"Joyas de pasar" y el atrevido escote de la reina Letizia que descolocaron a Felipe VI

La ciudad de Barcelona se ha convertido en el epicentro de un importante evento mediático que ha contado con una presencia real muy comentada en los círculos de la moda y la crónica social.

Felipe VI y la reina Letizia se desplazaron hasta la capital catalana para presidir los actos conmemorativos del medio siglo de vida del diario El País. La velada prometía ser una cita protocolaria más en la agenda de los monarcas, pero la consorte española logró acaparar todas las miradas al realizar una mezcla estilística sumamente inesperada.

Para esta ocasión tan particular, la monarca decidió combinar un vestido de corte asequible que ya había utilizado en el pasado con unas piezas de alta joyería de valor incalculable. Esta sorprendente elección rompe con los esquemas habituales de sus apariciones públicas en actos vinculados a los medios de comunicación. El despliegue de lujo ha generado un enorme interés, especialmente por el inmenso peso histórico que esconden los diamantes seleccionados.

La reina Letizia rescata una gargantilla fascinante del joyero real

La reina Letizia rescata una gargantilla fascinante del joyero real
La reina Letizia rescata una gargantilla fascinante del joyero real | Fuente: Casa de S.M el Rey

Dentro del espectacular conjunto que lució la reina Letizia, el elemento más llamativo fue sin duda el deslumbrante collar de diamantes. Se trata de una de las piezas más importantes del lote conocido como las "joyas de pasar", un conjunto de alhajas de altísimo valor histórico y económico que, por tradición instaurada en la Casa Real, deben transmitirse "de reina a reina". La decisión de sacar esta gargantilla de la cámara acorazada para un evento periodístico ha resultado sorprendente para los expertos en la materia.

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Este collar encierra una historia apasionante que se remonta a la reina Victoria Eugenia, quien lo recibió como regalo de bodas por parte de su marido, el rey Alfonso XIII. En sus inicios, la pieza fue concebida como una gargantilla de estilo rivière elaborada por la prestigiosa firma Ansorena, a la cual se le fueron añadiendo nuevos chatones con el paso del tiempo.

Originalmente, el diseño constaba de treinta diamantes de noventa quilates cada uno, montados con la exquisita técnica conocida como "a la rusa". Este método consiste en engastar las piedras en una estructura de platino sujeta por unas garras tan diminutas que logran un efecto de sujeción casi invisible.

La leyenda histórica que envuelve a esta joya afirma que el monarca regalaba a su esposa un nuevo diamante por cada infidelidad cometida. Según estos relatos, el collar creció tanto que llegó a alcanzar la cintura de la reina Victoria Eugenia, adoptando el estilo sautoir, una longitud que también permitía lucirlo dándole dos vueltas alrededor del cuello. Años más tarde, la propia soberana decidió dividir la inmensa gargantilla.

El tramo de treinta diamantes quedó incluido en el grupo de las "joyas de pasar" que hoy custodia la monarquía. Por su parte, la sección de veintisiete piezas fue heredada por el infante don Jaime y posteriormente subastada por su viuda en el año 1977, aunque el comprador anónimo tuvo el noble gesto de regalarlo nuevamente a la Casa Real.

Unos pendientes de gala y la gran sorpresa de la reina Letizia

Unos pendientes de gala y la gran sorpresa de la reina Letizia
Unos pendientes de gala y la gran sorpresa de la reina Letizia | Fuente: Casa de S.M el Rey

Para complementar semejante obra de arte, la reina Letizia se decantó por los pendientes de chatones a juego, los cuales también forman parte de ese selecto grupo de alhajas históricas. El diseño de estos pendientes destaca por presentar un brillante grueso de talla orla situado en el centro y montado en garra, elegantemente rodeado por una aureola de brillantes de menor tamaño. El brillo de este conjunto iluminó por completo el rostro de la soberana durante toda la velada en la ciudad condal.

Lo verdaderamente llamativo de esta apuesta estilística es que la reina Letizia suele reservar estos impresionantes pendientes para ceremonias de la máxima relevancia institucional. Generalmente, solo abandonan el joyero para brillar en citas como la Pascua Militar, la entrega de los Premios Princesa de Asturias o en cenas de gala internacionales, tal y como ocurrió durante la visita de Estado a Países Bajos en el año 2024. Su uso en un evento organizado por un medio de comunicación supone un cambio de guion absoluto en sus normas de estilo protocolario.

Este deslumbrante despliegue contrasta fuertemente con otras decisiones recientes de la consorte, quien en ocasiones ha preferido lucir sencillos pendientes de bisutería para actos de gran envergadura histórica, como ocurrió durante el cincuenta aniversario de la restauración de la Monarquía en España.

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Sin embargo, este uso de joyas deslumbrantes por parte de la reina Letizia llega poco después de que la reina Sofía realizara exhibiciones similares de alta joyería en citas internacionales, destacando su aparición en la inauguración de la exposición de Zurbarán en Londres y durante los festejos por el ochenta cumpleaños del rey Carlos XVI Gustavo de Suecia.

La reina Letizia recicla moda asequible y complementos muy especiales

La reina Letizia recicla moda asequible y complementos muy especiales
La reina Letizia recicla moda asequible y complementos muy especiales | Fuente: Casa de S.M el Rey

En un alarde de contrastes muy característico de su estilo, la reina Letizia equilibró el peso de los diamantes históricos con una prenda principal bastante modesta y de líneas sobrias. Escogió un vestido negro de diseño ceñido firmado por la marca Mango, el cual destaca por su elegante escote barco, sus mangas muy cortas y su largo midi.

No es la primera vez que vemos a la reina Letizia con este favorecedor vestido. La prenda fue estrenada el año pasado durante un viaje oficial a El Cairo, concretamente para presidir un encuentro con la colectividad española residente en Egipto. Al rescatarlo de su armario, reafirma su compromiso con el reciclaje de prendas y la moda consciente.

Para rematar el estilismo, la reina Letizia apostó por accesorios cuidadosamente seleccionados. En sus manos llevó el bolso Pasticcino de la firma Weekend Max Mara, valorado en 329 euros, fabricado en un delicado tejido de satén con cierre metalizado. Aunque pertenece a una casa italiana, esta colección rinde un bonito homenaje a España al estar inspirada en la técnica del damasquinado de Toledo y en la arraigada tradición del cuero de Córdoba.

En cuanto al calzado, optó por la comodidad de unos tacones sensatos destalonados de charol negro de la marca Magrit. Este modelo, bautizado como Carlota, cuenta con unos escasos cuatro centímetros de altura conocidos como kitten heels y también formó parte de su equipaje en el mencionado viaje a El Cairo.

El emotivo guiño periodístico y la ilustre lista de invitados

El emotivo guiño periodístico y la ilustre lista de invitados
El emotivo guiño periodístico y la ilustre lista de invitados | Fuente: Casa de S.M el Rey

La celebración de este evento tenía un componente emocional innegable para la reina Letizia, dado que ella misma estudió y ejerció la profesión periodística antes de anunciar su compromiso con Felipe VI. La agenda de los monarcas en Barcelona estuvo dividida en dos partes fundamentales. Primero asistieron a la entrega de los Premios Ortega y Gasset en el majestuoso Saló de Cent del Ayuntamiento. Posteriormente, a las 19.30 horas, la pareja real llegó al Museu Marítim para presidir la gran recepción institucional que conmemoraba la publicación del primer ejemplar del rotativo.

En la actualidad, este diario es el periódico de habla hispana más leído a nivel mundial, contando con una sólida edición impresa y siete ediciones digitales distribuidas por todo el globo. La magnitud del aniversario congregó a multitud de personalidades influyentes que quisieron acompañar a los monarcas en esta fecha señalada.

Entre los asistentes destacaron figuras del ámbito empresarial y político, incluyendo al presidente del Grupo Prisa, Joseph Oughourlian, el director del diario, Jan Martínez Ahrens, y el presidente catalán, Salvador Illa.

Asimismo, el mundo de la comunicación y la ciencia estuvo bien representado por invitados ilustres como el reconocido presentador Andreu Buenafuente y la pionera astronauta Sara García Alonso, quienes pudieron compartir impresiones con la reina Letizia en un ambiente donde ella se desenvuelve con absoluta naturalidad.

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