"Bajé al mismísimo infierno": El atropellado regreso de Amaia Montero que paraliza Bilbao

La reaparición de la cantante irunesa ha servido para demostrar que el tiempo no ha mermado el cariño de sus fans. A pesar de reconocer las dificultades del camino y de mostrarse vulnerable ante las cámaras, Amaia Montero ha logrado transformar un momento de crisis en una celebración de la música y la amistad.

La expectación era máxima y el Bizkaia Arena del BEC se convirtió el sábado en el epicentro de la música nacional. Unos 15.000 seguidores se congregaron para presenciar el regreso de Amaia Montero, un acontecimiento que muchos consideraban improbable hace apenas unos meses. La cita no era un evento cualquiera, sino el punto de partida de la gira denominada Tantas cosas que contar, con la que La Oreja de Van Gogh conmemora sus tres décadas de historia.

Sin duda, el gran reclamo de la velada era volver a ver sobre las tablas a su vocalista original, quien reaparecía tras un largo periodo de ausencia y un notable revuelo mediático tras la salida de Leire Martínez en octubre de 2024.

La vuelta de Amaia Montero no solo supone un hito para la banda donostiarra, sino que representa el cierre de un ciclo de incertidumbre para sus integrantes y sus fieles seguidores. La formación clásica, compuesta por Xabi San Martín en los teclados, Álvaro Fuentes al bajo y Haritz Garde en la batería, se vio reforzada por Imanol Goikoetxea a la guitarra, quien asume el rol de Pablo Benegas durante su ausencia temporal.

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La noche en la que Amaia Montero volvió a brillar con su banda

La noche en la que Amaia Montero volvió a brillar con su banda
La noche en la que Amaia Montero volvió a brillar con su banda | Fuente: RTVE

El reloj marcaba las 21:35 horas cuando las luces del escenario minimalista comenzaron a cobrar vida. La propuesta visual se alejó de artificios innecesarios, apostando por cinco plataformas y un impresionante despliegue de más de 40 pantallas. Tras la aparición de los músicos, Amaia Montero hizo su entrada triunfal elevándose desde el suelo sobre una plataforma central.

Ataviada con un llamativo mono rosa brillante, la cantante fue recibida con una ovación de tal magnitud que los primeros acordes de 20 de enero quedaron prácticamente sepultados por el clamor popular.

Tras interpretar algunos de sus éxitos más recordados, Amaia Montero se dirigió por primera vez a los asistentes para dejar claro que lo que estaba sucediendo esa noche trascendía lo meramente profesional. La artista reconoció ante su audiencia que "esto es mucho más que un concierto".

El discurso más sincero sobre su lucha personal y la salud mental

Uno de los momentos que quedarán grabados en la memoria de los presentes fue la intervención de la cantante sobre su estado de salud y su proceso de recuperación. Sin utilizar metáforas innecesarias, se sinceró sobre la oscuridad que ha atravesado recientemente.

Amaia Montero confesó que: "Hubo momentos en los que pensé que nunca volvería a pisar un escenario. Estaba perdida, completamente perdida, al punto de no reconocerme. Bajé al mismísimo infierno, y no es una forma de hablar. Hubo muchísimos días de oscuridad en los que pensé que todo había terminado para mí (...) Con mis cicatrices, después de luchar mucho, aquí estoy".

En ese mismo discurso, Amaia Montero quiso recalcar la importancia de su red de apoyo, señalando directamente a los músicos que la acompañaban: "El grupo, mis chicos, mis compañeros. Esta noche vamos a cantar como si el tiempo nunca hubiera pasado".

Fue un reconocimiento público a la lealtad de la banda en un reencuentro que ella misma llegó a dar por perdido en sus horas más bajas, afirmando también que: "Pensé que nunca volvería a pisar un escenario. Bajé al mismísimo infierno, pero con mis cicatrices, después de luchar mucho, aquí estoy".

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Un repertorio de aniversario que conectó dos épocas distintas

Un repertorio de aniversario que conectó dos épocas distintas
Un repertorio de aniversario que conectó dos épocas distintas | Fuente: LaSexta

El concierto se estructuró a través de 25 canciones que recorrieron la extensa discografía del grupo. Resultó especialmente significativo ver cómo Amaia Montero integraba en el repertorio temas que fueron popularizados por Leire Martínez durante sus 17 años al frente de la formación. La primera sorpresa llegó con El último vals, un gesto que el público agradeció con entusiasmo. Más adelante, también se atrevió con La niña que llora en tus fiestas, aunque en esta última se notó una mayor dificultad vocal para alcanzar los registros altos exigidos por la composición.

A pesar de estos desafíos puntuales, los himnos generacionales fueron los grandes protagonistas. Canciones como Dulce locura, París, Pop, La playa y Rosas fueron coreadas de principio a fin, demostrando que el legado de Amaia Montero con la banda es parte fundamental de la cultura pop nacional. Durante la interpretación de Dulce locura, las pantallas proyectaron el mensaje "Volverá", cerrando una de las actuaciones más potentes visualmente de la velada.

Desafíos técnicos y la vulnerabilidad de la artista en directo

La honestidad de la cantante no se limitó únicamente a su discurso sobre la salud mental, sino también a su desempeño vocal durante el concierto. Tras interpretar La playa, el grupo presentó Todos estamos bailando la misma canción, el único tema nuevo del repertorio que fue estrenado originalmente durante la pasada Nochevieja en RTVE. Debido a la distancia física entre la plataforma donde se encontraba Amaia Montero y el resto del escenario, la afinación sufrió variaciones evidentes. Lejos de ocultarlo, la vocalista se disculpó con naturalidad: "La primera vez que me subo y lo hago fatal, soy consciente", admitió.

Posteriormente, la banda recuperó el pulso con El 28, la primera canción que compusieron juntos, creando un contraste directo entre los inicios y el presente. Tras una breve e inesperada versión de Nothing compares 2U, en homenaje a Sinéad O'Connor, el quinteto se despidió momentáneamente para regresar con una traca final compuesta por Cuídate, Muñeca de trapo y Puedes contar conmigo.

Al finalizar, Amaia Montero y sus compañeros se fundieron en un abrazo conjunto, agradeciendo profundamente a los asistentes su presencia en una noche donde, como ella misma reiteró, "Han pasado muchas vidas dentro de estos años y estar aquí con vosotros es mucho más que un concierto".