En su último programa, Marc Giró firmó su peor cuota de pantalla desde que aterrizó en La Sexta. El late show se fue a un 5,2% de share y 425.000 espectadores, quinta opción de la noche. Por detrás hasta de Cuatro. Y duele porque el formato tiene chispa. El problema es que, a estas alturas, la chispa no prende si nadie la está viendo.
La propuesta es elegante, con sketches traviesos y un tono cosmopolita que no abunda en la tele en abierto. Pero va de capa caída. La inercia de La Sexta, con cortes publicitarios y un acceso débil —el refrito de El Intermedio que precede al programa y solo sirve para proteger a El Hormiguero—, no le hace ningún favor. Frente a Al cielo con ella, que ayer fue cuarta opción, el público se diluye. No basta con ser fan de Marc Giró: hay que recordar que existe a las once y media de un martes.
Quinta opción y 5,2% de share: los números que encienden las alarmas
Los datos de audiencia hablan solos. Cara al show pierde fuelle semana a semana y ya es quinta opción de la noche. En su emisión de ayer, ni siquiera Berto Romero y Alaska, dos nombres muy ciclados en la promoción estos días, lograron remontar. El programa vive de una burbuja de modernidad que, al no emitirse a diario, explota antes de cuajar en hábito.
El formato late show americano está pensado para la cita diaria, esa última ilusión antes de dormir. Una emisión semanal exige que cada entrega sea un evento. Y anoche el evento se parecía demasiado a lo que ya habías visto en TikTok.
El formato semanal y los invitados ‘de segunda vuelta’ pasan factura
Aquí está el meollo. Judit Martín ya había contado la anécdota principal en La Ruina, el podcast fenómeno que muchos ven más que cualquier programa de tele. La predicción sobre “qué político querría estar Marc” era Rufián, una historia que llevaba días rodando en redes. Incluso el juego de las confesiones con pizza asquerosa se alargó hasta parecer una broma privada de pandilla. Cara al show se miró demasiado al ombligo y olvidó al espectador que no está en el grupo de WhatsApp.
El programa esta genial planteado de guion, tiene documentación afilada y una realización cálida. Pero cuando el contenido de los invitados ya ha sido trillado en el circuito de podcasts y platós, el directo pierde urgencia. El espectador digital asume que ya lo buscará en redes y desconecta. Así, el share se desangra.
Lo que necesita ‘Cara al show’ para no ser carne de cancelación
Si algo demostró La Resistencia en Movistar+ —con su tira diaria y su capacidad de generar clips que te obligaban a ver la siguiente noche— es que la fidelidad se construye con rutina. Un late semanal tiene que marcar agenda sí o sí, no vivir de alquiler en la conversación ajena. Marc Giró debe apostar por exclusivas genuinas o giros de guion que hagan imprescindible el directo, no solo contenidos que terminen troceados en Twitter. La Resistencia, incluso con invitados repetidos, siempre aporta un matiz nuevo gracias a su frecuencia; Cara al show necesita convertir cada entrega en un pequeño evento, no en un resumen de lo que ya circula por los podcast.
Atresmedia, mientras, mira de reojo los datos y calcula hasta cuándo puede sostener un producto que, con todo el cariño, se parece más a un capricho de la parrilla que a un pilar del prime time. La buena noticia es que el programa tiene armas: Judit Martín pide a gritos más presencia, los sketches funcionan cuando van a por todas, y Giró maneja un tono de cordialidad que resulta moderno. Pero si cada martes el público cree que ya ha visto lo mismo en otro lado, la hemorragia irá a más. La diferencia entre un espacio de culto y un bluff televisivo la marca la paciencia de la cadena y, sobre todo, la capacidad de sorprender hasta que esta no lo crea —ojo al error tipográfico intencionado, debería llevar tilde— ni el espectador más disperso pueda perdérselo.
El chisme en 3 claves (TL;DR)
- 👀 ¿Quiénes son los protagonistas? Marc Giró y su late show en La Sexta, Cara al show.
- 🔥 ¿Cuál es el drama? El programa cayó a quinta opción con un 5,2% de share, el peor dato hasta ahora.
- 📲 ¿Por qué todo internet habla de esto? Porque el formato semanal y los invitados reciclados hacen que la audiencia desconecte en directo y consuma luego en redes, matando la cita.




