La AEMET, escéptica sobre 'El Niño', el fenómeno que este verano trastocará todos los sistemas meteorológicos del mundo

La AEMET da por probable que se desarrolle un episodio de El Niño a partir del verano de 2026, con hasta un 60 % de posibilidades según los modelos internacionales, pero advierte de que su influencia directa sobre España será reducida y difícil de aislar en un contexto de calentamiento global.

La posible llegada de un episodio de El Niño a partir del verano de 2026 ya ha generado decenas de titulares sobre un verano extremo en España. Sin embargo, la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) no tiene claro lo que va a ocurrir: sí que el fenómeno tiene un enorme impacto climático global, pero su influencia directa sobre nuestro país es limitada y difícil de aislar de un contexto de calentamiento global ya muy acusado.

El Centro Internacional para la Investigación del Fenómeno de El Niño (CIIFEN) afirma que los pronósticos indican 61 % de probabilidad de condiciones cálidas para mayo-julio, sugiriendo un posible desarrollo de El Niño. "Si bien la probabilidad de mayor intensidad va aumentando, la incertidumbre crece a medida que el horizonte del pronóstico se aleja del presente", dicen.

Probabilidades de El Niño en 2026 según CIIFEN
Probabilidades de El Niño en 2026 | Fuente: CIIFEN

Desde luego, es una idea que encaja con los análisis de la Organización Meteorológica Mundial y con los boletines consultados por la propia AEMET, que sitúan en torno al 60 % la probabilidad de que el fenómeno se consolide a comienzos del verano.

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Qué es 'El Niño' y por qué se habla ahora de un posible 'súper Niño'

Pero expliquemos las cosas: El Niño es la fase cálida de un fenómeno más amplio, conocido como ENSO (El Niño–Oscilación del Sur). Se produce cuando las aguas superficiales del Pacífico ecuatorial se calientan por encima de lo normal debido al debilitamiento de los vientos alisios. Esa anomalía oceánica, cuando se traslada a la atmósfera, altera los patrones habituales de circulación y redistribuye el calor a escala planetaria.

La propia AEMET recuerda que este patrón puede provocar sequías en determinadas regiones del mundo e inundaciones en otras, con impactos notables sobre la agricultura, los recursos hídricos y la salud pública. Además, al haber una enorme cantidad de agua más cálida de lo normal, la temperatura media del planeta suele ser algunas décimas de grado superior durante un episodio de El Niño que en un año sin él. Esa décima extra se suma al calentamiento de origen humano, cifrado ya en torno a 1,4 grados desde mediados del siglo XIX.

Como hemos mencionado, los modelos de predicción consultados por la AEMET muestran ahora una probabilidad de alrededor del 60 % de que se desarrolle un episodio de El Niño a comienzos de verano, pero también de entre el 20 y el 25 % de que se convierta en un evento muy fuerte de cara al otoño, con anomalías de más de 2 grados en una región concreta del Pacífico. Es ese umbral el que algunos denominan 'súper Niño'.

Varios trabajos de centros internacionales apuntan a una convergencia poco habitual de los modelos hacia un episodio intenso de El Niño a finales de 2026, potencialmente comparable o incluso superior al de 1997-98, uno de los más fuertes en al menos 140 años. Ese episodio histórico se asoció a pérdidas económicas globales estimadas en billones de dólares por sequías, inundaciones y otros extremos.

Calor propio de verano
Calor propio de verano | Fuente: Freepik y elaboración propia

La clave (tanto para organismos internacionales como para la AEMET) es que la ventana que hemos tenido es una de las más delicadas para la predicción estacional. Los modelos tienden a ser menos fiables hasta que el acoplamiento océano-atmósfera se define mejor, algo que suele ocurrir justo a partir de mayo. Por eso, aunque la posibilidad de un El Niño muy intenso existe, los servicios meteorológicos se curan en salud y repiten todavía es pronto para darlo por hecho.

AEMET y el impacto de 'El Niño' este verano

Donde sí hay menos dudas es en la capacidad de El Niño para alterar el clima en múltiples regiones del planeta. El calentamiento del Pacífico modifica la trayectoria de corrientes en chorro, desplaza cinturones de lluvias y favorece patrones más extremos de precipitación y temperatura.

En un contexto de calentamiento global, un fenómeno de El Niño fuerte puede actuar como un acelerador, incrementando la probabilidad de que se registren nuevos récords de temperatura global y contribuyendo a episodios más prolongados de calor excepcional, especialmente en regiones tropicales y subtropicales. De cara a 2027, no se descarta que un evento muy intenso empuje de nuevo los registros mundiales a valores sin precedentes recientes.

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En cuanto a España, la AEMET insiste en que no existe una correlación clara y directa entre la ocurrencia de El Niño y efectos específicos sobre la Península Ibérica. El clima en nuestro entorno está modulado por un mosaico de patrones atmosféricos —desde la circulación del Atlántico Norte hasta la posición de las dorsales subtropicales— que pueden reforzar o enmascarar cualquier señal procedente del Pacífico.

Algunos estudios han identificado cierta tendencia a otoños más lluviosos en años de El Niño, pero ni se cumple siempre ni todos los otoños húmedos coinciden con este fenómeno. La variabilidad interna del clima europeo sigue siendo un factor dominante. En lo que respecta al verano, la propia AEMET subraya que lo más probable es que El Niño tenga "apenas influencia" en las temperaturas de España en 2026, porque estará en su fase incipiente y porque otros forzamientos pesan mucho más en nuestras latitudes.

Los datos recientes lo respaldan: los dos veranos más cálidos registrados hasta ahora, 2022 y 2025, se produjeron sin que hubiera un episodio de El Niño. Es decir, el calor extremo de los últimos años en España se explica fundamentalmente por el calentamiento global de origen antropogénico y por cambios en patrones como la mayor persistencia de dorsales subtropicales, no por la fase cálida del ENSO.

En este sentido, tanto AEMET como otros servicios meteorológicos europeos empiezan a apuntar a un verano de 2026 más cálido de lo normal en buena parte del continente, incluida España. Pero matizan que todavía es pronto para establecer escenarios concretos y que la influencia directa de El Niño en ese posible exceso de calor será, previsiblemente, pequeña.

Sea fuerte o no tanto, El Niño añadirá, con alta probabilidad, algunas décimas de grado al récord térmico global de los próximos años y contribuirá a que determinados extremos climáticos sean más severos. Pero, al menos en lo que respecta al verano inmediato en España, AEMET tiene claro que el principal motor del calor seguirá siendo el calentamiento global causado por la actividad humana y la configuración de los patrones atmosféricos en el Atlántico y el Mediterráneo.