Quantcast

Lasaña: cómo convertirla en una bomba de nutrientes

La lasaña es uno de los platos más famosos a nivel mundial, pues no hay hogar en el que no se haya disfrutado alguna vez. Con su rico sabor y aroma envolvente, este manjar se ha expandido por todos los rincones del mundo, y en cada región se han adaptado sus ingredientes a los más típicos de la zona, logrando así la creación de las mejores exquisiteces.

El origen de la rica lasaña

El origen de la lasaña ha sido objeto de discusión entre ingleses e italianos, quienes se adjudican su invención alrededor del año 1300. Los británicos aseguran ser los creadores basados en la mención que se hace al plato en un libro de 1390, mientras que los italianos por su parte, insisten en que la creadora de tan majestuoso y completo plato fue María Borgogno por allá en 1316.

No obstante, en un tiempo más remoto, el mismísimo Cicerón confiesa su pasión por el “Lagum” una especie de tiras preparadas con pastas largas. Por esta razón, muchos historiadores gastronómicos ubican este reinterpretado plato en la antigua Roma, e incluso en la Grecia de la antigüedad, de donde la mayoría coincide ha salido para darse a conocer en todo el mundo. 

Lasaña: cómo convertirla en una bomba de nutrientes

¿Puedo hacerla solo con pasta?

Lasaña: cómo convertirla en una bomba de nutrientes

El nombre que se designa a este delicioso plato hace referencia directa al ingrediente con el que es elaborado. La palabra lasaña, deriva del término griego lagano, el cual hace referencia a la pasta tal como la conocemos.

Si bien en muchos países del mundo han logrado sustituir la pasta por otros ingredientes más propios de la zona, en esos casos estaríamos hablando de otras creaciones, tal como sucede con la moussaka griega, la cual es un pastel muy similar a la lasaña, pero que sustituye las láminas de pasta por finas lonchas de berenjena. 

Sustitutos de la pasta en el mundo

Lasaña: cómo convertirla en una bomba de nutrientes

Tal como te vengo comentando, la auténtica lasaña se prepara con láminas de pasta. No obstante, en diversos países del mundo, se ha logrado la transformación de este plato gracias a la incorporación de sabores propios de cada región; claro está, en estas regiones se designan otros nombres a estas creaciones, respetando así el significado de “lasaña” en lo más apropiado de la palabra.

Un ejemplo es Grecia, donde la sustitución de láminas de pasta por berenjena, dan paso a la creación de la moussaka. En países de América latina, sucede de la misma forma. En Venezuela, por ejemplo, es muy conocido el pastel de chucho, el cual se trata de una especie de lasaña, pero elaborada con láminas de plátano macho frito intercaladas con un guiso de pescado conocido como chucho, el cual es familia de las mantarrayas. 

Calorías presentes en la lasaña tradicional

Errores a la hora de hacer tu lasaña.

Las calorías presentes en la lasaña dependerán siempre del tipo de relleno elegido y el tipo de salsa que le acompaña. Naturalmente al estar hecha con pasta, se debe partir por el concepto básico de que al consumir 100 gramos de pasta recibimos un aporte de 145 calorías. Sin embargo, como tal no contiene grasas hasta que le son añadidos otros ingredientes.

Según sea el tipo de salsa y relleno elegido, las calorías presentes pueden llegar a subir significativamente. Una lasaña de carne en un restaurante, puede tener tanto como 900 calorías, mientras que una de vegetales puede rondar las 650… Por ello la mejor opción será siempre cocinarla en casa, conociendo exactamente el tipo de carnes y grasas que utilizas.

Diferentes salsas y rellenos

Bechamel: los ingredientes que necesitas para que no tenga ni una pizca de grasa

La lasaña representa un exceso de calorías cuando se añaden salsas y rellenos muy ricos en grasas. Una cucharada de salsa bechamel representa unas 70 calorías adicionales, mientras que una salsa de tomates añade solo 20. 

Con relación a los rellenos, mientras más grasas saturadas contenga mayor será el aporte de calorías que pueden terminar en aumento de peso o complicaciones de salud. Si bien la lasaña es un plato muy rico, consumirlo con sensatez es el mejor aliado que se puede tener.

Cuál es el relleno más utilizado

Lasaña: los errores que estropean el plato más buscado en internet

El relleno más común en las lasañas termina siendo una base de salsa bechamel y una boloñesa o carne picada en salsa de tomate. Los ingredientes presentes en la salsa de carne son principalmente carne picada, cebollas, zanahoria, apio, vino tinto, tomates, aceite, sal y pimienta.

Todos ellos ingredientes básicos que resultan muy sencillos de preparar al sofreír las cebollas y vegetales, sellando la carne y luego integrar para finalmente incorporar el vino y los tomates triturados. Una preparación muy apegada a la muy tradicional carne con tomate

Qué otros rellenos puedes utilizar al preparar la lasaña

Lasaña
Foto/Archivo

Son muchos los rellenos a los que puedes optar aparte de la tradicional boloñesa o carne picada. Actualmente los rellenos de atún, pescado, pollo, jamón, e incluso vegetales como la espinaca, se han convertido en sustitutos frecuentes que se presentan para aligerar el plato. 

Por otro lado, es posible realizar combinaciones fantásticas, que en lugar de hacer de la lasaña una bomba de calorías, la conviertan en una verdadera bomba de nutrientes. 

Cómo convertir la lasaña en una bomba de nutrientes

atún

Comer una lasaña nutritiva y muy rica, no es una misión imposible. Sustituye quesos con elevado contenido de grasas por quesos frescos o tipo ricota, elige diferentes tipos de cortes a los habituales y reemplaza ingredientes básicos por algunos otros llenos de más vitaminas.

Aunque tal y como te comente hace algunas líneas, cuando se sustituyen las láminas de pasta por otro ingrediente, ya no se trataría de la delicia tradicional, pero si de una versión más saludable. Puedes cambiar estas por, calabacín, patatas e incluso berenjenas cocidas en el microondas. Con esta opción ahorras calorías y también tiempo en la cocina.

Salsa llena de nutrientes

sopa de calabacín

Si bien la salsa bechamel es la utilizada por excelencia a la hora de hacer una lasaña, puedes hacer esta sin una gota de grasa y disminuir significativamente sus calorías. Ahora bien, si quieres aportar una bomba nutritiva a la salsa, te tengo dos maravillosas opciones que bien puedes llevar a cabo.

Sustituye completamente la salsa bechamel en tu tradicional lasaña por calabacín o coliflor cocido triturado con un poco de aceite de oliva virgen extra, un poco de agua y nuez moscada. Con este sencillo truco disminuyes las calorías y aumentas los nutrientes.

Potencia el valor nutricional del relleno

Así puedes ablandar la carne con solo dos ingredientes

Aunque no lo creas, puedes disminuir las calorías presentes en una lasaña tradicional hasta a tan solo la mitad, modificando algunos ingredientes del relleno. En lugar de preparar la carne en salsa de tomate con carne picada, aceite, nata y queso sustitúyela de la siguiente manera:

En lugar de carne picada convencional compra carne magra picada. Sustituye también el aceite por agua al momento de hacer el sofrito de los vegetales y reemplaza la nata por un poco de ricota triturada en leche desnatada. Incorpora vegetales frescos y en el caso del jamón utiliza jamón de pavo. Haciendo esto estarás degustando una bomba de nutrientes en lugar de una bomba calórica para tu cuerpo.