La tasa de paro en España se situó en el 14% en junio de 2019, una décima menos con respecto al mes anterior y 1,1 puntos inferior a junio de 2018. Sin embargo, se encuentra entre los países de la UE con las mayores tasas de desempleo, según los datos de la oficina de estadística europea Eurostat publicados este miércoles.
A falta del dato actualizado de Grecia, que en abril registró una tasa de paro del 17,6%, España es el país de la UE con el mayor porcentaje, equivalente a 3.227.000 personas sin empleo. En cambio, la República Checa, con un 1,9%, y Alemania, con un 3,1%, fueron los que se apuntaron las tasas más bajas.
En variación interanual, los mayores descensos los registraron Grecia, de 2,2 puntos, hasta el 17,6% en abril; Chipre, 1,8 puntos menos, hasta el 6,5%; Croacia, con 1,5 puntos menos de paro y una tasa del 7,1%; Irlanda, con un paro del 4,5% tras reducirlo en 1,4 puntos, y Eslovaquia, hasta el 5,4% de paro, 1,3 puntos menos.
Los mayores incrementos se los anotaron Suecia, al sumar una décima y situar su tasa en el 6,4%, y Luxemburgo, con un paro del 5,8%, dos décimas más.
En el conjunto de la UE-28, la tasa de paro se situó en el 6,3% el pasado mes de junio, la mista cifra que el mes anterior, y cinco décimas menos que hace un año.
En la Eurozona, la tasa de paro alcanzó el 7,5%, una décima menos que en mayo y siete décimas menos que en junio de 2018.
En lo que respecta al desempleo juvenil, el que afecta a los menores de 25 años, España se anotó un 32,4% de paro en junio, tres décimas menos que en mayo y 1,7 puntos menos que hace un año. España y Grecia (el 39,6% en marzo de 2019) son los Estados miembros de la UE con mayor tasa de paro juvenil y quedan lejos de las registradas en la UE-28, del 14,1%, y en la Eurozona, del 15,4%.
En valores absolutos, en España se contabilizaron en junio 498.000 parados desempleados menores de 25 años, 20.000 menos que en junio de 2018.
Atendiendo al género, en España había un 15,7% de mujeres en paro y un 12,5% de hombres, lo que supone 1,2 puntos y 1,1 puntos menos, respectivamente, en comparación con el año anterior. No obstante, estos porcentajes superan los registros para ambos géneros en la UE-28 y la Eurozona.
(SERVIMEDIA)






El concejal de Parques y Jardines, Álvaro Monzón, visitó este martes este espacio donde se están ultimando los trabajos de colocación del nuevo pavimento de césped artificial, que ha sido diseñado específicamente para zonas infantiles, para –si no surgen imprevistos- volver a poner a disposición de los usuarios este parque en los próximos días.
Monzón apunta que bajo el césped se ha instalado una base amortiguadora “de aglomerado de polietileno reciclado, un material de excelente compresión, anti-impacto y drenaje”. Como medida de seguridad para los niños y niñas que acudan a este parte, en las zonas de mayor altura de posible caída –dependiendo de los juegos – el espesor del pavimento amortiguador es superior, tal como establece la normativa.
El edil del área reitera las disculpas del Ayuntamiento por el tiempo que ha permanecido cerrado esta zona de ocio infantil y confía en que no surjan imprevistos para que su apertura sea inminente. “Todas estas actuaciones tienen como objetivo la renovación y modernización de las zonas de ocio para los más pequeños, con el fin de que estos puedan divertirse en espacios dotados de seguridad”, asevera Monzón.


Esta ha sido una de las actividades en materia medioambiental que se enmarcan dentro de la colaboración que Foresta presta a RUTA 7, una iniciativa puesta en marcha por la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (ULPGC) y la Fundación Universitaria de Las Palmas (FULP) y que incluye rutas por algunos de los lugares más característicos de la geografía del Archipiélago.
La colaboración entre ambas entidades comenzó el pasado mes de mayo, en la Gran Final de Ruta 7, con un proyecto de Voluntariado Ambiental del Cabildo de Gran Canaria, en el que se realizó una acción de riego de repoblaciones de Monteverde en la Finca de El Rayo.







Y eso último es lo que le ha sucedido a Ofelia Romero, que ha optado por el ganchillo tras trabajar durante décadas como modista en Venezuela, lugar al que emigró. Ahora que ha regresado a su Gran Canaria natal ha apostado por este oficio, que lo aprendió con solo 7 años, para vender sus productos, especialmente ropa de bebé.






