"Pensaba que me mataba": El crudo relato de Makoke sobre su pasado con Kiko Matamoros

En una extensa y pormenorizada intervención en el programa televisivo ¡De Viernes!, la malagueña ha desgranado los pasajes más oscuros de una relación que, bajo una apariencia de estabilidad, escondía episodios de una gravedad extrema.

La última intervención de la expareja de Kiko Matamoros, Makoke, en el plató de '¡De Viernes!' ha marcado el inicio de una nueva polémica. La colaboradora se ha sentado frente a Santi Acosta para hablar sin tapujos, detallando una relación de más de dos décadas que, bajo los focos, parecía inquebrantable, pero que de puertas para adentro escondía dinámicas verdaderamente oscuras.

Dispuesta a no callar más, la televisiva arrancó la noche con una declaración de intenciones rotunda: "Quiero contar mi verdad, lo que yo he vivido durante 25 años, sé que las represalias van a ser grandes, pero basta ya de tener miedo. Todas las personas que hemos estado a su lado somos unas víctimas, todas".

Minutos después, para dejar claro que no daría un paso atrás, reiteró su postura ante la cámara: "Quiero cerrar este capítulo de mi vida para siempre. Voy a contar lo que he vivido durante 20 años. Basta ya de tener miedo. Sé que las represalias van a ser grandes, pero no voy a sufrir más. Todas las personas que hemos estado a su lado somos unas víctimas, todas: desde sus mujeres hasta sus hijos".

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Makoke repasa los comienzos marcados por la pasión y los roces familiares

Makoke repasa los comienzos marcados por la pasión y los roces familiares
Makoke repasa los comienzos marcados por la pasión y los roces familiares | Fuente: Telecinco

Todo comenzó a finales de los años noventa, en un contexto profesional que rápidamente cruzó la línea personal. Durante la entrevista, la madrileña detalló cómo se gestó aquel acercamiento. "Nos conocemos en 1998 y él se puso en contacto conmigo para ser mi representante. En esa época él estaba casado, pero había mucho tonteo. El 14 de agosto fuimos a 'Tómbola' y esa noche nos liamos. Yo era consciente de que estaba casado y al día siguiente le dije que no quería saber nada y de repente un día vino y me dijo que se había separado. Que se había enamorado de mí", explicó.

Aquellos primeros pasos juntos parecían de película. La convivencia se estableció rápidamente y la familia comenzó a tomar forma bajo el mismo techo. "Nos fuimos a vivir juntos en seguida. Yo ya estaba separada y vivía con mi hijo. En enero o febrero se vino Diego a vivir con nosotros y me quedé embarazada (...) Los siete, ocho primeros años de nuestra relación fueron muy buenos. Yo era la mejor madre del mundo, la mejor persona del mundo... No teníamos problemas ni conflictos. Vivíamos en casa, Diego vivía con nosotros, Laura venía los fines de semana, nos íbamos a veranear a Zahara de los Atunes... Muchos años muy felices. Ha sido una historia de amor muy bonita. Me decía constantemente que el amor lo había conocido conmigo y yo me lo creí porque cuando tu estás enamorada te lo crees todo", confesó.

No obstante, el entorno familiar del colaborador supuso un desgaste importante desde el primer minuto. Marián Flores, la anterior esposa de Kiko, no facilitó las cosas. "Tanto mi ex marido como su ex mujer nos lo pusieron muy difícil. Yo en ese momento pensaba que Kiko había sido franco y no quería engañar a su mujer. Él me contaba que su relación era un fail, no se querían, que había tenido otras amantes. Quería estar con sus hijos pero que no tenían relación marital", señaló. La tensión escaló rápidamente hacia conflictos directos: "Marián se puso en contacto conmigo, me dejaba mensajes. Tuvimos un altercado en la calle, me increpaba, y mensajes en el contestador. Fue muy duro. Yo creo que fue el producto de una mujer despechada por cuatro hijos y la disculpo, pero en un principio fue muy dura contra mí".

Las primeras grietas marcadas por los celos y la falta de apoyo

El espejismo de la relación perfecta se fracturó cuando Makoke necesitó un hombro donde apoyarse tras el fallecimiento de su padre. La actitud de Kiko en aquel momento crítico dejó una herida profunda. "Estuve en el tanatorio, volví al hotel a las 8 y estaba dormido. Le dije que me abrazara y se fue a desayunar. Me quedé llorando (...) Estaba con todos los problemas económicos de los boxeadores, fue horrible", rememoró.

A este vacío emocional se sumó una dinámica de control absoluto durante sus salidas nocturnas. La desconfianza del representante envenenaba cualquier momento de ocio. "Todas nuestras peleas venían cuando salíamos de fiesta, que lo hacíamos mucho porque se pensaba que yo miraba a otros hombres. Tenía que ir mirando para abajo. Tengo un grupo de amigas que se iban de viaje y decía que salían para zorrear. Yo nunca salía con ellas. Nosotros teníamos un código de pareja por el que ninguno salía solo (...) Mi entorno me advertía de lo que pasaba. Mis amigas siempre me decían que no era ni medio normal como me trataba y como me ninguneaba. Yo le defendía diciendo que era muy celoso", relató.

Ese comportamiento controlador fue el detonante de su primera gran crisis, impulsada por una escapada a Ibiza que marcó un antes y un después. Aquel viaje provocó una ruptura temporal cuando ella descubrió los movimientos de él en el sur. "Me llama mi amiga diciéndome que estaba en Marbella con tres tías, me cogí a mi hija y me fui. Esta es mi primera separación. Me hacía hasta responsable de su glaucoma por lo de Ibiza", puntualizó.

La fatídica noche en la discoteca Buda

La fatídica noche en la discoteca Buda
La fatídica noche en la discoteca Buda | Fuente: Telecinco

Si hay un momento que dejó sin palabras a la audiencia del programa, fue el relato de la madrugada del 17 de enero de 2010. Lo que debía ser una noche de fiesta junto a figuras conocidas como Guti y Arantxa de Benito, se transformó en una pesadilla, relata Makoke. "Salimos una Nochevieja y tuvimos una pelea porque se pensaba que me miraba con todos los tíos hasta que un día llegó una pelea que se le fue de las manos. Estábamos en la discoteca Buda con Arantxa de Benito y Guti y alguien le llama "cornudo". Se fue para él, se enzarzaron, al otro le echaron... Ese día fue de los peores episodios de mi vida", describió. Minutos más tarde, ampliando detalles sobre la riña, reiteró: "Uno le llama cornudo. Se fue para él, se enzarzaron, al otro le echaron. Ese día fue de los peores episodios de mi vida. Estaba fuera de sí".

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Al salir del local, la furia de Kiko Matamoros se trasladaría al volante, poniendo en riesgo la vida de ambos. "Estaba fuera de sí. Cogió el coche por la carretera de La Coruña a 200 por hora, le decía que nos íbamos a matar y decía '¡me da igual!' (...) Llegamos a casa, le dije que se calmara porque los niños estaban dormidos. Me cogió de los pelos... muy desagradable. Horrible. Muy mal. Yo lo único que quería es que los niños no se despertaran, él me decía que todo era por mi culpa que cuando me estaba follando al otro no me importaba mi hija". Para enfatizar el terror de aquel trayecto, añadió en otro bloque de la entrevista: "Cogió el coche por la carretera de La Coruña a 200 por hora, le decía que nos íbamos a matar y decía: 'Me da igual'".

La llegada al domicilio familiar en Majadahonda no calmó los ánimos. El colaborador seguía completamente desatado. "Llegamos a casa, le dije que se calmara porque los niños estaban dormidos. Estaba fuera de sí, yo lo único que quería es que los niños no se despertaran", detalló Makoke.

La agresión física y la intervención de la Guardia Civil

Makoke, sintiendo que su integridad corría un grave peligro, trató de pedir auxilio, lo que desencadenó una respuesta violenta por parte de Kiko. "Pensaba que me mataba porque estaba fuera de sí. Intenté llamar a la policía y me arrancó el teléfono para que no llamara, me tiró al suelo y me puso el pie en la cara diciéndome si había visto lo que había liado por follarme a un tío. Logro que me suelte y llamo a la Guardia Civil desde el salón", narró. En otro instante del relato, volvió a incidir en la brutalidad del momento: "Yo intenté llamar a la policía y me arrancó el teléfono para que no llamara, me tiró al suelo y me puso el pie en la cara. Conseguí escaparme, bajar a la planta de abajo y llamar a la Guardia Civil. Mi hijo Javi se despertó y bajó asustado cuando estaba allí la policía, cuando los agentes vieron cómo estaba todo en casa, se lo llevaron detenido".

La presencia policial despertó al hijo de ella, quien presenció la desoladora escena. "Le dije que había llamado, que se fuera. Y me dijo que le daba igual que le llevasen detenido. Mi hijo Javi se despertó y bajó asustado cuando estaba allí la policía, cuando los agentes vieron cómo estaba todo en casa se lo llevaron detenido", sentenció. Tras la detención, que quedó registrada bajo un atestado con apariencia de violencia de género, Makoke acudió a urgencias.

"A mí me reconoce un médico porque tenía desgarros en el cuello y en la cara, tenía marcas, pero no presenté denuncia porque no quería perjudicar al padre de mi hija. Cuando le soltaron y volvió a casa no paraba de llorar, lloraba como un niño pequeño, yo hasta le entendía, él estaba intentando superar la infidelidad y además yo le quería", confesó, para luego repetir: "A mí me reconoce un médico porque tenía desgarros en el cuello y en la cara, tenía marcas, pero no presenté denuncia porque no quería perjudicar al padre de mi hija. Cuando le soltaron y volvió a casa no paraba de llorar, lloraba como un niño pequeño, yo hasta le entendía, él estaba intentando superar la infidelidad y además yo le quería, no quería nada malo para él".

Años después, Mila Ximénez supo de esto, pero la historia se silenció. "Cuando se filtra este episodio, Mila Ximénez se pone en contacto conmigo pero no se lo cuento todo. Hice lo que me pidió el corazón, lo hice con amor. Y claro que te arrepientes porque eso era nuestra relación. Una mierda".

Manipulación, chantajes cruzados y el adiós definitivo

Manipulación, chantajes cruzados y el adiós definitivo
Manipulación, chantajes cruzados y el adiós definitivo | Fuente: Telecinco

Con el paso de los meses, la convivencia se convirtió en una constante tortura psicológica, donde el viaje a las islas Baleares era utilizado como arma arrojadiza. "Siempre discutíamos por lo mismo, en mi casa ni siquiera se podía nombrar Ibiza. Él siempre me ha metido en la cabeza que yo le había destrozado la vida. En todo ese tiempo yo tenía un sentimiento de culpa tan grande que no era capaz de ver la manipulación a la que me tenía sometida. Yo lucho por lo nuestro hasta tal punto que le digo que me quiero casar con él", admitió.

Esa supuesta reconquista incluyó una propuesta matrimonial en París, que pronto se vio manchada por nuevas deslealtades y gestos vacíos. "Me pide que me case con él en un viaje a París, y durante ese viaje yo descubro que está tonteando con una tal Ana. Yo le perdono porque me dice que con esa chica no había pasado nada, que solo había tonteado con ella por venganza, porque tenía una espina clavada por lo mío con el chico de Ibiza. Entonces él empieza a reconquistarme y una de las cosas que hace para que se me pasara el cabreo fue hacerse el famoso tatuaje de 'I will wait for you', aunque él dijera que no era por mí. Esa frase era por nuestra canción", aseveró.

El punto de no retorno llegó cuando descubrió un turbio asunto financiero relacionado con unas fotografías. "Le llamo y le digo que se vaya, que no le quiero volver a ver en mi vida. Me cuenta que no ha habido nada y me daba igual, que encima le daba dinero de mi madre (...) En 'Gran Hermano' abrí los ojos, fue como un bálsamo. A partir de ahí dije que para atrás ni para coger impulso", determinó.

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Además, despejó dudas sobre otras polémicas históricas del entorno de Kiko, como su relación con la modelo Mar Flores: "Ella era su cuñada y que Kiko hubiera dejado a su hermana hizo que no pudiera seguir con él como representante. Yo lo entiendo. Pero Kiko es muy vengativo y nunca perdonó a Mar que le dejara porque él defiende que le sacó a flote". Tampoco obvió la famosa venta de las imágenes de Alessandro Lequio: "Esas fotos las tenía Kiko en su despacho. Llamó a su hermano y, con otra persona que es anónima, organizaron la venta de las fotos. Él no asume nunca nada, echa toda la culpa a Coto y no fue así (...) Nada más coger el dinero, lo primero que hizo fue comprarse un coche".

Lejos de los platós, la expareja ha seguido viéndose las caras, pero en los juzgados. Ambos fueron acusados de alzamiento de bienes. A mediados del pasado mes de abril, la colaboradora logró evitar la cárcel al reducirse su petición fiscal a 1 año y 9 meses. A su salida de la Audiencia Provincial, declaró con alivio: "No es agradable estar en el baquillo, pero no entro en prisión". Pese a todo el daño sufrido, mostró cierta empatía por el horizonte penal de Matamoros: "No es agradable para nada ni para nadie, y es duro".