España asigna 212 millones a seis puertos para impulsar la eólica flotante del futuro

El IDAE reparte fondos europeos con A Coruña como gran vencedora: casi 100 millones para convertir sus muelles en la fábrica de las gigantescas plataformas flotantes. Galicia se perfila como el nuevo hub de las renovables oceánicas.

Lo que antes salía en pelis de ciencia ficción ahora está a punto de ser el paisaje diario de la costa gallega. España acaba de dar un paso firme —y caro— en la energía eólica marina: 212 millones de euros de fondos NextGenEU para acondicionar seis puertos, con un claro ganador: el tándem A Coruña-Ferrol se embolsa casi la mitad del pastel, unos 100 millones entre ambos. La condición indispensable para que el dinero fluyera era que hubiera proyectos privados detrás, y Galicia ha respondido con cinco gigantes dispuestos a convertir sus muelles en la fábrica de los molinos del futuro.

A Coruña se lleva la lotería (y Ferrol la pedrea)

El programa PORT-EOLMAR, gestionado por el eólica marina, ha premiado la candidatura conjunta de los puertos de A Coruña y Ferrol-San Cibrao con 97,4 millones para el primero y 2,5 adicionales para el segundo. La clave: una calificación de más de 90 puntos sobre 100, pero sobre todo el aval de cinco mastodontes privados que ya han comprometido 180 millones en inversiones propias —la suma total ronda los 280 millones—. Entre ellos destacan Navantia (que expande su capacidad de ensamblaje en Langosteira), WindWaves (el antiguo Nervión Naval, ahora aliado del astillero público), Acciona (séptimo operador eólico mundial), Esteyco y Saitec (con su tecnología flotante SATH). El reparto, sin embargo, no ha sido solo cuestión de méritos: las bases exigían que cada euro público estuviera respaldado por por proyectos industriales de envergadura similar, y aquí Galicia ha echado el resto.

¿Por qué flotante? Porque el fondo del mar gallego no es una piscina

A diferencia del Mar del Norte, donde las estructuras se clavan directamente en el lecho marino, las costas españolas son tan profundas que obligan a usar plataformas flotantes del tamaño de un campo de fútbol. Estos armatostes no se transportan por carretera, así que los puertos con gran calado se convierten en los únicos aliados posibles. En punta Langosteira, la ayuda servirá para acondicionar 100 hectáreas y construir un muelle de hasta 450 metros, una obra faraónica que permitirá ensamblar varias unidades a la vez y botarlas como si fueran fragatas. Carla Chawla Fidalgo, directora del astillero de Navantia Fene, lo resume: "Si queremos ser capaces de ensamblar varias unidades a la vez necesitamos unas superficies ingentes". La transformación promete ser tan verde como las energías que impulsará, porque el plan se enmarca en la estrategia 'A Coruña Green Port', que busca que el puerto sea autosuficiente con renovables.

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El Green Port y la carrera europea: ¿llegamos tarde?

La inversión coloca a España en el tablero de la eólica oceánica, pero la competencia no duerme. Francia, Italia y Portugal también están acelerando sus propios hubs, y el reloj corre: las ayudas exigen que las obras estén terminadas en 48 meses —es decir, para 2030 a más tardar—. El impacto laboral ya es palpable: la patronal del metal gallega (Asime) estima que el sector mueve unos 5.000 empleos directos e indirectos, cifra que podría dispararse si el hub gallego se consolida. Aun así, el plan no está exento de riesgos: la eólica flotante sigue siendo una tecnología cara y en evolución, y el éxito dependerá de que los pedidos industriales lleguen al ritmo previsto. Por ahora, el Puerto de A Coruña cerrará su proyecto de adaptación antes de agosto, y los operadores ya han presentado avales bancarios. La apuesta es ambiciosa, pero no olvidemos que en estas lides energéticas los plazos y los costes tienden a bailar más que una boya en temporal.

Hype-O-Meter

Nivel de hype: 7,5/10. España pone 212 millones sobre la mesa—no es una propina—y cuenta con un tejido industrial naval de primer nivel. La eólica flotante es el futuro, pero llevamos años escuchando promesas similares sin que el despliegue masivo arranque. Si los cinco proyectos privados cuajan y la burocracia no ahoga los plazos, Galicia puede convertirse en el referente europeo. De momento, hay más hormigón que aerogeneradores, pero la dirección es la correcta.

El resumen para vagos (TL;DR)

  • 🎯 ¿Qué ha pasado? El IDAE ha repartido 212 millones de euros entre seis puertos para impulsar la eólica marina flotante.
  • 🔥 ¿Por qué importa? A Coruña se convierte en el epicentro de una tecnología que puede dar trabajo a miles y reducir la dependencia energética.
  • 🤔 ¿Nos afecta o es solo un meme? Afecta, y mucho: las renovables marinas abaratarán la luz y crearán empleo industrial, pero el reloj y la competencia aprietan.