Reconócelo, a ti también te pasa: llegas a la manicura y el primer paso es que te corten las cutículas sin preguntar. Y una va tan feliz, convencida de que es la manera correcta de dejar las uñas impecables. Pues bien, que sepas que lo estamos haciendo mal si hacemos caso a la dermatóloga Ana Molina.
La doctora, conocida en redes por divulgar dermatología sin rodeos, ha compartido un vídeo en TikTok que acumula miles de visualizaciones y que desmonta uno de los rituales más arraigados del autocuidado: retirar las cutículas. Y su argumento va directo al grano: la cutícula no es una piel muerta que sobra, sino una protección natural que tu uña necesita para no acabar en el desastre.
La cutícula no está de adorno: protege algo muy vivo
Para entender por qué cortarla es un error de manual hay que hablar de la matriz ungueal. Es la zona donde la uña se genera, el tejido vivo que va fabricando queratina y que determina la forma y la salud de la uña. Las cutículas son el sello que mantiene a raya bacterias, hongos y suciedad justo en ese punto vulnerable. Si las eliminas, estás dejando la puerta abierta a problemas serios.
No es un capricho de los dermatólogos. La propia Ana Molina lo resume en su vídeo con un ejemplo que nos encanta: "Es como si a una casa le quitas la puerta de entrada". Sin cutícula, cualquier microorganismo puede instalarse en la matriz y fastidiar la uña desde dentro.
Y ojo, que no hablamos solo de infecciones puntuales. El daño repetido sobre la matriz puede provocar deformaciones permanentes en la lámina ungueal. Nada de uñas onduladas o estriadas sin motivo: en muchos casos, la causa está en esas manicuras agresivas que llevamos repitiendo años.
Lo que te puede pasar si sigues cortándotelas
El riesgo más frecuente es la paroniquia, una inflamación del pliegue alrededor de la uña que puede volverse crónica y doler bastante. Empieza con enrojecimiento e hinchazón y, si no se trata, acaba en un calvario con antibióticos o incluso drenaje. Y todo por haber querido dejar las cutículas "limpias".
La matriz dañada no siempre se recupera. En los casos más graves, la uña crece con deformidades como surcos transversales, engrosamientos o incluso se desprende. La solución, como insiste la doctora, pasa por un gesto infinitamente más sencillo y barato que cualquier manicura: hidratar.
La cutícula protege la matriz de la uña; quitarla no hace más que abrir la puerta a infecciones y deformidades.
Nada de corta-cutículas en forma de uve ni alicates. La dermatóloga recomienda sustituir esas herramientas por aceites específicos o cremas hidratantes que mantengan la cutícula flexible y sellada. Así se evitan esas escamas secas que tanto nos molestan sin poner en peligro la salud de la uña.
Por qué este consejo lleva años en boca de los dermatólogos (y aún no cala)
El mito de que la cutícula sobra viene de la estética. Las manicuras tradicionales han perpetuado la idea de que unas uñas bonitas tienen que estar sin "pieles". Pero cada vez son más los profesionales de la salud que recuerdan que la belleza no debería estar reñida con la anatomía. La moda de las uñas minimalistas y el auge de las manicuras japonesas –que cuidan la cutícula en lugar de eliminarla– están ayudando a darle la vuelta al asunto.
Así que la próxima vez que te pregunten si quieres que te retiren las cutículas, ya tienes la respuesta. Y si alguien te dice que es un disparate, le sueltas el dato de la cena.
🧠 Para soltarlo en la cena
Cutículas protegen la matriz de la uña; mejor hidratarlas que cortarlas.




