El Atlético de Madrid llegó al Metropolitano con una ventaja de 0-2 lograda en la ida, pero la alineación de Diego Pablo Simeone se vio condicionada por las bajas de Giménez, Hancko y Marc Pubill. Esta situación obligó a la titularidad de Clément Lenglet en el centro de la defensa junto a Le Normand, una decisión que resultó determinante para el desarrollo de la eliminatoria de los cuartos de final de la Champions League.
El francés, que apenas ha contado para el técnico argentino en los últimos meses, se encontró con la responsabilidad de frenar el ataque azulgrana en el partido más importante del año.
El encuentro se torció para el equipo rojiblanco en el minuto 4. Lenglet, en una acción sin presión defensiva aparente, perdió el control del balón al intentar girar sobre sí mismo cerca de su propia área. En lugar de despejar o buscar una salida lateral, su pase atrás hacia el portero Juan Musso fue defectuoso e interceptado por Lamine Yamal.
Tras una combinación rápida con Ferran Torres, el propio Yamal batió a Musso con un disparo raso. Este error inicial no solo recortó distancias en el marcador global, sino que generó un estado de nerviosismo en la grada y en el resto de la defensa local que el Atlético no pudo sacudirse en toda la primera mitad.
El fuera de juego de Ferran Torres y la igualdad en la eliminatoria
El rendimiento del central francés no mejoró tras el primer fallo. En el minuto 24, el FC Barcelona logró anotar el segundo gol mediante Ferran Torres. En esta jugada, Lenglet fue el encargado de romper la línea de fuera de juego al quedarse descolgado respecto a Le Normand, permitiendo la posición reglamentaria del delantero azulgrana.
Con este tanto, el Barça igualó la eliminatoria (2-2) antes de cumplirse la primera media hora de juego, anulando por completo la renta que el Atlético había obtenido en el primer encuentro. El sistema defensivo de Simeone, habitualmente sólido, se desmoronó por fallos individuales de colocación y concentración.
La titularidad de Lenglet responde exclusivamente a la falta de efectivos en la zaga. Aunque el defensa galo comenzó la temporada con algunos minutos, su participación ha disminuido drásticamente debido a la falta de confianza del cuerpo técnico. Simeone ha preferido adaptar a otros jugadores antes que confiar en un central que no ofrece las garantías necesarias para la élite europea. Los errores cometidos en este partido de vuelta refuerzan la postura del club respecto a su continuidad. El Atlético no debió permitirse errores de bulto en una fase tan avanzada de la máxima competición continental, donde cada detalle se paga con la eliminación.

El futuro de Lenglet y el mercado de fichajes del Atlético
El Atlético de Madrid ya ha definido su hoja de ruta con Clément Lenglet para el próximo mercado de verano. A pesar de que el jugador tiene contrato en vigor hasta el 30 de junio de 2028, la dirección deportiva buscará su salida definitiva en julio. El principal obstáculo para esta operación es la ficha del futbolista.
Su elevado salario limita el número de clubes capaces de asumir el traspaso o una cesión sin que el Atlético tenga que seguir pagando una parte importante del sueldo. Sin embargo, tras lo visto en el Metropolitano, la decisión de la directiva es firme: Lenglet no tiene sitio en el proyecto de la próxima temporada.
El club rojiblanco prioriza ahora la búsqueda de un lateral derecho y de al menos dos centrales que ofrezcan fiabilidad inmediata. La derrota parcial y los fallos individuales en los cuartos de final han acelerado la toma de decisiones en los despachos del Metropolitano. Enrique Cerezo y la dirección deportiva ya trabajan en una reestructuración profunda de la defensa para evitar que la planificación de la plantilla vuelva a depender de jugadores que no rinden bajo presión. La intención es cerrar las salidas de los descartes lo antes posible para liberar masa salarial y poder competir con garantías en LaLiga y en Europa. La etapa de Lenglet en Madrid parece haber llegado a su fin de la peor manera posible.



