El pitido inicial del Mundial 2026 es inminente, pero la Selección Española ya tiene un rival con traje y corbata antes de que ruede el balón. El fondo estadounidense Blasket ha registrado sentencias en todos los estados donde jugará La Roja para embargar pagos de patrocinio y servicios. La deuda: 77 millones de euros, la punta del iceberg de un agujero de 2.300 millones por el recorte retroactivo a las renovables. Hilton y Adidas, en el punto de mira.
Salseo-O-Meter
Nivel de salseo: 9/10. Un fondo de inversión persigue a la selección en pleno Mundial con embargos a hoteles y a su patrocinador. La mezcla de fútbol, política y una deuda millonaria que nadie quiere pagar tiene todos los ingredientes para que cada parada de España sea un culebrón en los juzgados. Esto va a arder.
Qué ha hecho Blasket a tres días del pitido inicial
Los abogados del fondo han dado el paso clave: notificar la sentencia de un juzgado de Columbia en los tribunales federales de Nueva York, Nueva Jersey, Massachusetts, Pensilvania, Georgia, Florida, Illinois, Tennessee, Texas y California. Es decir, en todos los estados con sede del Mundial. El objetivo es tener vía libre para congelar los pagos que la Federación Española deba a proveedores como Hilton (alojamiento y logística) o para interceptar los ingresos que lleguen de Adidas, patrocinador oficial de La Roja.
Según fuentes jurídicas cercanas a Blasket, registrar las sentencias es "un paso fundamental para facilitar eventuales procedimientos de embargo o bloqueo de pagos". La idea es clara: si el Estado no paga, que lo haga la selección con sus cuentas durante el torneo.
El Gobierno contesta: "Ruido mediático" y la RFEF, entidad privada
Fuentes del Ministerio para la Transición Ecológica restan importancia: "Cualquier intento de embargo requiere un procedimiento en el que debe escucharse a España. Poner en la diana a la Selección solo busca generar ruido mediático". El argumento oficial insiste en que la Federación Española es una entidad privada independiente, ajena a las deudas del Estado.
Pero Blasket contraataca con la figura del 'alter ego': aunque la RFEF no forme parte del gobierno, está tan vinculada a España que sus activos en el extranjero pueden servir para saldar la deuda. La tensión legal está servida.
La deuda de las renovables se ha convertido en una persecución internacional que ahora salpica al fútbol, y el Mundial es el escaparate perfecto para que Blasket apriete las tuercas.
El contexto que explica por qué España sigue sin pagar
El origen de todo es el 'hachazo' retroactivo a la rentabilidad de las energías renovables en 2013. Inversores que habían confiado en las primas ofrecidas vieron recortados sus beneficios de la noche a la mañana. Años después, fondos como Blasket compraron esos derechos de cobro y ahora los reclaman por la vía judicial. En total, España acumula laudos por 2.300 millones de euros, de los cuales 77 corresponden a este caso concreto.
El año pasado, el Gobierno pagó 32 millones a Blasket por otro laudo del Banco Mundial, pero desde entonces se ha resistido a abonar el resto. A la espera de que el Tribunal Supremo de Estados Unidos decida si los tribunales del país tienen jurisdicción sobre España, la Administración de Donald Trump ya ha informado de que no ve obstáculos para que se otorgue el amparo. El desenlace podría ser el empujón definitivo para que el fondo consiga ejecutar los embargos.
Mientras tanto, la Selección se concentra en lo deportivo, pero con más ruido de abogados que de aficionados. El viaje de la Roja por Estados Unidos pinta más a thriller financiero que a cuento de hadas futbolero.
El chisme en 3 claves (TL;DR)
- 👀 ¿Quiénes son los protagonistas? La Selección Española de fútbol y el fondo estadounidense Blasket, al que España debe 77 millones.
- 🔥 ¿Cuál es el drama? Blasket ha registrado sentencias en todos los estados del Mundial para embargar pagos de patrocinadores y hoteles, a tres días del pitido inicial.
- 📲 ¿Por qué todo internet habla de esto? Porque la imagen de la Roja siendo perseguida por acreedores en pleno Mundial es la mezcla más explosiva de deporte, política y deuda millonaria en años.


