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Qué es TEA

La terminología TEA es empleada para hacer referencia a los trastornos del espectro autista, cuyos orígenes todavía son desconocidos, aunque los especialistas piensan que un TEA podría tener causas múltiples, de modo que cuando actúan juntas, modifican el desarrollo normal de los individuos.

Si quieres saber algo más sobre cuáles pueden ser las posibles causas de un TEA y la manera en que afectan a los individuos y a su entorno, tómate unos minutos para leer este artículo y enterarte de aspectos muy importantes que se relacionan con este tipo de trastorno cognitivo.

¿Qué es TEA?

¿Qué es TEA?

Los TEA o trastornos del espectro autista, o simplemente autismo, son una clase de discapacidad en el desarrollo que son ocasionadas por aspectos diferenciados en el cerebro de los individuos que los padecen. Varios de los sujetos que los sufren pueden tener una diferencia conocida, como el caso de una afección de tipo genético, pero realmente no ha podido determinarse en concreto cuáles son sus más probables causas, más allá de los aspectos fisiológicos.

¿Cómo se comporta un individuo afectado por un TEA?

Es posible que se comporte normalmente, que logren comunicarse, que interactúen con otros individuos y hasta que aprendan de una forma que es muy distinta a las que emplean la mayoría de los individuos. Es posible que un individuo afectado por un TEA no exhiba ninguna característica particular en su exterior, lo que la hace indistinguible de los demás.

Ahora bien, un sujeto con TEA podría tener ciertas capacidades que lo hacen destacarse de forma significativa, como es el caso de que tengan destrezas avanzadas para la conversación, mientras que otros no logren expresarse de manera verbal, algunos pueden resultar ser unos genios en determinados campos o áreas, logrando trabajar y vivir sin necesidad de ser ayudados, mientras que otros podrían necesitar de asistencia para llevar a cabo actividades ordinarias durante toda su vida.

¿Cuándo aparece un TEA?

Lo que ha podido determinarse es que este tipo de trastornos comienza a manifestarse antes de los 3 años de edad y que es posible que dure para toda la vida, aunque con la atención adecuada es posible que sus síntomas pueden mejorar con el paso del tiempo. Es posible que algunos niños exhiban síntomas de un TEA durante su primer año de vida. En otros, puede aparecer al cumplir los 2 años, pero lo común es que se manifiesten entre los 18 y los 24 meses, y a partir de ese momento, es posible que no adquieran nuevas habilidades y que incluso olviden las ya aprehendidas.

¿Qué pasa con un individuo que sufra un TEA a medida que va creciendo?

Cuando un sujeto que sufre un TEA llega a la adolescencia, o se convierte en un adulto joven, es posible que experimenten dificultades para poder establecer y mantener relaciones de amistad, así como para poder comunicarse con los demás, incluso pueden quedar desconcertados al no saber cuáles son las conductas que los demás esperan que ellos lleven a cabo, bien sea en el colegio o en su lugar de trabajo.

Eso hace que lleguen a sufrir de trastornos de ansiedad, de depresión, o que exhiban un trastorno de déficit de atención, así como hiperactividad, que es más frecuente e los individuos que sufren de un TEA, que en aquellos que no lo tienen, y todo esto hace que tengan que ser tratados médicamente para tranquilizarlos y mejorar el modo en que se sienten respecto al mundo que los rodea.

¿Cuáles son los síntomas y signos de un TEA?

¿Cuáles son los síntomas y signos de un TEA?

Un individuo que sufra de un TEA frecuentemente tendrá inconvenientes en la comunicación y en la interacción social, así mismo, exhibirá una conducta o un interés que es repetitivo. Es posible que un individuo que sufra un TEA pueda aprender de una manera diferente, movilizarse o prestar atención en modo distinto a los demás. Pero se trata de signos conductuales que también pueden ser exhibidos por individuos que no sufran de un TEA, de modo que es difícil poder establecer una línea clara y esto, sin duda, les dificultará bastante su forma de vivir.

¿Cómo se diagnostica un TEA?

No se cuenta con una prueba o examen médico efectivo para poder diagnosticar un TEA, de modo que puede ser bastante difícil identificarlo. De hecho, no existe nada más allá de la observación de la conducta exhibida por el individuo durante su desarrollo.

Es posible detectarlo a partir de los 18 meses e incluso antes, pero sólo hasta que el niño cumple dos años, un diagnóstico no puede ser considerado como confiable, no obstante, es posible que un diagnóstico definitivo tarde más en ser determinado, incluso en la adolescencia, o en su vida adulta. Esto significa que existen individuos con TEA sin diagnosticar que pueden no estar recibiendo la atención y la ayuda que requieren.

¿Cuál es el tratamiento de un TEA?

Hay que aclarar que cualquier tratamiento que se imponga no va a curar al niño, porque un TEA no es una enfermedad, sino que se trata de una condición, de modo que los tratamientos que se aplican tienen por función atenuar los síntomas que hacen que se le dificulte al niño la interacción diaria y su calidad de vida. Además, no existe una sintomatología única, ya que los TEA pueden afectar de múltiples maneras a los individuos, de modo que sólo un especialista podrá determinar una medicación, en función de las características de cada paciente.

¿Existen factores de riesgo de un TEA?

Al respecto, se debe informar con total responsabilidad, que no hay una única causa de un TEA, de hecho se han identificado múltiples factores que pueden incrementar las posibilidades de que un niño desarrolle un TEA, como factores genéticos, biológicos, como un medicamento que tomas a diario, e incluso ambientales, pero las causas específicas se desconocen, por lo que se debe acudir al historial familiar, en principio, para poder determinar si existe algún factor de riesgo.

No obstante, los especialistas ven como factores de riesgo que el niño tenga un hermano o hermana con TEA diagnosticado, o que hayan ocurrido complicaciones en el parte, o que sus padres hayan sido mayores cuando nació. Pero esto es el resultado de la observación de la casuística, de modo que no se trata de afirmaciones definitivas.