A menos de un mes del inicio del Mundial 2026 de fútbol, en DAZN hay nerviosismo por las críticas de sus suscriptores en los últimos meses. Lejos de celebrar las últimas ofertas de la plataforma, bastantes abonados sienten que se han quedado con cara de tontos por ciertos vaivenes en la plataforma.
¿El más reciente? El nuevo precio del Plan Baloncesto solo para nuevos clientes a 2,99 euros al mes con 12 meses de permanencia, una rebaja agresiva por tiempo limitado (terminó el 10 de mayo) que olvidó a miles de aficionados que fueron empujados a pagar bastante más por el mismo contenido en los últimos meses, después de que DAZN adquiriera los derechos y se los quitase a Movistar Plus.
La rebaja fue fruto de una estrategia de marketing. El jugador del Real Madrid de Baloncesto Mairo Hezonja retó a DAZN a rebajar el precio de su plan si en el siguiente partido volvía a meter un triple desde el logo. DAZN lo aprovechó para publicitarse, y SuperMario cumplió anotando la difícil canasta. Eso hizo que la compañía haya cumplido su promesa de poner a 2,99 euros al mes el Plan Baloncesto para nuevos suscriptores, una oferta promocionada por la propia ACB.
Si bien la letra pequeña para acceder a esa tarifa tan reducida es que era imprescindible aceptar una permanencia de 12 meses, la estrategia para captar nuevos abonados ha sido la gota que ha colmado el vaso para los que pagaron la suscripción a inicios de temporada, ya que a ellos no se les aplica ninguna rebaja.
"Me estafaron en septiembre haciéndome pagar un plan anual teniendo ya Movistar, y al mes lo cedieron a Movistar. Ahora lo ponen a 2,99 euros por un triple de un jugador del Madrid. El peor trato al baloncesto en una plataforma nunca", protesta un usuario.
"Sois unos estafadores. Primero la mierda de tener que abrir cuenta nueva. Luego lo ponéis en Movistar cuando ya tenía el Movistar. Y ahora, después de pagar el año completo hacéis esto, que el que se lo saque paga menos de la mitad de lo que ya he pagado", se queja otro.
Y son muchas las críticas. A menos de un mes del inicio del Mundial de fútbol 2026, que DAZN emitirá íntegro en España, el clima entre una parte de su base de clientes es de desconfianza y enfado acumulado.

La triquiñuela del acuerdo entre DAZN y Movistar Plus
Y es que, durante el pasado otoño, la situación del baloncesto en España se convirtió en un auténtico laberinto para el aficionado medio. Durante las primeras semanas, el acceso a los partidos de la Liga Endesa pasaba obligatoriamente por DAZN, incluso para quienes ya pagaban suscripción a Movistar y estaban acostumbrados a tener el baloncesto integrado en su televisión.
Los abonados no tenían alternativa: si querían seguir la temporada desde el principio, debían suscribirse a DAZN y, en no pocos casos, optar por planes anuales más caros que los actuales. ¿Qué pasa? Que solo un par de meses después del inicio, DAZN cedió esos contenidos a Movistar Plus, en virtud de un acuerdo que ha permitido a los clientes del operador recuperar el baloncesto en su plataforma tradicional.
Evidentemente, esto fue considerada una jugarreta para quienes ya se habían suscrito a DAZN teniendo Movistar. Tuvieron que pagar para ver algo que luego podrían haber visto como siempre lo habían hecho.

Y el problema no es solo ceder las retransmisiones, una práctica cada vez más habitual en el mercado audiovisual deportivo, sino obligar a pagar un año por adelantado a quienes ya tenían Movistar y, pocas semanas después, cerrar un pacto para que el contenido volviera precisamente allí. Muchos de esos clientes se sienten atrapados en un plan anual de DAZN que ya no necesitan, porque los partidos que les interesan se pueden ver de nuevo en el operador que ya tienen.
Todo ello se suma a la frustración por el hecho de que las rebajas agresivas y las nuevas tarifas se destinen únicamente a quienes llegan ahora, no a quienes acompañaron a la plataforma desde el inicio de la temporada o incluso desde años atrás. La falta de compensaciones claras o de ajustes proactivos para los antiguos abonados se percibe como un trato desigual evidente.
Asimismo, el enfado no nace solo del baloncesto. El desgaste con DAZN viene de antes, y un ejemplo claro es la Fórmula 1 y cómo el canal está desesperando a los espectadores. Entre las quejas más habituales figuran problemas técnicos recurrentes y una percepción de pérdida de calidad respecto a lo que se ofrecía años atrás. A ello se añaden los cambios de discurso del equipo de comentaristas respecto a la nueva reglamentación, muy criticada y que está haciendo perder suscriptores del Plan Motor.
También sucesos extraños como notificaciones en otros idiomas que han desconcertado a los usuarios:
Un clima enrarecido a las puertas del Mundial
En cualquier caso, insistimos que todos estos factores son importante con la inminente llegada del Mundial de fútbol 2026. DAZN se ha asegurado la emisión íntegra del torneo en España, un caramelo deportivo de primer nivel que, en condiciones normales, debería funcionar como fuerte motor de captación de nuevos abonados y fidelización de los actuales.
Sin embargo, el ambiente de malestar puede convertirse en un obstáculo. Cuando alguien pide opinión, los suscriptores habituales hablan de una política de precios volátil y cuestionan la estabilidad del servicio en grandes eventos deportivos.
Las ofertas vinculadas al Mundial combinan el acceso a baloncesto o fútbol con cuotas promocionales condicionadas a permanencias largas. Para quienes vienen de experiencias recientes con el Plan Baloncesto o con la F1, ese tipo de compromiso no resulta precisamente atractivo.
Sea como fuere, y aunque cada vez tenga más trozo del pastel, DAZN se mueve en un mercado cada vez más competitivo, donde la fidelidad es frágil y las redes sociales amplifican cualquier tropiezo. La percepción de que los clientes más antiguos son los que peor salen parados en la ecuación amenaza con erosionar el valor de marca en un momento clave.



