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Cómo hacer un bizcoflán, la combinación perfecta de bizcocho y flan

Para esos días en los que unos piden bizcocho y otros piden flan, este bizcoflán es la receta que los contentará a todos con el mínimo esfuerzo. Al bizcoflán se le conoce también como pastel mágico y es que durante su horneado sucede algo curioso y es que, cuando lo metemos en el horno, debajo está la capa de masa de bizcocho y encima la mezcla de flan completamente líquida.

Sin embargo, durante el horneado, el primer dulce, al ser más ligero y esponjoso, flota sobre el segundo de manera que al salir del horno tenemos las capas invertidas. El resultado es que al volcar nuestro bizcoflán sobre una bandeja tendremos debajo una capa del dulce mullido, encima una de flan y todo ello regado por un delicioso caramelo.

Preparación del bizcoflán, bizcocho y flan

Cómo hacer un bizcoflán, la combinación perfecta de bizcocho y flan

Encendemos el horno a 180 grados e introducimos una fuente honda, en la que quepa el molde que vayamos a emplear, con unos tres centímetros de agua hirviendo, pues nuestro bizcoflán lo vamos a hornear al baño María. Preparamos la masa del bizcocho, para ello mezclamos los huevos con el azúcar hasta que doblen su volumen, añadimos el yogur, mezclamos para que se integre y, sin dejar de batir, añadimos el aceite en forma de hilo fino.

Finalmente añadimos la harina con la levadura tamizadas y la integramos con ayuda de una espátula realizando movimientos envolventes. Reservamos. Para preparar la mezcla de flan batimos los huevos con el azúcar y la leche hasta que esté todo muy bien mezclado. Colamos la mezcla y reservamos.

Untamos las paredes del molde con caramelo líquido, echamos la masa del bizcocho y la nivelamos todo lo que podamos con ayuda de una espátula. Encima echamos con cuidado la mezcla de leche, huevo y azúcar que se convertirá en el flan. Para que esta mezcla no caiga de golpe y se distribuya bien sobre la masa del bizcocho podemos dejar caer la mezcla del flan sobre el dorso de una cuchara grande.

Horneamos al baño María a 180 grados durante unos 45 minutos o hasta que al pinchar con un palillo salga limpio. Cuando esté listo sacamos del horno, lo ponemos sobre una rejilla, lo dejamos enfriar dentro del molde y cuando esté frío volcar con cuidado sobre la fuente o bandeja en la que vayamos a servir.