Pocos nombres despiertan tanta fascinación como Salvador Dalí cuando se habla de creatividad sin límites, y pocos lugares resultan tan simbólicos como el Museo Dalí de Figueres para acoger un encuentro que una gastronomía, cine y arte. Ferran Adrià y Albert Serra compartieron reflexiones sobre el proceso creativo en la primera edición de los Diàlegs Vanguardistes, organizada por el Festival de Peralada y La Vanguardia, con la participación de Montse Aguer, directora de los museos Dalí. La conversación, celebrada la tarde del 11 de julio, exploró desde la influencia del paisaje hasta la actitud iconoclasta necesaria para innovar.
Un diálogo vanguardista en el Empordà
Màrius Carol y Oriol Aguilà, moderadores del encuentro, abrieron fuego con una cita de Raymond Chandler sobre la tramontana, ese viento que, según la leyenda, altera ánimos y despierta genialidades. Ferran Adrià, con la ironía que le caracteriza, recordó que para él la tramontana era “una putada, porque la gente no podía cenar en la terraza” de El Bulli, en la cala Montjoi. La risa del público dio paso a una pregunta más profunda: ¿la genialidad necesita un lugar de arraigo?.
Montse Aguer defendió que Dalí estuvo “totalmente condicionado por su paisaje”; de hecho, muchos cuadros los concebía en París o Estados Unidos pero los pintaba en Portlligat. Adrià replicó que “es más importante la cultura de un país que el paisaje”, y citó las sesiones de creatividad del Bullitaller en Barcelona como germen de sus ideas más rompedoras. Albert Serra tomó una vía media: “es evidente que todo el mundo tiene sus raíces, pero después ya no tiene importancia”; lo decisivo, para el cineasta, es la sistematización del conocimiento.
Lo local y lo universal se entrelazan de manera distinta en cada mente creadora, y entre el cocinero y el cineasta quedó claro que no hay fórmulas únicas.
La creatividad no entiende de paisajes (o sí)
Aguer insistió en que Dalí solo desde “lo ultralocal” alcanzó lo universal, mientras que Adrià defendió que los viajes y la exposición a otras culturas fueron motores fundamentales de su cocina. Serra, que rodó su Honor de cavalleria en el Empordà recreando La Mancha, restó importancia al lugar: “Eso fue casualidad”. La discusión dejó al descubierto que el paisaje importa, pero no como una jaula, sino como un estímulo que cada artista transforma de manera personal.
En este punto, la charla pivotó hacia la originalidad. Tanto el cineasta como el cocinero coincidieron en que para innovar hay que evitar el dogmatismo. Serra confesó que no tener vocación cinematográfica le permitió abordar cada proyecto con una actitud iconoclasta, inventando metodologías que nadie más utiliza. Adrià, por su parte, puso sobre la mesa una provocación: “Vivimos en Matrix”, dijo antes de retar al público a definir la diferencia entre fruta y verdura, como ejemplo de la necesidad de cuestionar el statu quo.
Más allá del genio: el legado de un diálogo plural
La cita de Figueres merece atención porque, lejos de ser un simple encuentro de nombres ilustres, ofrece un mapa de la creatividad contemporánea contado por sus protagonistas. Adrià, Serra y Aguer representan tres maneras de entender la genialidad: la búsqueda constante de la sorpresa desde la cocina, la radicalidad formal desde el cine y el conocimiento riguroso del legado daliniano. Lo más valioso del diálogo fue comprobar cómo cada uno defiende su método sin despreciar el ajeno, y cómo todos terminan encontrando en Dalí un espejo incómodo pero inspirador.
Cuando el público preguntó a Serra si le importaba no ser entendido, el cineasta fue tajante: “es tan complicado resolver los problemas que te plantea la creatividad que no pienso en ello”. Adrià cerró con un ejemplo inesperado: su barrismo incondicional. Para él, ser dogmático con el fútbol le permite ser absolutamente libre en la cocina. Una paradoja que resumió el espíritu del encuentro: la creatividad exige una dosis de locura calculada y la capacidad de reírse de uno mismo.
Quizás por eso Montse Aguer, al término de la jornada, sentenció que “la sombra de Dalí es alargada”. Y esa sombra, en lugar de bloquear, parece estimular a quienes trabajan en disciplinas tan distintas. El diálogo demostró que el genio no es un destino, sino un camino que se recorre con preguntas incómodas, risas y alguna que otra tramontana.
Ficha técnica
- Título: Diàlegs Vanguardistes: creatividad sin dogmas.
- Participantes: Ferran Adrià (cocinero), Albert Serra (cineasta) y Montse Aguer (directora de los museos Dalí).
- Qué puedes ver: Un encuentro que explora la innovación, la influencia del paisaje y la actitud iconoclasta desde la gastronomía, el cine y el arte.
- Recinto y ciudad: Auditorio del Celler Perelada y Museo Dalí de Figueres (evento ya celebrado; consulta la web del museo para futuras citas).




