El tema de cómo y cuándo usar las mascarillas sí que ha sido algo que a muchos les ha caído muy pesado aunque sea algo muy simple de entender luego de explicarse, ya que se volvió algo rudimentario para el mundo, se quiera o no, todo es por la seguridad del usuario, y ahora se te explicará porque debes usarlo adecuadamente y de mucha preferencia, uno de tu talla.
Consejos para su uso

Tras el confinamiento, llega la desescalada y salir a la calle, y hay que tomar precauciones. En apenas dos meses la mascarilla ha pasado de ser inservible a obligatoria en el transporte público, y muy recomendable para el resto de las situaciones, verás algunos trucos para llevar la mascarilla que debes conocer, una mascarilla es sencilla de usar, pero no es tan fácil hacerlo bien.
Es importante no solo aprender a colocarla correctamente para no dejar resquicios, sino también a quitarla con seguridad. De nada sirve llevarla todo el día si luego te contaminas cuando te la quitas.
Por otro lado hay una serie de trucos y consejos que pueden ser muy útiles: distintas formas de colocar la goma para que no nos haga daño en las orejas, trucos para que no se empañen las gafas, cómo saber si hemos comprado una mascarilla falsa, cómo lavarla, etc. Los hemos recopilado todos para que los tengas a mano.
La higiene ante todo

Son las recomendadas para personas sanas. Cubren boca, nariz y barbilla y están provistas de un arnés que rodea la cabeza o se sujeta en las orejas. Suelen estar compuestas por una o varias capas de material textil y pueden ser reutilizables o de un solo uso.
Normalmente las mascarillas que han superado los estándares de calidad de la Unión Europea llevan la palabra UNE en su etiqueta. Hay varias normas, según ofrezcan una Eficacia de Filtración Bacteriana (EFB) del 90 o el 95%.
Marcas extranjeras

Etiquetas extranjeras (por ejemplo chinas) pueden regirse por otras normas, que también son válidas. No es recomendable usar mascarillas que no hayan superado alguna norma de calidad, es decir, las de tela o fabricadas que solo se vean estéticamente como una mascarilla.
Cuando se empezaron a usar los tapabocas, especialistas como Carmen Sarabia, profesora de Enfermería de la Universidad de Cantabria y miembro de la Unidad de Investigación en Cuidados y Servicios de Salud (Investén-isciii), ya dieron respuesta a algunas dudas relativas al uso, higiene y cuidado de las mascarillas, la posibilidad de reutilizarlas o esterilizarlas, o cómo conservarlas.
Los errores observados

Pero los sanitarios observan que hay muchos errores que siguen cometiéndose, y alertan que una mala utilización puede poner en riesgo la salud de todos, porque para que la mascarilla proteja no basta con usarla, hay que usarla bien. Y usarlas mal puede proporcionar una falsa sensación de seguridad y protección que eleve el riesgo de contagio.
“Es un error pensar que por llevar mascarilla ya estamos protegidos; es fundamental conocer cuánto tiempo podemos utilizar cada mascarilla y cambiarla cuando toque para que sigamos protegiéndonos y protejamos a los de nuestro alrededor”, dice Reme Navarro, farmacéutica y cofundadora de Mifarma. Además hay que mejorar el ajuste de las mismas.
Recomendaciones del Ministerio de Sanidad

Según las recomendaciones del Ministerio de Sanidad, no es recomendable utilizar las mascarillas quirúrgicas, higiénicas y EPI (las FFP1, FFP2, y FFP3) más de cuatro horas.
Sarabia apunta que si la mascarilla se usa a intervalos (por ejemplo cuando se sale a comprar) y está en buen estado puede “estirarse” hasta las 12 horas de uso, “pero si se humedece de sudor o saliva, debe desecharse de inmediato”. Y lo mismo ha de hacerse si la mascarilla se deteriora por otros motivos, como estar al sol.
Todo este procedimiento resulta más sencillo de cumplir en casa. Pero, ¿qué pasa cuando llegas a un establecimiento en el que se han de quitar la mascarilla? Ese es otro de los momentos en que, según los sanitarios, se comenten muchos errores.
Por ejemplo, bajarse la mascarilla y dejarla de babero o de “sujeta-barbilla”. O ponerla encima de la mesa del bar o restaurante. O airearla. O dejársela puesta y tirar de ella arriba y abajo cada vez que se bebe o come algo. Tampoco sirve colgársela del brazo. Ni metérsela en el bolso, la mochila o el bolsillo. Entonces, ¿qué hacer con ella?
La propuesta de Sarabia es llevar una bolsa o recipiente con cierre hermético donde “encerrar” la mascarilla cada vez que la retiramos. Puede servir, dice, desde una bolsa con cierre “zip” de las que se usan para congelar hasta un pequeño táper.
Otras equivocaciones

Otra equivocación es tratar de desinfectarlas pulverizándolas con lejía o alcohol para poder reutilizarlas. Si la mascarilla es de las FFP2, FFP3 o N95 reutilizables (lo marcan los fabricantes con la letra R) se puede esterilizar con vapor agua a más de 120 grados.
“Podemos poner agua a hervir y dejarlas colgadas encima para que les llegue el vapor durante 20 o 30 minutos”, detalla. También pueden esterilizarse con radiación ultravioleta u ozono, pero estos son métodos que utilizan los profesionales sanitarios y no habituales en el ámbito doméstico.
¿Y las que son de tela?

En el caso de las mascarillas de tela, que son la opción elegida por cada vez más personas, no basta con lavarlas con agua y jabón igual que nos lavamos las manos. “Hay que meterlas en lavadora –pueden ir con el resto de la ropa– con jabón y a alta temperatura (más de 60º) para que elimine posibles rastros”, explica Sarabia. Y esta higienización debe hacerse a menudo, al menos cada ocho horas de uso.
A muchas personas les puede valer más de una talla. Por lo tanto, si la mascarilla sigue presentando una fuga de aire (especialmente por el puente de la nariz en el caso de una mascarilla nasal o facial), podría resultar conveniente probar una mascarilla de otra talla.
No dé por sentado que por ser hombre necesita una mascarilla de talla grande o que por ser mujer necesita una pequeña. La talla de la mascarilla depende de las principales medidas de la cara.












































































