrimiento y revelación de secretos, agravados por la condición de profesional y el uso de artificios técnicos. Sin embargo, el cumplimiento efectivo de la condena está topado por la legislación española en un máximo de 20 años (aunque algunas reformas penales prevén incluso 25 años para los casos más graves). En la práctica, el sentenciado no pasará en prisión ni la mitad del tiempo que marca la suma aritmética.

Eso no resta fuerza al mensaje de la Audiencia de Baleares, que subraya la gravedad de los hechos y el daño causado a la intimidad de las víctimas. La demora de una década entre el inicio de los delitos y la condena definitiva evidencia las dificultades para perseguir este tipo de ciberdelitos, a menudo invisibles hasta que alguien da la voz de alarma.

El tribunal ha valorado especialmente la persistencia en el tiempo y la relación de confianza delictiva con las víctimas. La sentencia puede ser recurrida, pero supone una de las condenas más altas por violación de la intimidad en España y un precedente para futuras investigaciones sobre ciberdelincuencia sexual.

📌 El foco social: las claves

  • 🔎 Qué es lo importante: Un informático ha sido condenado a 57 años y 10 meses de prisión por robar imágenes íntimas a clientes.
  • 👥 Quiénes son los afectados: Al menos 14 personas que acudieron al técnico para reparar sus ordenadores y vieron violada su intimidad.
  • ➡️ Qué consecuencias puede traer: La sentencia sienta jurisprudencia sobre delitos de ciberespionaje y refuerza la necesidad de extremar la privacidad digital.