En el día de ayer conocimos la convocatoria de la selección española para el Mundial de fútbol 2026, un evento que se emitirá en nuestro país parcialmente a través de los canales de RTVE e íntegramente en DAZN vía suscripción de pago.
Y es que DAZN ha convertido el Mundial 2026 en una de las grandes operaciones comerciales de su historia reciente en España. La plataforma emitirá la Copa Mundial de la FIFA 2026 al completo, con los 104 partidos del torneo disponibles en directo y bajo demanda, en una edición ampliada a 48 selecciones y repartida entre Estados Unidos, México y Canadá.
Pero el proceder de la compañía deja mucho que desear hasta el momento. Si bien la cobertura apunta a estar a la altura, chirrían mucho más ciertas decisiones como la presencia de las apuestas dentro de su propio ecosistema, la iniciativa de darle peso a creadores de contenido frente a profesionales periodísticos y el uso de inteligencia artificial generativa en imágenes pensadas para moverse en redes sociales.
Fuerte promoción de DAZN Bet, incluyendo juegos de casino
La parte más delicada es la primera, principalmente porque afecta al entorno al que conduce a sus propios usuarios. DAZN Bet España es la plataforma de apuestas oficial de DAZN y ni siquiera está separada de la actividad principal de la compañía. Su presencia está vinculada a la comunicación de DAZN en España, y la cuenta principal de DAZN España comparte, alimenta y promociona contenidos relacionados con DAZN Bet.
Las propias cuentas principales en redes de DAZN hacen contenido relacionado con las apuestas y patrocinado por DAZN Bet:
Es más, en su web oficial y su plataforma tiene un acceso directo a las apuestas de DAZN Bet. Es decir, todo aquel suscrito tiene al alcance de su mano meterse de lleno en el mundo de las apuestas a apenas un click.
Y no solo hay apuestas deportivas: dentro de la plataforma se promocionan juegos de casino clásicos y peligrosos como la ruleta. Los juegos de casino de ciclo rápido están entre los formatos que más preocupación generan a los expertos por su inmediatez, repetición y capacidad para enganchar a usuarios vulnerables.
Es todo más grave porque el Mundial no es una competición cualquiera. Hablamos de un evento masivo, familiar y transversal, seguido por aficionados de edades y perfiles muy distintos. Aunque las casas de apuestas aplican controles de acceso y están sujetas a restricciones legales, integrar el negocio del juego dentro del ecosistema de una plataforma deportiva reduce la distancia entre ver un partido y apostar sobre él. Es un modelo muy americano y que es un problema enorme en grandes ligas como la NFL o la NBA.
Lo positivo es que España ha endurecido en los últimos años la publicidad de las apuestas, con limitaciones en horarios, patrocinios y comunicaciones comerciales, pero que abran la puerta al juego online las mismas plataformas asociadas a eventos deportivos que van a ser lo más visto del año en televisión es, cuanto menos, muy peligroso.
Creadores de contenido antes que periodistas
La segunda decisión controvertida tiene que ver con algunas voces elegidas para cubrir la competición. Más allá del equipo de narradores, comentaristas y conductores de programas, DAZN ha lanzado DAZN48, una iniciativa global para reclutar a 48 creadores de contenido, uno por cada selección participante, con la intención de que ejerzan como corresponsales de aficionados durante el Mundial 2026. La idea encaja con el consumo deportivo actual en redes sociales, dominado por el vídeo vertical, las reacciones y el ambiente, pero da la impresión de que lo hacen con creadores porque sale más caro contratar a un profesional de la información.
DAZN presenta el proyecto como una manera de situar a los aficionados en el centro del Mundial, y exige a los creadores seleccionados que demuestren cultura local, hagan reacciones en vivo y preparen contenido pensado para redes. La compañía ya había avanzado en esa dirección con DAZN Playmakers, un programa global de influencers deportivos con el que busca construir una red estable de creadores.
En su comunicación corporativa, DAZN defiende que estos perfiles son esenciales para generar conversación e interacción, y cita estudios según los cuales buena parte de los consumidores confía más en influencers que en la publicidad tradicional. Es posible, pero no deja de ser criticable.

Principalmente porque cubrir un Mundial exige algo más que ambiente, celebración y cercanía emocional. También requiere contexto, verificación, capacidad crítica, lectura política, conocimiento histórico, análisis y responsabilidad informativa. Cuando una plataforma con la dimensión de DAZN coloca el foco en creadores antes que en reforzar equipos periodísticos, la señal que recibe la profesión resulta difícil de ignorar.
Hay gente que lleva cuatro años estudiando para hacer exactamente eso. Contar historias deportivas. Aprender a contrastar, a contextualizar, a estar en el sitio correcto en el momento correcto. Cuatro años peleando por un trabajo decente, haciendo prácticas no remuneradas, mandando currículums a redacciones que cada vez contratan menos. Y el mensaje que reciben hoy es que el mercado prefiere a alguien con 50.000 seguidores", reflexiona Eduardo Morales, periodista deportivo.
No hemos podido acceder a los detalles a nivel de remuneración, pero en principio la participación se plantea más cerca de una oportunidad de visibilidad dentro del ecosistema global de DAZN que de una cobertura profesional convencional.
¿Para qué pagar a diseñadores si te lo hace ChatGPT?
La tercera pata más conflictiva de esta serie de decisiones de cara a la cobertura del Mundial 2026 está en el uso de inteligencia artificial en redes sociales. En numerosas publicaciones recientes se ha observado cómo DAZN recurre a imágenes generadas o alteradas mediante IA para provocar interacción, conversación y engagement.
La inteligencia artificial puede ser una herramienta útil en producción visual, especialmente para acelerar procesos o explorar formatos. Otra cosa distinta es convertirla en un recurso habitual para sustituir trabajos creativos en piezas que forman parte de la identidad pública de una cobertura deportiva. Más aún cuando se observan algunos errores de bulto en las imágenes (todavía recuerdo aquel post de DAZN de la Super Bowl con números mal escritos o banderas que no tenían nada que ver con el evento).

Está claro que la IA permite fabricar imágenes en masa con menos coste, pero también devalúa el oficio de quienes construyen el lenguaje visual de una marca. En el caso de un Mundial, una plataforma no puede permitirse imágenes con errores grotescos solo por ahorrarse dinero en diseñadores.
Por último, mencionar que además DAZN está pagando a tuiteros para promocionar su suscripción, vendiéndolo como un pago de 19,99 euros para ver todo el Mundial cuando no es exactamente así. Ese acceso no funciona como una compra independiente para quien solo quiera ver la competición. Quien no sea cliente debe suscribirse antes a uno de los planes de DAZN y, una vez dentro, contratar el Mundial como añadido o elegir una modalidad que lo incluya. ¿Y cuál es la sorpresa? Que el precio de 19,99 euros está ligado a un compromiso de permanencia durante 12 meses.
Aunque con altibajos, DAZN ocupa ya una posición central en el ecosistema deportivo español y tiene margen para innovar en formatos, precios y distribución. Precisamente por eso sus decisiones importan. Cuando una plataforma que retransmite el mayor evento futbolístico del planeta lleva a cabo todas estas acciones cuestionables, la conversación no puede limitarse solo a si los partidos se verán bien o mal.



