'Te hice dios': la novela que desnuda el deseo, el VIH y el bug chasing en Grindr

Entre la pulsión autodestructiva y la mentira consentida, la historia se adentra en la subcultura del bug chasing y en cómo Grindr se convierte en un campo de minas emocionales. El duelo del que se queda, la culpa y la necesidad de ser amado a cualquier precio vertebran un debut

Dos hombres se conectan en Grindr. Uno quiere que le pasen el VIH, el otro jura que lo hará. Así arranca Te hice dios (Random House, 2026), la primera novela del poeta Marcos Augusto, y ya avanzo que no es lectura para la tumbona de la playa. Pero tiene toda la pinta de ser el fenómeno editorial en español del año.

La historia se articula como la carta que un narrador escribe a su amante muerto. Mientras intenta entender qué pasó, se culpa, se perdona y se miente un poco a sí mismo. Porque, como explica Augusto, todas las relaciones se sostienen sobre una parte de ficción. Aquí la pregunta incómoda es: ¿cuánto de lo que te contaron en Grindr era verdad y cuánto solo morbo? El famoso “bicho” se convierte casi en un personaje más, una presencia que planea sobre cada encuentro y que termina por llevarse algo por delante.

La incomodidad de esta novela no está en el sexo explícito, sino en las mentiras que los protagonistas se cuentan para sobrevivir al deseo.

Qué es el bug chasing y por qué la novela lo pone sobre la mesa

El término bug chasing —cazadores de bicho, traducido literal— describe una subcultura real de personas que buscan infectarse de VIH. Augusto no lo trata como morbo antropológico, sino como una consecuencia extrema de una necesidad de ser amados y comprendidos a cualquier precio. La novela se pregunta todo el rato quiénes quedan fuera del relato oficial: los que no responden al tratamiento, los indetectables, los que usan la PrEP. Y lo hace sin juicio fácil, metiéndote dentro de una dinámica de deseo y culpa de la que nadie sale limpio.

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El libro abre con una cita de Susan Sontag: “A todos, al nacer nos otorgan una doble ciudadanía, la del reino de los sanos y la del reino de los enfermos”. Una declaración de principios. Augusto la usa para señalar que cierta enfermedad lleva el estigma escrito en el nombre, y que la literatura sobre el VIH suele ser hija de su tiempo. Él quería hablar del hoy: de la PrEP, de las apps de citas como campo de bichos, de cómo la certeza médica convive con un mar de mentiras pactadas.

El deseo siempre araña, y en esta novela deja cicatriz

“Quería hacer un libro incómodo”, ha dicho el autor. La incomodidad nace de realidades que todos sabemos que están ahí pero que no nombramos en voz alta. El deseo implica fricción, porque pocas veces coincide plenamente con con el del otro. En Te hice dios esa fricción se lleva al límite, pero no por eso deja de ser reconocible. La construcción de una mentira que empieza como un juego y termina con un cadáver en una cama de hospital.

Desde la voz del narrador, que no es del todo fiable, Augusto juega a que el lector nunca tenga las manos limpias. Es difícil soltar el libro sin preguntarte cuánta ficción hay en la versión que cada uno proyecta en Tinder, en Instagram o en una cena con amigos. La respuesta no es cómoda, y por eso mismo Te hice dios empieza a recomendarse en los círculos culturales como esa lectura que te remueve y luego no sabes con quién comentarla.

El resumen para vagos (TL;DR)

  • 🎯 ¿Qué ha pasado? Marcos Augusto publica Te hice dios, una novela sobre bug chasing, mentiras en Grindr y duelo.
  • 🔥 ¿Por qué importa? Porque habla sin filtro de realidades incómodas del deseo y el VIH que la literatura actual casi no toca.
  • 🤔 ¿Nos afecta o es solo un meme? Te afecta si alguna vez te has inventado una versión de ti mismo para gustarle a alguien. O sea, casi todos.