La historia de las artistas que camuflaron a los soldados en la Primera Guerra Mundial

En la Primera Guerra Mundial, un grupo de artistas femeninas creó trajes de camuflaje que hicieron invisibles a los soldados. Su trabajo fue clave, pero la historia las escondió mejor que cualquier uniforme. Ahora vuelven a ser visibles.

Me he topado con una historia que parece sacada de una película de espías, pero es más real que el hambre. Imagina a un grupo de artistas femeninas en plena Primera Guerra Mundial dedicadas a hacer desaparecer a los soldados delante de las narices del enemigo. Literalmente, los camuflaban entre rocas, árboles y paisajes hasta volverlos invisibles. Y ahora dime si no es la historia más fascinante que has oído en semanas.

El camuflaje que los militares necesitaban no lo inventaron los soldados

Antes de 1914, los uniformes militares iban de pavoneo: colores vivos, plumajes, pura demostración de poder. Pero cuando las armas de largo alcance y los aviones empezaron a decidir las batallas, esconderse se volvió una cuestión de vida o muerte. Quienes mejor entendían el truco de engañar al ojo eran los artistas, expertos en percepción. Francia ya tenía a sus camoufleurs, y en Estados Unidos, cuando la necesidad apretó, las mujeres tomaron el relevo.

Al principio, el ejército las rechazó. La excusa de siempre: que si las mujeres a sus casitas. Pero ellos se fueron al frente y ellas ocuparon puestos que nadie más podía cubrir. Así, un anuncio en los periódicos avisando de que se necesitaban artistas para un curso especial de camuflaje disparó el interés. Llegaban hasta cuatro voluntarias nuevas al día. Se apuntaron 75. El curso duró seis meses y, al final, unas cuarenta artistas de Nueva York y Filadelfia formaron el Cuerpo de Camuflaje de la Reserva Femenina (Women’s Reserve Camouflage Corps). Un nombre que casi nadie recuerda.

Publicidad

Escondidas a plena vista: el juego de encontrarlas en las fotos

El parque Van Cortlandt, en el Bronx, se convirtió en su laboratorio. Allí pasaban horas inmóviles, vestidas con trajes que ellas mismas diseñaban. Había un traje de roca que las hacía indetectables a diez metros; otro de observación que las mimetizaba con el cielo y, si se daban la vuelta, con la nieve. La periodista Elene Foster, del New York Tribune, contó en 1918 que casi tropieza con una de ellas porque pisó un montículo que crujió y se alzó ante sus ojos. La policía del parque estaba al tanto de los experimentos, pero confesaba que rara vez conseguía localizarlas.

Las fotos de los Archivos Nacionales Richard Green son un busca a Wally en toda regla. Tienes que saber dónde mirar para descubrir a la artista camuflada. Durante décadas, esas imágenes cogieron polvo en los fondos de la Administración Nacional hasta que un proyecto de digitalización de películas y fotografías de la Primera Guerra Mundial las rescató del olvido.

Además del camuflaje de ocultación, las artistas también aplicaron el dazzle camouflage o camuflaje deslumbrante, esos patrones geométricos que confundían a los submarinos enemigos. Pintaron un quiosco de bonos de guerra en Broadway con esta técnica, camuflaron un tanque y una ambulancia en las escaleras de la Biblioteca Pública de Nueva York, y hasta construyeron un barco de madera, el USS Recruit, en pleno Union Square.

Por qué esta historia estuvo guardada en un cajón hasta ahora

Al terminar la guerra, el cuerpo desapareció y ellas fueron olvidadas durante décadas, aunque algunas volvieron a trabajar en la Segunda Guerra Mundial. La historia, como si llevara su propio traje de invisibilidad, decidió borrarlas. El trabajo de estas mujeres salvó vidas, pero la narrativa oficial se quedó con los nombres masculinos. Y no fue hasta que alguien en los Archivos Nacionales empezó a digitalizar viejas películas y fotografías que las artistas volvieron a ser visibles.

Hoy, con los ojos de 2026, resulta casi imposible no ver el paralelismo: mujeres que hacen un trabajo crucial, que se vuelven esenciales en momentos de crisis, y luego son silenciadas una y otra vez. La diferencia es que esta vez sí han ocupado su lugar en los libros. Ojalá no nos haga falta otra guerra para no olvidarlas.

🧠 Para soltarlo en la cena

Mujeres artistas camuflaron soldados en la guerra y las olvidaron.