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Los robots autónomos de reparto en Madrid acabarán con el trabajo de los repartidores

Hace mucho que el futuro ya está con nosotros en muchas acciones del día a día, y en lo que se refiere al trabajo, también. Esto es lo que se refiere a los siempre temidos robots en el trabajo, como los robots autónomos que acaban de llegar a Madrid.

Lo vemos a través de los vecinos del municipio de Alcobendas, los cuales, si encargan comida a domicilio, o si compran de manera online en ciertos comercios, podrán recibir el pedido de manos de una máquina.

La principal protagonista es la empresa alemana Goggo Network, quien ha llegado a un acuerdo con ambas empresas para que sean ellas quienes estrenen en España sus dispositivos autónomos de última milla. Esta acción sigue a la fase piloto iniciada en julio en la misma localidad madrileña, en la que se verificó la seguridad del servicio para los peatones y el conjunto de la ciudadanía.

Dia y Telepizza, principales socios de estos robots autónomos

En este lanzamiento encontramos a sus dos primeros socios: Dia, que se convierte, según destaca la firma, en el primer retailer en España que explora la entrega pedidos con robots autónomos, y Telepizza, que se embarca con esta asociación en una prueba piloto con la intención de explorar una nueva herramienta de delivery como complemento a su equipo de repartidores en momentos de alta demanda y trayectos de corta distancia.

El robot, que tiene una forma de prisma rectangular con cuatro ruedas, ha iniciado su andadura por las calles de Alcobendas. Así, lo hace a través de la tecnología de mapeos, siendo capaz de superar obstáculos como, por ejemplo, peatones que pueda encontrar en la acera de la calle. Puede alcanzar hasta los 5 km/h.

Telepizza Goggo robots autónomos

¿Su función resta protagonismo al trabajador?

El reparto con los robots autónomos de Goggo se inicia tras completan una fase piloto de mapeo iniciada en el mes de julio, en la que se verificó la seguridad del servicio para los peatones.

Tal y como ha señalado la compañía en un comunicado, los dispositivos cuentan con sensores externos (cámaras, radares, o sensores de ultrasonido) e internos que les permiten ubicarse y reconocer el espacio y el entorno en tiempo real. Además, se encuentran supervisados de manera constante por personal humano, asumiendo el control cuando es necesario de cara a evitar problemas de tráfico o similar.

Y es que sí, la pregunta es obligada: esta tarea de los robots autónomos, en este caso de reparto a domicilio, ¿restan protagonismo al trabajador?  Pues podría ser que sí. Porque según el estudio de la empresa especializada en recruitment (búsqueda y selección de personal), algunas compañías, un 77% en concreto, asegura que desaparecerá más del 10% de los puestos de trabajo en el sector hasta el 2030 debido a la automatización de procesos.

Se estima que cerca del 10% de los puestos de trabajo desaparecerá hasta 2030

Esto no es algo nuevo. De hecho, era algo esperado. El motivo es porque el sector del retail (el sector de cualquier tipo de producto que se venda por unidades al consumidor final), fue siempre uno de los que más atención se puso al respecto.

Pero la cosa no queda ahí. De hecho, sus plataformas ya poseen chatbots de calidad, compatibles con el lenguaje natural y el reconocimiento de voz, incluso compañías ya están incorporando asistentes de compras que utilizan Inteligencia Emocional para llevar a cabo conversaciones inteligentes entre robots, como estos robots autónomos, y consumidores en tiendas físicas.

Cada vez cobrarán más presencia

Los sistemas de inteligencias artificial son capaces de ofrecer información detallada de los productos, recomendaciones, consultas e incluso servicio al cliente útil después que se haya realizado una venta.

Además, el sector de los supermercados ya está testando robots que circulan por los pasillos realizando tareas como identificación de artículos agotados, localización de precios incorrectos y verificación de etiquetas que faltan, entre otras funciones.

Las tendencias, igual que las que afectan al Internet de las Cosas, los hogares inteligentes o los coches conectados, apuntan a que cada vez cobrarán más presencia en nuestras ciudades, en cuanto se solventen problemas regulatorios, la tecnología se perfeccione y las compañías inviertan.