Los conciertos de estadios ya no se agotan como se agotaban antes, y Live Nation lo tiene que notar. Así lo muestran las situaciones de la nueva gira de Karol G y el concierto en Madrid de Kanye West; empiezan a avisar que los usuarios ya no están en la situación de seguir gastando cientos o miles de euros en la cada vez más larga lista de conciertos y festivales que se anuncian en el país, lo que empieza a evidenciarse en la dificultad que estos artistas han tenido para colgar el cartel de "agotado" en sus próximos conciertos.
Son dos ejemplos, ambos aplicando el modelo de precios dinámicos y apuesta por grandes recintos, que señalan al modelo de Live Nation, la gran promotora que ha diseñado este sistema y encargada de la producción y la venta de entradas del concierto de la colombiana. No son detalles menores, después de todo esto ocurre al mismo tiempo que las cortes norteamericanas avisan que se debe romper el monopolio generado por la fusión de esta empresa con Ticketmaster.

Es cierto que todavía estamos lejos de un verdadero final de la burbuja. Karol G tiene todavía varios meses para agotar los nueve conciertos anunciados en España, y el caso de Kanye es particular, no solo por la poca penetración de su música en el país en los últimos años, sino por la larga lista de controversias en las que ha estado involucrado el rapero. Pero lo cierto es que para la mayoría de los usuarios los precios han parecido exagerados, y se han visto obligados a bajar los precios. Si bien no es un evento hecho por Live Nation, el modelo de precios ha sido similar.
Pero no es como si el caso de Karol G fuese el único que ha sido difícil de agotar para Live Nation. Allí está la residencia de Harry Styles en Londres, que también ha sido complicada de vender y agotar en los 12 conciertos en el estadio de Wembley, o las giras de Zayn Malik y Meghan Trainor, que se han visto obligadas a reducir fechas para evitar perder la rentabilidad de las giras; incluso Shakira sigue con entradas de pista disponibles en varias de sus fechas españolas. Si bien hay gigantes que pueden agotar sus residencias y giras sin parpadear, como es el caso de Bad Bunny en Madrid, es un modelo que no aplica para todos.
LAS QUEJAS POR EL PRECIO DE LAS ENTRADAS SE HAN MULTIPLICADO
Lo cierto es que las quejas de los asistentes a conciertos por el precio de las entradas, las dificultades para utilizar las páginas de Ticketmaster y Live Nation, o incluso por el exceso de influencers y asistentes que se acercan a los conciertos, eran un aviso de lo complejo que era que la situación se mantuviese en el tiempo. Se suma que la empresa no ha hecho nada para cambiar o mejorar su modelo a pesar de las críticas, lo que ya espanta a algunos usuarios cuando saben que deben pasar por su filtro para acceder a uno de los conciertos.
En cualquier caso, la situación es interesante. En el caso español, además, han aparecido un par de competidores que, gracias a las giras de artistas locales, han podido competir con el gigante a la hora de producir grandes eventos; y otros grupos clave del país, como el caso de Vetusta Morla y eventos como el Mad Cool, han buscado otras plataformas para la venta de entradas, con tal de no lidiar con las críticas que van de la mano de operar con estas plataformas. Además, tanto el propio Mad Cool como el Primavera Sound han creado sus propias promotoras y plataformas de venta para los tours que han sumado a su programa en España.
Ahora, será interesante ver qué ocurre con el futuro de estos eventos. Es cierto que ya grupos como The Cure, Lola Índigo y Olivia Dean han puesto límites a los precios de sus conciertos, incluso mientras colaboran con Live Nation o Ticketmaster. Son cambios evidentes en el sector, que se harán más rápido si los compradores realmente se reducen.
¿MÁS CAMBIOS PARA LIVE NATION EN LOS PRÓXIMOS AÑOS?
En cualquier caso, dos o tres giras que no se agoten no alcanzan para cambiar un modelo del todo, sobre todo por lo dependiente del directo que se ha vuelto la mayoría de los artistas. En este panorama, que Live Nation tenga problemas reales puede ser un golpe para la industria en un principio, aunque es de esperar que se puedan adaptar.
En cualquier caso, a pesar de estos problemas y de la sentencia en Estados Unidos, la empresa sigue en una situación positiva en cuanto a sus beneficios y el valor de sus acciones, por lo que no se muestra especialmente nerviosa. Pero parece evidente que la estrategia de precios puede ser un problema en el corto plazo.





